Welcomes You

Catedral del Buen Señor, Quito

Propio 20A
Domingo, Septiembre 18, 2011

 

Es muy bueno para los hermanos y hermanas a vivir juntos en paz - aun si esto no sucede frecuentemente.  La vida humana ha estado marcada por el conflicto desde Caín y Abel.  El conflicto estaba a punto de que era mejor oferta religiosa - de oveja o de los cultivos.  Los hermanos estaban compitiendo por el reconocimiento de Dios.
 
La mayoría de los conflictos tiene su origen en la escasez - el hambre, no hay tierra para llamar a su cuenta, no trabajo para mantener a una familia, aun la reputación de una persona.  Las guerras estallan cuando una nación piensa que necesita algo que pertenece a su vecino - la tierra u otros recursos, o más personas para hacer su voluntad.  Piense en los conflictos por la tierra anteriormente ocupada por los indígenas, o las actitudes hacia la migración de un país a otro.  Los Estados Unidos están luchando dos guerras distintas, en busca de mayor seguridad, tanto en términos de seguridad física y suficiente petróleo.  El conflicto en el Medio Oriente está a punto de la tierra y la seguridad, y tiene un montón de ecos de la lucha de Caín y Abel a lo largo de cuya práctica religiosa es el mejor.
 
La escasez puede ser relativa - ni siquiera notó hasta que haya una comparación con otra persona.  Niños y adultos que deciden que tienen que tener el último juguete o ropa de moda están viviendo en la escasez relativa, pero también son aquellos que quieren un estatus más alto en su comunidad.
 
La escasez lleva al conflicto, si la escasez es objetivamente real o relativa.  La escasez también tiene algo que ver con el juicio - cuando criticamos a los demás y buscamos una solución inmediata, olvidándonos de que la oportunidad de Dios para el juicio es abundante y eterna.
 
Los israelitas en el desierto se quejan porque no les gusta la comida - ya sea la cantidad o el tipo de comida que tienen que comer.  Prefieren volver y ser esclavos en Egipto que ser libre para encontrar la tierra que Dios les ha prometido.  Dios escucha sus quejas, y los envía suficiente - tanto en la carne por la noche y el pan a la mañana.  Es suficiente, pero no es demasiado.  En el sexto día de la semana, reciben lo suficiente para dos días, así que no tienen ni recoger o preparar la comida en el día de reposo.  Pueden descansar lo suficiente junto con su pan de cada día.
 
Jesús cuenta una historia acerca de la escasez y el conflicto así, pero es la escasez relativa.  El dueño contrata a alguien que necesita trabajo, durante todo el día, y se compromete a pagar a cada uno un día de salario - lo suficiente para vivir.  Pero cuando empiece a pagar al final del día, los que fueron contratados primero se enoja.  Ellos piensan que debería recibir más que los que sólo trabajó la última parte del día.  Se sienten engañados, a pesar de que se lo había prometido.
 
La escasez tiene algo que ver con qué o quién adoramos.  Cuando los israelitas conseguir sus prioridades, descubren que Dios les da lo suficiente.  Cuando llegan sus prioridades equivocadas, construyen un becerro de oro y adórenla.  No salió tan bien.  Los trabajadores contratados en el inicio de la jornada parecen obsesionados con su propio esfuerzo - en comparación con aquellos que vinieron a trabajar al final del día.  El conflicto resulta de la competencia.
 
La paz es más que la ausencia de conflicto, pero viene la paz a través de una toma de conciencia de la verdadera abundancia - es todo lo contrario de la escasez.  El reino de Dios se trata de una fiesta donde todo el mundo tiene lo suficiente, y bastante más para celebrar.  Esa es la tierra prometida, que Dios primero prometió a los israelitas.  Paz tiene mucho que ver con la ausencia de ansiedad por la escasez - no estoy preocupado por mi próxima comida, o como puedo vestir a mis hijos.  Y sé que mi vecino no va a venir y tomar lo que tengo, porque él también tiene lo suficiente.
 
Lo sorprendente de todo esto es que aquellos que no tienen mucho son usualmente más generosos y menos ansiosos.  Es sorprendente que los chicos de la viña, que tiene un buen trabajo y un día productivo son los que tienen la mayor sensación de escasez.  Los que habían estado ansiosos todo el día hasta que fueron llamados a trabajar eran simplemente agradecidos.
 
El conflicto en esta diócesis se refiere principalmente a la escasez relativa – autoridad para tomar decisiones es el bien escaso en los ojos de la mayoría de la gente.  Es claro que no se distribuye con eficacia suficiente para que la gente cree que hay abundancia.  Todos los obispos aquí pueden decir de conflictos similares en sus propias diócesis, pero la mayoría de esos conflictos no se han elevado a esta intensidad.
 
La respuesta a todos los conflictos por la escasez es recordar que Dios quiere que todos tengan lo suficiente - suficiente comida y bebida, alojamiento y ropa adecuada, y la seguridad suficiente para poder renunciar la violencia y vivir juntos en paz – es la tierra prometida.  No podemos empezar a vivir con esa visión, hasta que estemos listos para dejar de competir por los recursos.  Usualmente, la solución es compartir lo que tenemos.  Cuando lo hacemos, descubrimos la riqueza que tenemos.  Para ser capaz de decir, mi casa es tu casa, es saber que la abundancia viene solamente cuando es compartida. Recursos atesorados siempre parecen escasos.
 
¿Somos los trabajadores que vinieron por primera parte del día, o los que fueron contratados últimos?  ¿Podemos estar agradecidos por lo que tenemos, y dispuestos a compartir la bendición de abundancia?  Ese es el propósito de esta mesa de acción de gracias.  Nadie recibe más que otro, por todo lo que tenemos es un regalo de Dios.
 
¡Aleluya – celebremos la fiesta!