Feasts & Fasts

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Padre todopoderoso, que inspiraste a Simón Pedro, el primero entre los apóstoles, a confesar a Jesús como el Mesías, el Hijo del Dios viviente, concede a la Iglesia firmeza sobre la roca de la fe, para que proclame en paz y unidad la única verdad y sigamos al único Señor, nuestro salvador Jesucristo; que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Oh Dios, que por la predicación del apóstol Pablo hiciste que la luz del Evangelio iluminara en todo el mundo, te rogamos nos concedas que, recordando su conversión, te manifestemos nuestro agradecimiento siguiendo su santo ejemplo; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén..

Señor Dios, que misericordiosamente concediste a la dama Juliana muchas revelaciones sobre tu amor nutriente y sostenedor, mueve nuestros corazones, como al de ella, para que te busquemos sobre todas las cosas porque al dártenos nos lo das todo; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Dios todopoderoso, por cuya providencia nació maravillosamente tu siervo Juan el Bautista, y fue enviado a preparar el camino de tu Hijo nuestro salvador, predicando el arrepentimiento, haz que sigamos de tal manera su enseñanza y santa vida que verdaderamente nos arrepintamos según su predicación, y que, a ejemplo suyo, constantemente digamos la verdad, con audacia reprochemos el vicio y con paciencia suframos por causa de la verdad; por Jesucristo tu Hijo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Dios todo poderoso y eterno, te rogamos humildemente que, así como tu Hijo unigénito fue presentado hoy en el templo, de igual modo nos concedas la gracia de ser presentados ante ti con corazones limpios y puros; por nuestro Señor Jesucristo, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Oh Dios que en el monte santo revelaste a testigos escogidos tu muy amado Hijo, maravillosamente transfigurado en vestidos blancos y resplandecientes, concédenos misericordiosamente que, libres de los desasosiegos de este mundo, contemplemos con fe al Rey en su belleza; que contigo, oh Padre, y contigo, oh Espíritu Santo, vive y reina, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Padre celestial, por tu gracia la Virgen Madre de tu Hijo encarnado fue bendita al llevarlo en su seno, y aún más bendita al cumplir tu palabra, concede a los que honramos la exaltación de su humildad que sigamos el ejemplo de su entrega a tu voluntad; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Dios todopoderoso, que diste a tu siervo Lancelot Andrewes el don de tu Santo Espíritu y le convertiste en un hombre de oración y un fiel pastor de tu pueblo: Perfecciona en nosotros lo que falta de tus dones, de fe, para aumentarla, de esperanza, para establecerla, de amor, para encenderlo, de modo que podamos vivir en la vida de tu gracia y gloria; por Jesucristo tu Hijo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y el mismo Espíritu Santo, un solo Dios, ahora y por nunca. Amén.

Oh Señor nuestro Dios, concede que la Iglesia, siguiendo la enseñanza de tu siervo León de Roma, defienda firmemente el gran misterio de nuestra redención, y adore al único Cristo, verdadero Dios y verdadero hombre, no dividido de la naturaleza humana ni separado de tu Ser divino; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Tú llenaste con tu Espíritu Santo, oh Dios de misericordia, a tus primeros discípulos para que te sirvieran con los dones que les fueron entregados a cada uno: Lydia en los negocios y la administración, Dorcas en una vida de caridad y Febe como un diácono que sirvió a muchos. Ellas nos inspiran hoy a construir tu Iglesia con los dones de la hospitalidad, la caridad y el testimonio valiente del Evangelio de Cristo; que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, un solo Dios, ahora y por siempre. Amén.

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