Cuando el terremoto golpeó a Haití en enero de 2010, en realidad niveló la diócesis más poblada de la Iglesia Episcopal. Se consideró que la pérdida del setenta por ciento de los edificios de la iglesia fue una pérdida total. En treinta y cinco segundos quedaron eliminadas escuelas regentadas por la diócesis, clínicas y hospitales que sirven a más de 100.000 episcopales, así como a un sinnúmero de miembros de la comunidad.
Muchos de los servicios que esperamos del gobierno -la salud, la educación, la cultura- en Haití los proporciona la Iglesia Episcopal. Como consecuencia, muchas agencias gubernamentales y organismos no gubernamentales (NGOs) se han apresurado a cubrir esas necesidades. La Agencia Episcopal de Ayuda y Desarrollo se ha asociado con la Iglesia de Haití para proporcionar empleo a corto plazo, viviendas provisionales, y sistemas de saneamiento, además de otros programas de recuperación dirigidos a la comunidad.
De la destrucción de todo el complejo de la catedral, una nueva vida llena de posibilidades ha comenzado a emerger. El gobierno haitiano ha concedido a la Iglesia Episcopal una parcela de tierra que casi duplicará su presencia en el centro de Puerto Príncipe. La reconstrucción responsable requiere una seria inspección del sitio y el desarrollo de un plan maestro antes de que la construcción de edificios individuales pueda comenzar.
Ladrillo a ladrillo, usted puede ayudar a crear un nuevo hogar espiritual para miles de episcopales. Para empezar, todo lo que necesitamos es un ladrillo o dos o diez o mil.