Feasts & Fasts

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Oh Señor Dios, luz de las mentes que te conocen, vida de las almas que te aman, y fuerza de los corazones que te sirven, ayúdanos, siguiendo el ejemplo de tu siervo Agustín de Hipona, a conocerte de tal manera que te amemos de verdad, y a amarte de tal manera que te sirvamos de todo corazón, porque sirviéndote somos libres; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Eterno Dios, que llamaste a tus siervos Aidán y Cuthbert para anunciar el Evangelio en el norte de Inglaterra y les diste corazones llenos de amor y espíritus afables: Concédenos la gracia de vivir como lo hicieron, en la sencillez, la humildad y el amor por los pobres; por Jesucristo, quien vino a nosotros como el que sirve, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, ahora y por siempre. Amén.

Te damos gracias, oh Señor, por la visión y la habilidad de Alberto Dürer, Matías Grünewald y Lucas Cranach el Viejo, cuyas representaciones artísticas ayudaron a los pueblos de su tiempo a entender plenamente el sufrimiento y la gloria de tu Hijo encarnado; y te pedimos que su trabajo pueda fortalecer nuestra fe en Jesucristo y el misterio de la Santísima Trinidad; tú que vives y reinas, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Dios todopoderoso y eterno, te damos gracias por tu siervo Alejandro Crummell, a quien escogiste para predicar el Evangelio a los que estaban lejos y a los que estaban cerca, escoge en éste y en todo territorio a evangelistas y heraldos de tu reino, para que la Iglesia proclame las inescrutables riquezas de nuestro salvador Jesucristo; que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Oh Señor soberano, que colocaste a tu siervo Alfredo en un trono turbulento a fin de que estableciera la paz en un país devastado y revivificara la enseñanza y las artes entre la gente, despierta en nosotros también un deseo apremiante de aumentar nuestro entendimiento mientras estemos en este mundo y un anhelo ferviente de alcanzar aquella vida eterna donde todo se aclarará; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.