“Los sacramentos son signos externos y visibles de la gracia interna y espiritual” (Libro de Oración Común, p.750).
Además de bautismo y la eucaristía (comunión), la Iglesia reconoce otras señales espirituales en nuestro camino de fe. Incluye la confirmación (la afirmación de adultos de nuestros votos bautismales), la reconciliación de un penitente (confesión privada), el matrimonio (el matrimonio cristiano), las órdenes (ordenación de diácono, sacerdote u obispo), y la unción (unción con aceite a los enfermos o que están muriendo). Los sacramentos nos ayudan a ser un pueblo sacramental, a ver a Dios siempre en el trabajo que nos rodea.

