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Sermon a Iglesia San Pablo

Phoenix, Arizona
Viernes, Febrero 4, 2011

 

¿Qué trae con usted cuando viaje?  La última vez que fui afuera de los Estados Unidos, vi a una familia que va a Brasil con dos niños y una docena de maletas, cajas, y bolsas.  El padre y la madre estaban tratando de reorganizar las cosas para que nada pesaba más de cincuenta libras.
 
Trato de recoger lo que necesito en equipaje de mano, pero cuando tengo que tomar las vestiduras y este bastón, entonces tengo que chequear una maleta grande.  El gobierno piensa que ese bastón es un arma, y no entiende que su intención es de llevar la paz y termina la división, y no para hacer daño o violencia.  Se supone que debe ser un signo como el arados y podaderas de que habla Isaías.  En cualquier caso, no tengo que viajar lo más ligero que quiero. 
 
Habia leyendo acerca de los americanos nativos, los indigenos, en esta parte del mundo, en un libro que describe las migraciones anuales entre los comanches, y tambien los apaches en Mexico, al medio del siglo 18.  En los meses de verano, los cazadores y guerreros pasaban lo gran parte de su tiempo lejos de las aldeas, mientras que las mujeres, niños, y ancianos hicieron un montón de trabajo en procesamiento y conservación de búfalos hasta comida para el invierno.  Las grandes migraciones a los campamentos de invierno incluyen miles de caballos y mucha gente.  Estos grandes movimientos de personas prolongaron durante siglos, hasta que llegaron los coloniales hispano-hablantes y ingles-hablantes aquí y en México, y comenzaron a cultivar y construir casas.  La otra cosa contribuendo al fin de los migraciones fue la venida de soldados llegando a proteger los coloniales y su construccion de fortalezas.  No habían fronteras fijas o vallas hasta que nuestros antepasados inmigrantes los construyeron.
 
Las personas que migran hoy a través de estas fronteras traigan poco más de un paquete pequeño, con algo de comida, algunos pedazos de ropa y un poco de agua.  Frecuentamente, se quedan sin agua en los desiertos al sur de aquí.  Ellos vienen esperando encontrar hospitalidad entre sus amigos y familiares que ya viven aquí.  Hay muchas tragedias a lo largo de ese camino, pero los que vienen por lo general se encuentran la bienvenida entre los que hablan este idioma y compartir este patrimonio.
 
Las dificultades para todos los viajeros y migrantes provienen de los obstáculos, si es la gran distancia entre aquí y Brasil, o las fronteras armados y fortificados a lo largo de la parte sur de México o de los Estados Unidos.  Un otro tipo de frontera existe en las divisiones entre las culturas y las naciones y los pueblos - y ese tipo de frontera existía también entre las tribus americanas nativas.  Todas esas fronteras son los de que Pablo está hablando en la carta a los Efesios.
 
Este grupo de personas, el cuerpo de Cristo, es una banda de migrantes. Estamos todos y todas en un viaje hacia una tierra nueva, donde no habrá más guerra, ni división o discriminación, en lo cual todo tipo de muros se van a ser rompidos, donde las barreras no dividir a las familias ya los pueblos, tribus o naciones.  Se supone que debemos siguiendo adelante, hasta que hayamos llegado allí, y todo el pueblo de Dios estan viviendo juntos en paz. 
 
En este evangelio, Jesús esta envíando a sus estudiantes para buscar esa comunidad, esa tierra prometida - pero también para ayudar a construirlo.  Ningun de sus discipulos va solo, y todo el mundo viaja sin cargas pesadas.  No es muy fácil el trabajo, pero es bastante simple y directo - se supone que debemos compartir comida y curar a los enfermos.  Significa cruzar las barreras entre los seres humanos.  Cuando hacemos eso, verdaderamente que el reino de Dios está cerca.
 
¿Por qué dice Jesús, "comen lo que se ponga delante de ustedes, y no moverse de casa en casa?"  Piense en la última boda a la cual habia asistido, o la última fiesta, o la ultima vez que un amigo le invitó a cenar.  ¿Habia alguien salido porque no le gustaba la comida?  Cuando se regocijan, y compartir las bendiciones que Dios nos ha dado, generalmente no hay ningún lugar en lo que preferiría estar.  Jesús recuerda a sus amigos que cada comida, cada encuentro con amigos o desconocidos, es como la gran fiesta de Dios, o el banquete celestial.
 
Nuestra tarea es comer juntos y curar la enfermedad y la división.  Y por eso Dios envió a Jesús entre nosotros.  Enfermedad o la división de cualquier tipo nos impide disfrutar de la gran fiesta que Dios sigue poniendo delante de nosotros.
 
Viajar ligeramente – sin cargas – es esencial.  Si estamos cargados con maletas de cincuenta libras, nuestras manos estarán llenas y no vamos a ser capaces de recibir o disfrutar la cosa que un amigo o un extranjero quiere compartir con nosotros.  Se necesita coraje y la fe para viajar con poco, pero también es la forma más alegre para ir - y elimina la tentación de cargarnos con las armas o la protección excesivo.  Es radicalmente contracultural en una sociedad consumista que piensa tan bien de poseer cosas.  Tambien es el único camino real hasta una comunidad donde el bienestar de cada persona es la preocupación de todos los demás.  Hay una palabra Africana, indaba, que significa que los individuos no sobrevivir o prosperar por sí mismos.  Vivimos solamente en relación con los demas.  Se trata de un entendimiento de que nuestro bienestar mutuo depende de cómo nos preocupamos por cada otra persona.
 
¿Cómo va a ayudar a curar la enfermedad y la división de aquí, en este ciudad y estado y paiz?  El mayor obstáculo es el miedo - y hay justificación por eso.  Es muy difícil pensar en sentarse a cenar con alguien con manos llenas de pistolas o con su boca llena de palabras violentas.  Y por eso que las palabras de Jesús son tan importantes - ". La paz esté con esta casa."  Tenemos que empezar en paz, no sólo dejar nuestros palos y palabras desagradables, pero dejando de lado la violencia en nuestros propios corazones.
 
Viajar no pesado es buen relacionada con abandonar el odio y el temor que 
generalmente la acompaña.  No se encuentra el reino de Dios, si nuestros corazones y mentes están llenas de algo menos de la esperanza y la paz.  No es fácil dejar el enojo, pero es posible.  Es ayudada por tener una visión más grande de lo que es posible, como el antiguo sueño de un mundo de paz, y una comunidad querida.  ¿Cual clase del mundo quieres para tus hijos y nietos?  No vamos a llegar si no podemos encontrar el valor de ir ligeramente, no mucho pesado, dejando la amargura entre nosotros, o conseguir más allá de antiguas divisiones.  Se inicia aquí, en nuestros propios corazones.
 
¿Va a dejar de lado su enojo y odio?  ¿Va a permitire que la espada se convirtió en una herramienta de la paz?  Va a riesgar una reunión con extranjero, y sentarse a comer juntos, y tratar de construir un puente sobre ese abismo entre seres humanos?
 
Sí se puede, entonces verdaderamente, el reino de Dios está cerca.