Feasts & Fasts

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Oh Dios, que diste a tu siervo Juan Crisóstomo la gracia de proclamar con elocuencia tu santidad en la gran asamblea, y de soportar sin temor el reproche en honor de tu Nombre, otorga bondadosamente a todos los obispos y pastores tal excelencia en la predicación y fidelidad en el ministerio de tu Palabra, a fin de que el pueblo comparta con ellos la gloria que será revelada; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Oh Señor Dios de los ejércitos, reaviva a tu Iglesia cuando cae en la desidia y en la indolencia, creando líderes devotos como tu siervo Juan Enrique Hobart, a quien recordamos hoy, y concede que su fe y vigor mental despierte a tu pueblo a tu mensaje y cumpla con su misión; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Oh Dios, concede que durante el tiempo de prueba conozcamos tu presencia y cumplamos tu voluntad, para que siguiendo el ejemplo de tu siervo Juan Mason Neale, realicemos con integridad y valentía lo que nos pides que soportemos y sobrellevemos; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Oh Dios, Pastor de todos y todas, te damos gracias por el continuo compromiso de tu siervo Juan Raleigh Mott hacia la educación cristiana de los estudiantes en muchas partes del mundo, y te pedimos que, siguiendo su ejemplo, podamos luchar por la amistad, el compañerismo y la cooperación de todos los pueblos, y que mientras vivamos seamos evangelizadores para Jesucristo, en quien solamente está nuestra paz; y que contigo y el Espíritu Santo vive y reina, un solo Dios, ahora y por siempre. Amén.

Oh Dios, tu justicia continuamente desafía a tu Iglesia a vivir de acuerdo a su llamado: Concédenos a los que ahora recordamos la obra de Juan Wyclif contrición por las heridas que nuestros pecados causan a tu Iglesia, y un amor tal por Cristo que podamos tratar de curar las divisiones que afectan a tu Cuerpo; por el mismo Jesucristo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, un solo Dios, ahora y por siempre. Amén.

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