Al igual que los cielos declaran tu gloria, oh Dios, y el firmamento anuncia la obra de tus manos, bendecimos tu Nombre por los dones del conocimiento y la percepción que otorgaste a Nicolás Copérnico y a Johannes Kepler, y te pedimos que puedas continuar avanzando nuestra comprensión de tu cosmos, para nuestro bien y para tu gloria; por
Jesucristo, el primogénito de toda la creación, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.