Abordan en audiencias legislativas los problemas de Israel y Palestina

June 27, 2015


[Episcopal News Service – Salt Lake City] El conflicto israelí-palestino fue el foco de tres audiencias legislativas el 25 de junio al tiempo que el Comité de Justicia Social y Política Internacional abría el pleno para el testimonio público en la 78ª. Convención General de la Iglesia Episcopal.

Unas 50 personas se levantaron para testificar sobre las siete resoluciones relacionadas con Israel y Palestina, que van desde las que piden que inversiones más a fondo en asociaciones del Oriente Medio a las que llaman a la Iglesia a boicotear —y desinvertir en— las compañías y corporaciones que participan en ciertos negocios relacionados con el Estado de Israel.

Varios ponentes afirmaron la necesidad de que termine la ocupación israelí del territorio palestino mediante presiones económicas, diciendo que la actual política de la Iglesia de inversión positiva ha demostrado inoperante. Otros subrayaron el imperativo cristiano del compromiso y el diálogo, citando su preocupación por cualquier medida que pudiera aumentar las dificultades para el pueblo palestino y para la Diócesis Episcopal de Jerusalén.

Durante una audiencia nocturna, el obispo Nick Knisely, de la Diócesis de Rhode Island, presentó sus dos resoluciones (B012 y B013), secundadas por otros 10 obispos, en la que insta a la Iglesia Episcopal a respaldar un modelo de justicia restauradora en busca de “formas nuevas, creativas y efectivas en su labor hacia la paz y la justicia en el conflicto israelí-palestino”, y llama a los líderes políticos a una negociación concluyente de un acuerdo de paz de dos estados.

Knisely dijo que sus resoluciones tienen que ver con la reconciliación, con intentar encontrar un proceso dentro de la Iglesia Episcopal donde han tenido lugar las conversaciones y “donde podamos vernos mutuamente no como la persona que ha causado el sufrimiento, sino como la persona que también sufre… No soy ingenuo respecto a cuánto tiempo tomará esto, pero no conozco ninguna forma más efectiva.

“Me doy cuenta de que existe una disparidad de puntos de vista”, afirmó, “pero debemos encontrar medios para invertir en empresas palestinas de manera que ellos [los palestinos] puedan levantar su economía y con optimismo convertirse en socios iguales”.

Paul Schumacher de Hawái dijo que dos resoluciones complementaban y extendían las políticas existentes y ofreció algunas sugerencias sobre la manera de avanzar a partir de la Resolución B019 de la Convención General de 2012, la cual afirma la inversión positiva “como un medio necesario para crear una economía sólida y una infraestructura sostenible” en los Territorios Palestinos.

Lynn Gottlieb, rabina estadounidense del movimiento Renovación Judía, no está tan convencida. “Mientras los palestinos estén empujados a una situación semejante al apartheid… es casi imposible para ellos exportar nada” , dijo. “Yo los insto a invertir, pero sepan que hasta que la ocupación termine, los palestinos siempre serán vulnerables a que sus exportaciones sean destruidas. Los empresarios palestinos siempre me dicen, ‘sí inviertan y desinviertan’. No son cosas en conflicto. Se trata de una justicia restauradora”.

Con anterioridad en la misma jornada, se oyeron testimonios sobre otras cinco resoluciones, tres de las cuales piden desinversión.

La Rda. Vicki Gray, diputada de la Diócesis de California, que habló en apoyo de la Resolución C012, dijo que “la desinversión no tiene que ver con el antisemitismo; tiene que ver con la justicia… El pueblo de Palestina quiere acciones, no más conversaciones… Debería estar claro que después de 20 años de conversaciones en el interminable proceso de paz, nuestra política de inversión positiva no ha funcionado… No hacer nada también tendría un impacto: nos pondría del lado de la opresión”.

Clark Downs de la Diócesis de Washington, al hablar a favor de la Resolución C018, dijo que durante varias décadas la Iglesia Episcopal “ha estado consciente del conflicto en Tierra Santa y ha esperado en vano que la gente allí haría algo al respecto. El liderazgo israelí se ha hecho de la vista gorda ante la injusticia y sigue manteniendo la ocupación ilegal. La Iglesia Episcopal debe responder con mayor audacia a esta tragedia de lo que ha hecho en los últimos años”.

  1. Dennis Sullivan, presidente del Comité de Inversiones del Consejo Ejecutivo, dijo que el comité había discutido estos problemas y había pedido por unanimidad que cualquier resolución que demandara desinversión debería ser rechazada “hasta que se evaluaran completamente las consecuencias económicas y sociales de esa desinversión”.

