Feasts & Fasts

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Fortalece, oh Señor, a los obispos de la Iglesia en su vocación especial de maestros y ministros de los sacramentos, a fin de que, como tu siervo Cirilo de Jerusalén, efectivamente instruyan al pueblo en la fe y práctica cristianas, para que nosotros, enseñados por ellos, entremos más de lleno en la celebración del misterio pascual; mediante Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Oh Dios, cuyo bendito Hijo se hizo pobre para que por su pobreza nos hiciéramos ricos: Líbranos del amo desordenado de este mundo, para que inspirados por la devoción de tu sierva Clara, te sirvamos con sencillez de corazón, y obtengamos las riquezas del mundo venidero; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Oh Dios de insondable sabiduría, que diste a tu siervo Clemente la gracia de comprender y de enseñar la verdad como se realiza en Jesucristo, fuente de toda la verdad, concede a la Iglesia la misma gracia de discernir tu palabra dondequiera que se encuentre la verdad; por Jesucristo nuestra luz incesante, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Dios todopoderoso, que escogiste a tu siervo Clemente de Roma para implantar obediencia y estabilidad en la iglesia de Corinto, concede que la Iglesia se fundamente y establezca en tu verdad por la inhabitación del Espíritu Santo, revela lo desconocido, completa lo inconcluso, confirma lo revelado, y consérvala sin mancha en tu servicio; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Oh Dios de verdad penetrante y de hermosura sin par, te damos gracias por Clive Staples Lewis, cuya santa imaginación enciende fuegos de fe lo mismo en jóvenes que en mayores: Sorpréndenos también con tu alegría y condúcenos hacia esa vida nueva y abundante que compartimos en Cristo Jesús; que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Oh Dios, que por la predicación de tu bendito siervo Columbano lograste que la luz del Evangelio resplandeciera en Escocia: Te rogamos nos concedas que, recordando su vida y trabajos, te demostremos nuestro agradecimiento al seguir el ejemplo de su celo y paciencia; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Dios todopoderoso, de tu gracia diste a Conrad Weiser el don de la diplomacia, la visión para entender dos culturas diferentes e interpretar una a la otra con claridad y honestidad: Mientras nos esforzamos por ser fieles a nuestra vocación de encomendar tu Reino, ayúdanos a anunciar el Evangelio a las muchas culturas que nos rodean, que por tu Espíritu Santo podamos ser embajadores eficaces para nuestro Salvador Jesucristo; que contigo y el mismo Espíritu Santo vive y reina, un solo Dios, ahora y por siempre. Amén.

Oh Dios compasivo, te damos gracias y alabanza por el heroico testimonio de Constanza y sus compañeros, quienes, en un tiempo de plaga y de peste, se mantuvieron firmes, incluso hasta la muerte, en el cuidado de los enfermos y de los moribundos, y no amaron sus propias vidas; inspíranos con un amor y compromiso semejante hacia los necesitados siguiendo el ejemplo de nuestro salvador Jesucristo; que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Oh Dios, que por tu Espíritu llamaste al centurión Cornelio para que fuera el primer cristiano entre los gentiles, otorga a la Iglesia una voluntad semejante de ir adonde mandes y de realizar lo que ordenes, para que bajo tu guía sean bienvenidos todos los que acudan a ti con fe y amor y proclamen el Evangelio a todas las naciones; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén

Eterno Señor del universo, nuestro amoroso Dios, que levantaste a tu sacerdote Cornelio Hill, último jefe hereditario de la nación oneida, para pastorear y defender a su pueblo contra los intentos de dispersión en el desierto: Ayúdanos, como a él, a consagrarnos a la verdad y al honor, para que podamos llegar a esa bendita condición que has preparado para nosotros; por Jesucristo, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina, un solo Dios, en la gloria eterna. Amén.

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