Welcomes You

Día Mundial del SIDA 2009

Tuesday, November 24, 2009
Por Katharine Jefferts Schori

Obispa Presidenta

Iglesia Episcopal

Todos los años, el primero de diciembre es el Día Mundial del SIDA, una ocasión tanto para recordar los 25 millones de hijos amados de Dios que han perdido la vida debido a la pandemia durante las últimas tres décadas, como para volver a dedicarnos a la construcción de un futuro sin SIDA. Este año, nuevos retos, tanto en casa como en el extranjero, nos recuerdan de nuevo el costoso trabajo que queda por hacer en la lucha mundial para erradicar el SIDA

En los países más pobres de todo el mundo, detener la expansión del VIH/SIDA ha demostrado ser el más difícil de los ocho Objetivos del Milenio para el Desarrollo y el que amenaza con socavar el progreso hacia todos los demás. Más de 33 millones de personas continúan viviendo con VIH/SIDA en todo el mundo, y casi tres millones son infectadas por primera vez cada año. La crisis económica global ha empeorado la situación, colocando hasta a 100 millones más de personas bajo el nivel de la pobreza. Su futuro se encuentra en mayor riesgo que nunca, sin embargo, sus intereses raramente han sido considerados en las conversaciones políticas de las naciones más ricas sobre la crisis económica.

El año pasado, el Congreso de Estados Unidos hizo un compromiso histórico de luchar contra el SIDA en los países pobres, prometiendo triplicar el compromiso de nuestra nación para combatir el SIDA en el extranjero durante los cinco próximos años. Esa promesa se ha atenuado a medida de que los recursos federales han disminuido y las conversaciones políticas se han centrado en las necesidades nacionales.

El primer presupuesto federal del Presidente Obama, publicado al principio del año, falló en mantener el paso con los compromisos financieros del Congreso del 2008 para combatir el SIDA en el extranjero, y disminuyó el crecimiento de esos esfuerzos sobre años anteriores. A medida que nos acercamos a un nuevo ciclo de presupuesto federal este invierno, los norteamericanos deben enviar un mensaje claro a la Administración de que, a pesar de los retos económicos que tenemos en casa, nuestra nación no puede abandonar nuestro compromiso de luchar contra la pobreza y la enfermedad en el extranjero.

En Estados Unidos, VIH/SIDA ha perdido mucha visibilidad en la última década ya que muchos estadounidenses se han vuelto complacientes sobre la amenaza de la enfermedad. No siempre es inmediatamente evidente quién en nuestras comunidades sufre del VIH/SIDA, y el estigma del diagnóstico aísla y aliena cada vez más a aquellos que necesitan nuestro amor y apoyo. Como cristianos, nuestro ministerio hacia los que viven con VIH/SIDA en nuestras comunidades es más esencial que nunca. El Día Mundial del SIDA es una oportunidad excelente para evaluar la forma en que su congregación y comunidad recibe y sirve a quienes viven con la enfermedad.

El Presidente Obama, al principio de este año, anunció una iniciativa sumamente alentadora, Ley Contra el SIDA, un esfuerzo de $45 millones orientado a intensificar la concientización dentro de Estados Unidos durante un período de cinco años. Mientras que la financiación inicial es pequeña, esta iniciativa es una respuesta muy necesaria a la disminución de la concientización pública de la crisis del SIDA en nuestras propias comunidades.

La Iglesia Episcopal ha demostrado un liderazgo extraordinario en este tema a través de los años y, a pesar de los retos actuales, espero fervientemente que nuestro testimonio y abogacía, juntos, continúen creciendo. Insto a los episcopales a unirse a los esfuerzos de abogacía de nuestra Iglesia haciéndose miembros de la Red Episcopal de Políticas Públicas (www.episcopalchurch.org/eppn), y elogio el trabajo de la Coalición Nacional sobre el SIDA Episcopal (www.neac.org ), que, durante varias décadas ha contribuido a mantener este tema visible dentro de la Iglesia Episcopal

Los cristianos de todo el mundo entran en la estación del Adviento este fin de semana, y juntos esperamos con esperanza la venida del Redentor. Una antífona antigua para esta estación se refiere a la venida de Cristo como "el Rey de las naciones, y su deseo, la piedra angular que une a todos los pueblos". Que nuestra oración en esta estación santa sea que el Dios que mora entre nosotros, sufre y muere, sin embargo resucita de nuevo, una las voluntades de todos los pueblos para trabajar a fin de finalmente conquistar el VIH/SIDA.

-----------------------------

The Episcopal Church: www.episcopalchurch.org

IamEpiscopalian: http://www.iamepiscopalian.org/

Facebook: http://www.facebook.com/episcopalian

Twitter: http://twitter.com/iamepiscopalian

YouTube: http://www.youtube.com/TECtube