Los grandes cincuenta días de la estación de pascua concluyen el Domingo 4 de junio, Día de Pentecostés, cuando celebramos el descenso del Espíritu Santo sobre los apóstoles y la comunidad de creyentes de Jerusalén. Gracias al Espíritu actuando en ellos, fueron fortalecidos para salir como testigos y proclamar la Buena Nueva de Dios en Cristo. Como descendientes de aquella comunidad nos reuniremos en Columbus, Ohio, el siguiente domingo al de Pentecostés. Nos reuniremos, obispos y diputados, para buscar la dirección del Espíritu, cuando nos comprometemos a trabajar en la 75ª Convención General al servicio de la obra de Dios, que restaura a todo el pueblo en unidad con Dios y a los unos con los otros en Cristo.
Hace unos meses mi Consejo Asesor se reunió con el Consejo Asesor del Presidente de la Cámara de Diputados, el Muy Rvdo. George L. Werner, para considerar la Convención General. En el curso de las conversaciones se presentó y se apoyó con entusiasmo la idea de que se invitara a la iglesia a participar en una Octava de Oración por la Convención General. Por ello, se han preparado estos materiales, para uso individual y comunitario.
En la iglesia hay una larga tradición de celebrar octavas: es decir ocho días completos después de una fiesta mayor. Este año la Octava de Pentecostés, que comprende los ocho días entre la Fiesta de Pentecostés y el Domingo de la Trinidad, es el período que precede inmediatamente a la Convención General. Por lo tanto, éste es un tiempo apropiado para los episcopales para rezar por la 75ª Convención General.
Respaldado por las oraciones de toda la iglesia, es mi esperanza que los diputados y los obispos reunidos en Columbus tomen decisiones que reflejen la mente y el espíritu de Cristo, quien mediante la cruz ha atraído a todos a sí mismo en la plenitud reconciliadora de su amor.
El Rvdmo. Frank T. Griswold
Obispo Presidente y Primado