Feasts & Fasts

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Oh Señor, consérvanos constantes en la fe y apasionados dando testimonio para que, como tu siervo Guillermo Laud, vivamos en tu temor, muramos en tu favor y descansemos en tu paz; por Jesucristo tu Hijo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Dios, en cuyo servicio sólo está la perfecta libertad: Te damos gracias por tus profetas Guillermo Lloyd Garrison y María Stewart, quienes testificaron que no sólo estamos hechos por el color de nuestra piel, sino por el principio formado en nuestras almas. Llénanos, como a ellos, con la esperanza y la determinación de romper todas las cadenas
de la esclavitud; que la servidumbre y la ignorancia puedan derretirse como la cera ante las llamas, y que podamos construir esa comunidad de justicia y amor que se fundamenta en Jesucristo, nuestra piedra angular; quien contigo y el Espíritu Santo vive y reina, un solo Dios, ahora y por siempre. Amén.

Dios misericordioso, te damos gracias por Guillermo Passavant, que trajo el movimiento de diaconisas alemanas a los Estados Unidos para que mujeres devotas pudieran ayudarle en la fundación de orfanatos y hospitales para las personas necesitadas y proveer la educación teológica de los futuros ministros y ministras. Inspíranos con su ejemplo, para que podamos ser incansables en la atención de las necesidades de todas y todos los que están enfermos y sin amigos; por Jesús, el médico divino, quien nos ha preparado una morada eterna, y que contigo y el Espíritu Santo vive y reina, un solo Dios, en gloria eterna. Amén.

Dios omnipotente, que diste a tu siervo Guillermo Porcher DuBose dones especiales para entender las Escrituras y enseñar la verdad como se cumple en Cristo Jesús, concede que por medio de esta enseñanza te conozcamos a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo a quien enviaste; que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Oh Señor nuestro Dios, te damos gracias por infundir en el corazón de tu siervo Guillermo Reed Huntington un amor ferviente hacia la Iglesia y su misión en el mundo, te rogamos que, confiando sin desfallecer en tus promesas, demos a conocer a todo el mundo el bendito premio de la vida eterna; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Oh Dios de luz y de amor, que iluminaste a la Iglesia con el testimonio de tu siervo Guillermo Temple: Te rogamos que nos inspires con su enseñanza y ejemplo para que nos alegremos con valentía, confianza y fe en la Palabra hecha carne, y seamos conducidos a establecer aquella ciudad que tiene por fundamento la justicia y por ley el amor; por Jesucristo, luz del mundo, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Omnipotente Dios, que sembraste en los corazones de tus siervos Guillermo Tyndale y Miles Coverdale la pasión arrolladora de ofrecer las Escrituras al pueblo en su propia lengua, dotándoles con el don de una expresión convincente y agraciada, y con la fuerza para perseverar ante todo obstáculo: Revélanos tu Palabra salvífica, mientras leemos y estudiamos las Escrituras, y las oímos llamándonos al arrepentimiento y a la vida; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Oh Señor, que escogiste a tu siervo Guillermo White en una época de tumulto y confusión, y le dotaste de sabiduría, paciencia y carácter reconciliador para que guiara a la Iglesia por caminos de paz y estabilidad, atiende nuestra súplica y danos líderes sabios y fieles para que por su ministerio tu pueblo sea bendecido y se cumpla tu voluntad; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Justo y eterno Dios, te damos gracias por la fe incondicional y la persistencia de tus siervos Guillermo Wilberforce y Antonio Ashley Cooper, quienes, sin inmutarse por la oposición y el fracaso, se aferraron a una visión de justicia en la cual ninguno de tus pequeños pudiera sufrir servidumbre y miseria. Concede que, atraídos por la misma visión del Evangelio, podamos perseverar en el servicio del bien común y en el cuidado de aquellos que han sido abatidos, para que puedan ser levantados mediante Jesucristo; quien contigo y el Espíritu Santo vive y reina, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

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