Feasts & Fasts

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Eterno Dios, en cuya luz vemos la luz: Te damos gracias por tu maestra y pacificadora Adelaida Case, quien inspiró generaciones de estudiantes con un amor por el aprendizaje que edifica a la Iglesia y a sus comunidades: Concede que nosotros, siguiendo su ejemplo, podamos servirte sin descanso como estudiantes y profesores, trabajando para la transformación del mundo hacia tu reino de paz; mediante la compañía de Jesús tu Palabra salvadora; quien contigo y el Espíritu Santo vive y reina, un solo Dios, ahora y por siempre. Amén.

Oh Señor Dios, luz de las mentes que te conocen, vida de las almas que te aman, y fuerza de los corazones que te sirven, ayúdanos, siguiendo el ejemplo de tu siervo Agustín de Hipona, a conocerte de tal manera que te amemos de verdad, y a amarte de tal manera que te sirvamos de todo corazón, porque sirviéndote somos libres; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Oh Señor nuestro Dios, que por tu Hijo Jesucristo escogiste a los apóstoles y los enviaste a predicar el Evangelio a las naciones, bendecimos tu santo Nombre en tu siervo Agustín, primer arzobispo de Cantórbery, cuyos esfuerzos por expandir la Iglesia entre el pueblo inglés conmemoramos hoy, y te rogamos que a quien escojas y envíes cumpla tu voluntad, espere la hora propicia y vea tu gloria; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de tos siglos. Amén.

Eterno Dios, que llamaste a tus siervos Aidán y Cuthbert para anunciar el Evangelio en el norte de Inglaterra y les diste corazones llenos de amor y espíritus afables: Concédenos la gracia de vivir como lo hicieron, en la sencillez, la humildad y el amor por los pobres; por Jesucristo, quien vino a nosotros como el que sirve, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, ahora y por siempre. Amén.

Dios omnipotente, por cuya gracia y poder tu santo mártir Albano triunfó sobre el sufrimiento, y fue fiel hasta la muerte: Concede ahora a los que agradecidos lo recordamos, seamos tan fieles en nuestro testimonio sobre ti en este mundo, que recibamos con él la corona de la vida; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Eterno Dios, te damos gracias por el testimonio del Jefe Luthuli, Premio Nobel de la Paz, quien fue sostenido por su fe cristiana mientras dirigió la lucha contra el apartheid en Sudáfrica: Fortalécenos, tras su ejemplo, a no hacer las paces con la opresión, y a ser valientes testigos de nuestro Libertador, Jesucristo; quien contigo y el Espíritu Santo vive y reina, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Te damos gracias, oh Señor, por la visión y la habilidad de Alberto Dürer, Matías Grünewald y Lucas Cranach el Viejo, cuyas representaciones artísticas ayudaron a los pueblos de su tiempo a entender plenamente el sufrimiento y la gloria de tu Hijo encarnado; y te pedimos que su trabajo pueda fortalecer nuestra fe en Jesucristo y el misterio de la Santísima Trinidad; tú que vives y reinas, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Omnipotente Dios, que escogiste al diácono Alcuino en una época inculta y bárbara para que encendiera la luz de la sabiduría, te rogamos que ilumines nuestras mentes para que en medio de la confusión e incertidumbre de nuestro propio tiempo mostremos tu verdad eterna; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Dios todopoderoso y eterno, te damos gracias por tu siervo Alejandro Crummell, a quien escogiste para predicar el Evangelio a los que estaban lejos y a los que estaban cerca, escoge en éste y en todo territorio a evangelistas y heraldos de tu reino, para que la Iglesia proclame las inescrutables riquezas de nuestro salvador Jesucristo; que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Oh Señor soberano, que colocaste a tu siervo Alfredo en un trono turbulento a fin de que estableciera la paz en un país devastado y revivificara la enseñanza y las artes entre la gente, despierta en nosotros también un deseo apremiante de aumentar nuestro entendimiento mientras estemos en este mundo y un anhelo ferviente de alcanzar aquella vida eterna donde todo se aclarará; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

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