Un enlace del personal de la Obispa Primada con el comité confirmó que la carpeta de inversiones de la Sociedad Misionera Nacional y Extranjera (DFMS) no tiene ninguna participación en ninguna de las corporaciones consideradas problemáticas, tales como Caterpillar, Hewlett Packard, G4S, y Motorola Solutions.

Sin embargo, la DFMS sí invirtió $500.000 en el Banco de Palestina en 2013 con el fin de promover el desarrollo económico en los Territorios Palestinos.

El Fondo de Pensiones de la Iglesia (CPF), cuyas políticas de inversión no se exige que reflejen las de la DFMS, tiene participación actualmente en Caterpillar y Hewlett Packard, según Roger Sayler, director de inversiones del Grupo de Pensiones de la Iglesia.

El CPF “está comprometido con su responsabilidad fiduciaria de proteger las pensiones y los beneficios afines” de unos 15.000 clérigos y empleados laicos de la Iglesia Episcopal, dijo Sayler durante la audiencia. “Debemos participar positivamente en la situación en lugar de usar la desinversión como una herramienta”.

El Fondo de Pensiones de la Iglesia y sus compañías afiliadas integran colectivamente el Grupo de Pensiones de la Iglesia.

El Rdo. José Luis Mendoza-Barahona, miembro del comité proveniente de la Diócesis de Honduras, retó al Grupo de Pensiones de la Iglesia a que revisara sus métodos.

“Aproximadamente 15.000 personas están siendo protegidas por este fondo de pensiones. Pero yo sí creo que una vida es más importante y tiene más valor que cualquier cosa que podamos hacer”, dijo él a través de un intérprete. “Querría invitarles a que regeneraran el proceso de inversión de manera que les permitiera a esas 15.000 personas mantener su estabilidad, pero que también nos permitiera ayudar a esas personas en Israel y Palestina a quienes están privando de sus derechos. Espero que ustedes encuentren un modo de situar el dinero donde pueda hacer algún bien y quitárselo a las compañías que le hacen daño al pobre pueblo de Palestina”.

El Rdo. canónigo John E. Kitagawa, es un diputado de la Diócesis de Arizona que ha prestado servicios de la Comisión Permanente sobre Paz Anglicana e Internacional con Intereses en la Justicia, uno de los organismos interinos de la Iglesia que presentan la Resolución A052 a la consideración de la Convención General.

La A052 pide un “proceso deliberado de Ubuntu” y un “discernimiento mutuo pacífico” respecto a las políticas de la Iglesia Episcopal “hacia la defensa social, la inversión o desinversión económicas, la misión humanitaria y la pacificación en Palestina e Israel”.

Ubuntu es una palabra zulú/xhosa que describe la identidad humana como formada a través de una comunidad y que conlleva la idea de cuidar, compartir y estar en armonía con toda la creación.

La resolución sugiere que una agrupación colaboradora debería mediar en el proceso, recoger y diseminar materiales educativos y consultar con una amplia gama de expertos en políticas, organizaciones de ayuda humanitaria y agrupaciones ecuménicas e interreligiosas “para conformar y animar un proceso de diálogo entre aquellos de diferentes convicciones… de manera que la Iglesia Episcopal en sus deliberaciones y en sus empeños de defensa social pueda representar el amor de Dios y la posibilidad de un diálogo civilizado que se sobreponga a los problemas frustrantes y controvertidos de un conflicto global”.

Kitagawa, vicepresidente del comité de política legislativa de la Convención General, cree que la Resolución A052 es el mejor enfoque en este momento de parte de la Iglesia Episcopal sobre el proceso de paz en Israel y Palestina.

La Rda. Susan Snook, diputada de la Diócesis de Arizona y miembro del Consejo Ejecutivo, también apoya la Resolución A052. Dijo que luego de una visita a Tierra Santa el año pasado y de hablar con personas de todas las partes, “he aprendido que no hay soluciones simples [que] resuelvan todos los problemas” y que la mejor manera de avanzar como cristianos “es seguir comprometidos en relaciones… Debemos usar esas relaciones para ayudar a cambiar mentes y corazones.

Snook dijo que ella habló con la obispa primada Katharine Jefferts Schori y otras personas que viajaron a Tierra Santa en enero como parte de una peregrinación interreligiosa recomendada por la Resolución B019 de la Convención General 2012. “Ellos les oyeron decir a personas de todas las partes que los cristianos… pueden mostrarle a la gente como discrepar respetuosamente y mantenerse en relación. Yo apoyo la resolución Ubuntu. Es lo que las personas en tierra Santa nos han pedido. Las instituciones y ministerios diocesanos son posible porque hemos permanecido relacionados aunque deploremos la violencia. La desinversión afecta la economía y afecta a los palestinos”.

