Una de las formas en que la Iglesia Episcopal aborda la pobreza interna del país es a través de su red de Jubileo, que consiste en más de 600 centros del Ministerio de Jubileo. Estos centros facultan a los pobres y oprimidos en sus comunidades al brindarles servicios directos, tales como alimento, albergue y atención sanitaria, y también defendiendo sus derechos humanos.
