Feasts & Fasts

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Dios Todopoderoso, te bendecimos por mover a tu siervo Samuel Ferguson a ministrar en Liberia, ampliando la visión misionera de la Iglesia en la educación y el ministerio. Agita en nosotros un celo por la misión y un anhelo por tu santa Palabra; mediante Jesucristo, quien contigo y el Espíritu Santo vive y reina, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Oh Dios, en tu providencia sacaste a José Schereschewsky de su hogar en Europa oriental para el ministerio de la Iglesia y lo enviaste de misionero a China sosteniéndolo en su invalidez a fin de que tradujera las Sagradas Escrituras a los idiomas de aquel país. Te rogamos que nos guíes para dedicarte nuestra vida y talento con la confianza de que cuando encargas una tarea a tus siervos, también les concedes el poder de llevarla a buen término; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Dios de tu pueblo peregrino, que llamaste a Samuel Johnson, Timoteo Cutler, y Tomás Chandler a abandonar su hogar espiritual para abrazar la vía anglicana: Te damos gracias por sus dedicados servicios a la edificación de tu Iglesia y al pastoreo de tu rebaño en tiempos coloniales; y te pedimos que, al igual que ellos, podamos seguir a donde tu Espíritu nos guie y estar siempre dispuestos a alimentar los corazones y las mentes de los que están a nuestro cuidado, en el Nombre de Jesucristo; que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, ahora y por siempre. Amén.

Eterno Dios, que bendijiste a tu siervo Samuel Seabury con el don de la perseverancia para renovar la herencia anglicana en América del Norte: Concede que, juntos en unidad con nuestros obispos y alimentados de tus santos Sacramentos, podamos anunciar con celo apostólico el Evangelio de la redención; mediante Jesucristo, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Oh Dios, cuyo bendito Hijo se hizo pobre para que por su pobreza nos hiciéramos ricos, líbranos del amor desordenado de este mundo, para que inspirados por la devoción de tu siervo Sergio de Moscú te sirvamos con sencillez de corazón y obtengamos las riquezas del mundo venidero; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Padre Celestial, cuyo amado Hijo Jesucristo sintió aflicción y temor en el Jardín del Getsemaní: Ayúdanos a recordar que aunque andemos en valle de sombra, siempre estás con nosotros, que con tu filósofo Søren Kierkegaard, podamos creer lo que no hemos visto y confiar en lo que no podemos probar, y así llegar al fin al gozo eterno que has preparado para aquellos que te aman; por el mismo Jesucristo, nuestro Salvador, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, en la gloria eterna. Amén.