Newland Smith, diputado de la Diócesis de Chicago, habló a favor de la Resolución D016, que fue redactada por el recién creado Comité Episcopal pro Justicia en Israel y Palestina, que llama a la Iglesia Episcopal a iniciar un proceso de desinversión en las compañías que siguen lucrando de la ocupación israelí en territorio palestino.

“Las compañías de EE.UU. que contribuyen a la infraestructura que sostiene la ocupación deben considerarse responsables”, dijo Smith, miembro del comité de política internacional. “Esta resolución ofrece un camino razonable y prudente para que la Iglesia sea fiel a la causa de la justicia en este largo y doloroso conflicto”.

Walid Issa, de 26 años, palestino de Belén, dijo que él se sentía “triste… de que las personas que importan más en estas discusiones no estén representadas aquí. La importancia de ayudar y de invertir en los palestinos es más urgentes que la de castigar al gobierno israelí. El problema consiste en dónde invertir. Debemos cambiar y encontrar formas nuevas, innovadoras y creativas para que las voces de los jóvenes palestinos estén representadas. El cambio es posible y el temor puede ser derrotado”.

Issa, junto con el israelí Lior Frankiensztajn, dirige el Programa de Negociación Shades, que crea oportunidades para que políticos, educadores y otros líderes palestinos e israelíes conozcan y entablen un diálogo con sus homólogos. El programa está auspiciado por la Universidad de Harvard y en parte financiado por el Departamento de Estado de EE.UU.

Durante la audiencia del comité, Frankiensztajn, de 29 años, dijo que después de servir en el Ejército israelí durante cinco años, “se dio cuenta de que no hay ninguna solución militar a este problema —que tiene que ser una solución social”.

El mundo de Frankiensztajn cambió hace unos pocos años después que él vivió con un palestino durante dos meses. Logró aprender muchas cosas de sí mismo y de sus raíces, pero lo más importante, vio “cómo se aprecia la realidad desde una perspectiva diferente”, les dijo a los peregrinos interreligiosos luego de un almuerzo en un restaurante de Tel Aviv. Desafortunadamente, “los políticos manejan las relaciones, lo cual limita la oportunidad para el progreso… Tiene que haber una manera diferente de acercarse a los diseños de política, a la educación”.

Reconociendo que resulta fácil predicarle al converso, Frankiensztajn dijo que Shades está tratando de identificar los obstáculos, las áreas que necesitan más atención en ayudar a las personas “a convertirse en mejores negociadores, en mejores comunicadores a través de esta experiencia [y] a llegar a entender realmente los matices y la cultura de la otra parte”. Crear confianza, añadió, es una parte fundamental del proceso de paz.

Kim Byham, diputado suplente de la Diócesis de Nueva Jersey, habló en apoyo de Resolución C018, presentada por la Diócesis de Washington, con la excepción del quinto párrafo, que pide un informe completo y público “en que se documenten todas las decisiones, incluidos los diálogos corporativos y las resoluciones de accionistas… respecto a las compañías que contribuyen a la infraestructura de la constante ocupación por parte de Israel de Cisjordania y Gaza y de las compañías que tienen conexiones con organizaciones responsables de la violencia contra Israel.

El resto de la Resolución C018 pide el continuo apoyo de la Diócesis de Jerusalén y sus instituciones y llama a “las parroquias individuales a tomar medidas inmediatas para aumentar su comprensión de los problemas de manera que puedan comprometerse activamente ha este fin, especialmente respecto a considerar los enfoques y las acciones no violentas para ponerle fin a la ocupación a la luz del fracaso de las conversaciones de paz y de la continua expansión de los asentamientos [israelíes]”.

Byham ha sido presidente del Comité sobre Responsabilidad Corporativa de la Iglesia Episcopal durante los últimos seis años; y, anteriormente, de Responsabilidad Social en el Comité de Inversiones de la Iglesia, el cual, en 2005, afirmó la “inversión positiva” y la “participación corporativa” para alentar el cambio positivo en el conflicto entre israelíes y palestinos.

“La desinversión es algo del que nuestro comité se ha mostrado escéptico”, dijo Byham, aunque dijo también de que pese al diálogo corporativo con Caterpillar durante los últimos 15 años, “ellos siguen asumiendo la misma posición de que no le venden directamente al ejército israelí, y eso es cierto, le venden al Ejército de EE.UU. y EE.UU. se lo da a Israel”.

Sin embargo, dijo, “la desinversión es en realidad una herramienta limitada [y] tiene relativamente pocos ‘resultados] positivos”.

El Rdo. Gary Commins, diputado de la Diócesis de Los Ángeles, no está de acuerdo.

