Feasts & Fasts

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Oh Señor, que providencialmente escogiste a Jackson Kemper como primer obispo misionero de este país para que por su ardua labor y sus viajes se fundaran misiones en los pueblos diseminados del Oeste, concede que la Iglesia sea siempre fiel a su misión, y tenga la visión, el valor, y la perseverancia de dar a conocer a todo el mundo las Buenas Nuevas de Jesucristo, que vive y reina con el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Dios de misericordia, que llamaste a tu sacerdote Jaime Chisholm a sacrificar su vida trabajando por el alivio de sus feligreses y de la gente de su ciudad durante una epidemia de fiebre amarilla: Ayúdanos a recordar que ofrendando nuestras vidas a tu servicio, ganamos la corona eterna que nunca se marchita en ese reino celestial en donde, con Jesucristo nuestro Salvador y el Espíritu Santo, tú reinas, un solo Dios, en la gloria eterna. Amén.

Preciosa a tus ojos, oh Señor, es la muerte de los santos, cuyo fiel testimonio, por tu providencia, recibe un gran premio: Te damos gracias por los mártires Jaime Hannington y compañeros, que con la sangre compraron el camino para la proclamación del Evangelio en Uganda; y rogamos que con ellos también nosotros obtengamos la corona de justicia preparada para los que aman la manifestación de nuestro Señor Jesucristo; que vive reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Oh Dios amoroso, por cuya gracia tu siervo Jaime Huntington reunió una comunidad dedicada al amor, disciplina y devoción a la santa Cruz de nuestro salvador Jesucristo: Envía tu bendición sobre todos los que proclaman a Cristo crucificado y mueve todos los corazones para que le busquen y sean salvos; que contigo y el Espíritu Santo vive y reina, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Eterno Dios, te damos gracias por los dones que diste a tu siervo Jaime Weldon Johnson: Un corazón y una voz para alabar tu Nombre en versos. Que del mismo modo como él nos dio poderosas palabras para glorificarte, así podamos también hablar con gozo y valentía para desterrar de tu creación el odio, en el Nombre de Jesucristo; quien contigo y el Espíritu Santo vive y reina, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Oh Dios cuyo Hijo, el Buen pastor, entregó su vida por las ovejas, te damos gracias por tu fiel pastor Janani Luwum, que siguiendo el ejemplo de su Salvador dio su vida por el pueblo de Uganda. Concédenos que nos inspiremos en su testimonio de tal manera que no cedamos ante la opresión, sino que vivamos como quienes han sido sellados con la cruz de Cristo; que murió, resucitó, vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Santo Dios, cuyo poder se perfecciona en la debilidad: te honramos por el llamado que hiciste a Juana de Arco, quien, aunque joven, se levantó valiente para llevar tu estandarte por su país, soportando con gracia y fortaleza tanto la victoria como la derrota; te pedimos que nosotros, al igual que Juana, podamos dar testimonio de la verdad ante amigos y enemigos por igual, y, que alentados por la compañía de tus santos, nos entreguemos con valentía a la lucha por la justicia en nuestro tiempo; mediante Cristo nuestro Salvador, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina, un solo Dios, ahora y por siempre. Amén.

Oh Dios, cuyos días no tienen fin y cuyas misericordias no se pueden contar, haznos, como a tu siervo Jeremías Taylor, profundamente conscientes de la brevedad e incertidumbre de la vida humana, y permite a tu Santo Espíritu que nos guíe en santidad y justicia todos los días de la vida; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Oh Señor, oh Dios de verdad, cuya Palabra es faro para nuestro andar y luz que ilumina el camino, te damos gracias por tu siervo Jerónimo y por aquellos que siguiendo sus pasos han trabajado para ofrecer las Sagradas Escrituras en la lengua del pueblo, rogamos que el Espíritu Santo nos proteja mientras leemos la Palabra, y que Cristo, Palabra viva, nos transforme según tu justa voluntad; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Dios Todopoderoso, hermoso en majestad y majestuoso en santidad, que nos enseñas en las Sagradas Escrituras a cantar tus alabanzas y que diste gracia a tus músicos Johann Sebastián Bach, Jorge Frederick Handel y Enrique Purcell para manifestar tu gloria en su música: Permanece con todos aquellos que escriben o hacen música para tu pueblo, que podamos vislumbrar en la tierra tu belleza y conocer la riqueza inagotable de tu nueva creación en Cristo Jesús nuestro Salvador; que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

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