Oh Señor, que providencialmente escogiste a Jackson Kemper como primer obispo misionero de este país para que por su ardua labor y sus viajes se fundaran misiones en los pueblos diseminados del Oeste, concede que la Iglesia sea siempre fiel a su misión, y tenga la visión, el valor, y la perseverancia de dar a conocer a todo el mundo las Buenas Nuevas de Jesucristo, que vive y reina con el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.