“Tenemos una oportunidad de avanzar en la desinversión, de hacer algo honorable y memorable”, dijo Commins, miembro del comité de política internacional. “Continuar con nuestra política actual es hacer algo olvidable y lamentable”.

Muchas diócesis e individuos de la Iglesia Episcopal Episcopal tienen asociaciones de larga data con la diócesis [episcopal] de Jerusalén y apoyan el ministerio de sus más de 30 instituciones de servicios sociales en Israel, Jordania, Líbano, Siria y los Territorios Palestinos. Las instituciones incluyen escuelas, hospitales, clínicas y centros para personas con discapacidades.

La diócesis y las instituciones también reciben apoyo de los Amigos Americanos de la Diócesis de Jerusalén, una organización no política sin fines de lucro fundada en 1985.

Anne Lynn, directora de los Amigos Americanos de la Diócesis Episcopal de Jerusalén, habló en apoyo de la misión en Tierra Santa y de la Resolución C018. “Muchos ven el lugar donde Jesús caminó y habló sólo a través de la lente política”, dijo ella. “Las familias necesitan poner alimentos en la mesa y los niños deben ir a la escuela mañana. Debemos sentirnos muy orgullosos de la labor que está haciendo la Diócesis Episcopal de Jerusalén. Sus escuelas están educando a 7.000 niños de todas las fes. Los hospitales diocesanos atienden a los pobres y salvaron a miles de vidas en Gaza. Podemos cambiar el futuro de nuestra Tierra Santa levantando la paz desde el terreno”.

El arzobispo Suheil Dawani, de la Diócesis Episcopal de Jerusalén, le ha dicho anteriormente a Episcopal News Service que él prefiere oír hablar de inversiones en lugar de desinversiones.

Graham Smith, decano de St. George’s College, en Jerusalén, habló durante la audiencia y confirmó que Dawani no ha cambiado de opinión sobre el asunto. “Espero que esta convención no adopte ninguna resolución acerca del conflicto sin verificarla con el arzobispo”, señaló. Tal decisión “no le cuesta nada a los diputados pero le hacen más difícil al arzobispo manejar sus instituciones. Debemos apoyar las instituciones tanto como sea posible”.

Cynthia Schumacher, visitante de la Diócesis de Hawái, también habló en contra de la C012. “Israel es la única nación libre del Oriente Medio, pero sus instituciones están constantemente sometidas a un asalto ideológico. Esta resolución se olvida de que muchos palestinos apoyan las actividades terroristas contra los judíos en Israel y en el resto del mundo. Israel es una democracia abierta, multiétnica y multirracial. No carece de faltas, pero aún le ofrece a los cristianos y musulmanes protección de los estados totalitarios de la región. Esta es la realidad que el BDS [boicot, desinversión y sanciones] le pasa por encima o elige ignorar”.

Varios partidarios y miembros de la organización norteamericana Voz Judía por la Paz hablaron a favor de la desinversión.

Jade Brooks dijo que los palestinos han estado sufriendo durante demasiado tiempo bajo la ocupación. “Ustedes tienen la oportunidad de ser líderes en el movimiento por la justicia” le dijo ella a los miembros del comité.

Otros ponentes dijeron que la Iglesia debía hacer más en interesar a diócesis y congregaciones y en educar a las personas respecto a los problemas.

John Chane, obispo jubilado de Washington, dijo que había luchado contra la desinversión durante muchos años, “pero los tiempos han cambiado… Este es un asunto de derechos humanos. Al mismo tiempo, la desinversión es un tema que tiene muchísimos matices”. Sin embargo, él dijo que espera que la Convención General pudiera aprobar una resolución que le permitiera al Consejo Ejecutivo “hacer realmente una declaración diáfana sobre la desinversión”.

El Rdo. Scott Gunn, diputado de la Diócesis de Ohio Sur, dijo que a partir de sus dos viajes a Tierra Santa él se ha dado cuenta de que “las relaciones y el encuentro positivo son el camino a seguir. ¿Por qué no tomamos una decisión positiva de reinvertir? Podría ser que un cambio en la política de desinversión resultara bueno en alguna medida, pero no debemos hacerlo irracionalmente. Lo que debemos hacer es orar por la paz de Jerusalén”.

El comité de política internacional discutirá las resoluciones y hará sus recomendaciones a la cámara que ha de tomar la decisión inicial, que será la Cámara de Obispos.

Si los obispos aprueban una resolución, tendría que contar con la aprobación de la Cámara de Diputados antes de que pudiera convertirse en un mandato de la Convención General.

— Matthew Davies es redactor y reportero de Episcopal News Service. Traducción de Vicente Echerri.