Feasts & Fasts

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Oh Dios de inefable misericordia, que diste gracia y fortaleza al bendito rey Edmundo para triunfar sobre el enemigo de su pueblo muriendo noblemente por tu Nombre: Concédenos el escudo de la fe con el que podamos hacer frente a los asaltos del enemigo; por Jesucristo nuestro Redentor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Concede, oh Dios, que durante nuestro peregrinaje terreno, en todo momento conozcamos tu presencia y cumplamos tu voluntad, para que, siguiendo el ejemplo de tu siervo Eduardo Bouverie Pusey, realicemos con integridad y valentía la tarea que nos encomiendas, y soportemos los sufrimientos que nos sobrevengan; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Oh Dios, derrama sobre nosotros el mismo Espíritu con que tu diácono Efrén se regocijó al proclamar en cánticos sagrados los misterios de la fe, así alegra nuestros corazones, para que, como él nos dediquemos sólo a ti; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Oh Señor todopoderoso, bajo cuyo nombre los fundadores de este país lograron la libertad para ellos y para nosotros, y encendieron la antorcha de la libertad para naciones todavía no existentes, concede que todos los habitantes de esta tierra gocemos de la gracia de conservar nuestras libertades en paz y santidad; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Omnipotente y sempiterno Dios, cuyo siervo Tomás Cranmer, junto con otros, restauró el lenguaje del pueblo en las oraciones de la Iglesia, haz que seamos siempre agradecidos por esta herencia y ayúdanos a orar de tal manera con el Espíritu y con el entendimiento, para que dignamente glorifiquemos tu santo Nombre; por Jesucristo nuestro Señor, quien vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Eternal Father, you gave to your incarnate Son the holy name of Jesus to be the sign of our salvation: Plant in every heart, we pray, the love of him who is the Savior of the world, our Lord Jesus Christ; who lives and reigns with you and the Holy Spirit, one God, in glory everlasting. Amen.

Bendito Dios, cuyo Hijo Jesús calmó las olas y se arrodilló para servir a sus discípulos: Te honramos por el testimonio del hugonote Elie Naud, recordado como el Místico de las Galeras y el Siervo de los Esclavos. Concede que, junto con él, podamos proclamar a Cristo en el sufrimiento y en la alegría por igual, y llamar a otros a unírsenos en el servicio a los más pequeños y débiles, siguiendo a Jesús que no vino para ser servido sino para servir; que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, a quien sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Dios todopoderoso, que guiaste a tu antiguo pueblo peregrino con fuego y una nube, concede que los ministros de la Iglesia, siguiendo el ejemplo del bienaventurado Enmegahbowh, orienten a tu santo pueblo guiándolo con celo ardiente y humildad benévola. Te lo pedimos por Jesucristo que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Creador de la luz: Te damos gracias por tu sacerdote Enrique Budd, quien llevó el gran tesoro de las Escrituras a su pueblo la nación cree, ganando su confianza y amor. Haz que su ejemplo nos pueda llamar a la reverencia, a la disciplina y al amor, para que podamos glorificarte en palabra y obra; por Jesucristo nuestro Salvador, quien contigo y el Espíritu Santo vive y reina, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Oh Dios de las naciones, que dotaste a tu fiel siervo Enrique Martyn de mente brillante, de corazón amante y del don de aprender idiomas, a fin de que tradujera las Escrituras y otras obras religiosas para los pueblos de India y de Persia, inspira en nosotros un amor semejante, deseoso de consagrarte tanto la vida como los talentos que nos donaste; por Jesucristo nuestro Señor, que vive contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

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