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Mensaje Pascual: Vida que surge de la muerte

March 31, 2007

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By Katharine Jefferts Schori
Corrected:

[Episcopal News Service]  

Mensaje Pascual: Vida que surge de la muerte

Por Katharine Jefferts Schori

Les escribo un poco después de haber finalizado la reunión de la Cámara de Obispos. Cuando nos dirigíamos del aeropuerto a la reunión vimos algunas flores silvestres de diferentes colores. Crecían en medio de la grama que estaba comenzando a adquirir el verde esplendor primaveral. Durante la semana de reuniones en Texas los árboles comenzaron a vestirse de verde, comenzando con unas pocas hojas en la copa hasta cubrir todas las ramas. Una semana después, cuando regresamos al aeropuerto nos asombró notar la enorme cantidad de flores que habían aparecido. La nueva vida de la resurrección también puede ser igualmente subrepticia. Miramos y vemos que todo parece muerto, miramos a otra parte y cuando volvemos a poner nuestra mirada, de pronto descubrimos que Dios ha estado ocupado haciendo todas las cosas nuevas. Todos quienes han sufrido la muerte de un ser querido podrán reconocer el patrón. Aquellos que han sentido la pérdida que se experimenta cuando uno se aleja de una comunidad querida, también reconocerán el patrón. Ahora que esta Cuaresma está llegando a su fin, tome un momento para considerar su vida. ¿Dónde ha estado Dios obrando hasta ahora? ¿Puede vislumbrar una nueva vida?

Por mi parte, yo celebro la nueva vida que ha estado creciendo escondida en la vida de los líderes de esta iglesia. Hemos sido bendecidos con líderes laicos y ordenados que paulatinamente están reconociendo los ministerios que Dios les ha dado para dirigir a su pueblo hacia la plena participación en la misión de Dios restaurando al mundo. Celebro la obra de Dios manifestada durante la reunión de las mujeres anglicanas en las Naciones Unidas a fines de febrero y comienzos de marzo, donde las mujeres fueron capaces de demostrar al mundo que en nuestra Comunión nos sentimos unidos por nuestro interés en la misión. Celebro la reunión de personas de todas partes del mundo en Sudáfrica durante la Conferencia TEAM (Towards Effective Anglican Mission) para estrechar las relaciones de compañerismo para cumplir con la misión, especialmente sobre el VIH/SIDA. Celebro la forma cordial en que los obispos de esta Iglesia se trataron cuando debieron tratar temas espinosos y complicados durante la reunión recién terminada y porque afirmaron la dedicación de esta Iglesia a la misión. Celebro las muchas, muchas congregaciones activas y saludables de nuestra Iglesia, que también participan en la misión de Dios restaurando al mundo. Junto con el Consejo Ejecutivo recientemente pudimos asistir a una celebración en la Iglesia de San Miguel y Todos los Ángeles, en Pórtland, Oregón, donde notamos su tremenda dedicación al ministerio con la niñez, su floreciente vida religiosa, su apoyo a la tarea del Fondo Episcopal de Beneficencia y Desarrollo (ERD), su participación en la comunidad local.

Cuando regresé a mi oficina encontré un carta con una generosa donación enviada por una congregación de Carolina del Norte. Los miembros de la Iglesia se enteraron del incendio en el Bronx donde murieron varios miembros de una familia que había emigrado de Malí y que también causó heridas y dejó a personas sin hogar. De alguna forma las noticias atravesaron montes y praderas y tocaron los corazones de los miembros de San Jacobo, Wilmington, y ellos respondieron. Un nuevo corazón de carne está creciendo en medio de numerosos lugares de nuestra Iglesia.

¡Aleluya! Cristo ha resucitado. ¡Es verdad! El Señor ha resucitado. ¡Aleluya!



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