Feasts & Fasts

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Oh Dios misericordioso, que escogiste a tu sierva Macrina para manifestar en su vida y enseñanza las riquezas de tu gracia y verdad, concédenos que siguiendo su ejemplo, busquemos tu sabiduría y vivamos según su enseñanza; por Jesucristo nuestro salvador, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Oh Dios, que colocaste a tu sierva Margarita en un trono terreno para que avanzara tu reinado celestial, y le diste celo por tu Iglesia y amor para tu pueblo: Concédenos misericordiosamente a los que la conmemoramos hoy que demos el fruto de buenas obras y logremos la corona gloriosa de tus santos; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Generoso Dios, cuyo Hijo Jesucristo disfrutó de la amistad y la hospitalidad de María, Marta y Lázaro de Betania: Abre nuestros corazones para amarte, nuestros oídos para oírte, y nuestras manos para darte la bienvenida y servirte en otros; por Jesucristo nuestro Señor resucitado, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Dios misericordioso, que enviaste tu Evangelio a la gente del Perú a través de Martín de Porres, quien llevó su consolación incluso a los esclavos; por medio de Rosa de Lima, quien trabajó entre los más pobres de los pobres, y a través de Toribio de Mogrovejo, quien fundó el primer seminario en las Américas y bautizó a muchos: Ayúdanos a seguir sus ejemplos de llevar sin temor el consuelo de tu gracia a todos los oprimidos y marginados, a fin de que tu Iglesia se renueve con cántico de salvación y alabanza; por Jesucristo, quien contigo y el Espíritu Santo vive y reina, un solo Dios, ahora y por siempre. Amén.

Oh Dios, nuestro refugio y fortaleza, que escogiste a tu siervo Martín Lutero para reformar y renovar a la Iglesia con la luz de tu Palabra. Defiende y purifica a la Iglesia en nuestros días y concédenos que mediante la fe proclamemos valientemente las riquezas de la gracia que nos has dado a conocer en Jesucristo nuestro salvador; que contigo y el Espíritu Santo vive y reina, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Señor, Dios de los ejércitos, que siendo tu siervo Martín soldado, lo vestiste con espíritu de sacrificio, y le colocaste como obispo de la Iglesia para que defendiera la fe católica: Concédenos la gracia de seguir sus santos pasos, para que al final nos encontremos vestidos de santidad en la morada de la paz; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Dios de poder transformador y de misericordia transfiguradora: Escucha las oraciones de todos los que, como el abad Moisés, claman a ti: “¡Oh Dios a quien no conocemos, permítenos conocerte!” Sácalos a ellos y a todos nosotros de la incredulidad a la fe y de la violencia a tu paz, mediante la cruz de Jesús, nuestro Salvador; que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, un solo Dios, ahora y por siempre. Amén.

Oh Señor, que fortaleciste a tu sierva Mónica con disciplina espiritual para que perseverara ofreciendo su amor, oraciones y lágrimas por la conversión de su esposo y de Agustín su hijo, te rogamos que profundices nuestra devoción y nos emplees según tu voluntad para que traigamos a otros, incluso a nuestros propios familiares, a reconocer a Jesucristo como salvador y Señor; que contigo y el Espíritu Santo vive y reina, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.