Carl Wright acepta un episcopado que es una ‘paradoja viviente’

February 14, 2017
Carl Wright

El Rvdmo. Carl Wright, recién ordenado y consagrado obispo sufragáneo para las Fuerzas Armadas y los ministerios federales, recibe el aplauso de la congregación reunida en la Catedral Nacional de Washington. Foto de Donovan Marks/Catedral Nacional de Washington.

[Episcopal News Service — Washington, D.C.] Carl Wright, rector y ex capellán de la fuerza Aérea se convirtió el 11 de febrero en el obispo sufragáneo de la Iglesia Episcopal para las Fuerzas Armadas y los ministerios federales durante un oficio con nutrida presencia de obispos, clérigos, laicos y militares.

El Rdo. Harold Lewis, rector emérito de la iglesia de El Calvario [Calvary Church] en Pittsburgh, Pensilvania, y mentor de Wright durante mucho tiempo, resaltó la pompa y precisión del oficio con enérgicas palabras durante su sermón pronunciado desde el púlpito de Cantórbery de la Catedral Nacional de Washington. Lewis le dijo a Wright que él estaba “a punto de entrar en un ministerio cuyos retos bien pueden ser únicos entre los de tus hermanas y hermanos obispos”.

“A veces te encontrarás en una u otra Babilonia moderna, cantando la canción del Señor en una tierra extraña”, dijo Lewis. “Serás una paradoja viviente: habiendo sido un oficial que no porta armas, ahora eres un amante de la paz que ministra a los que se preparan para la guerra y la emprenden”.

Harold Lewis

“Serás una paradoja viviente: habiendo sido un oficial que no porta armas, ahora eres un amante de la paz que ministra a los que se preparan para la guerra y la emprenden” le dijo el Rdo. Harold Lewis a Carl Wright en su sermón en la ordenación y consagración de este último como obispo sufragáneo para las Fuerzas Armadas y los ministerios federales el 11 de febrero en la Catedral Nacional de Washington. Foto de Mary Frances Schjonberg/ENS.

Lewis le recordó a Wright que él y los capellanes a su cuidado ministran a “soldados, reclusos y veteranos” y a sus familias. Muchos de ellos padecen de estrés postraumático así como de lesiones morales, una afección “proveniente de experiencias que incluyen las dañinas secuelas de exponerse a la guerra, tanto como experiencias que profundamente transgreden creencias y expectativas morales sostenidas durante mucho tiempo”.

Además, le recordó a Wright que debe ministrar a un microcosmos de la sociedad estadounidense, con un índice de suicidios mucho más alto que el resto de la población.

Él instó a Wright, que se enjugaba los ojos sentado en el primer banco, a “ayudar a los que ministres a expresar y vivir conforme a su fe en Aquel que es llamado el Príncipe de la Paz”.

 

Lewis se refirió a lo que estaba a punto de ocurrir durante la consagración  o lo que él definió como “acaso el acto más dramático del repertorio litúrgico de la Iglesia”.  La “banda de obispos enfundados en sus voluminosos roquetes con esas mangas insoportablemente abultadas”  no tardarían en rodearlo y ocultarlo de la vista [de los demás] “de manera que no será del todo obvio para la congregación lo que se disponen a hacer”.

“Mi oración por ti hoy es que al tiempo de asumir este nuevo ministerio, nunca, nunca le des a los fieles ninguna razón para creer que esos obispos se ocuparon de extraerte la columna vertebral”.

Lewis añadió que él tenía fe en que Wright “ evitaría el superficial consejo que durante mucho tiempo le dieran a los obispos de que, para ser efectivos en ese cargo, todo lo que tenías que hacer era presentarte y revestirte”.

Michael Barlowe

El Rdo. Michael Barlowe, registrador de ordenaciones y consagraciones; la obispa sufragánea de la Diócesis de Los Ángeles Diane Jardine Bruce; el teniente coronel retirado de la fuerza Aérea John Symons; el comandante Mark Winward, capellán de la Armada y del Comando de Operaciones Especiales de EE.UU.; la Rda. Gay Clark Jennings, presidente de la Cámara de Diputados y la obispa auxiliar de Maryland Chilton Knudsen se preparan para su participación en el oficio. Foto de Mary Frances Schjonberg/ENS.

Por el contrario, le dijo él a Wright, que “en una sociedad con exceso de religiones y teologías y espiritualidades para escoger, las cuales cada vez se parecen menos a la fe que una vez le fuera dada a los santos, y en una nación cuyos líderes manifiestan cada vez más la conducta arrogante, poco caritativa y egoísta que aquejó a los corintios y que llevó a Pablo a amonestarles por creerse más importantes de los que debían, harás bien, como soldado de la cruz que eres, en levantarte en defensa de Jesús”.

El obispo primado Michael Curry fue el principal consagrante en la ordenación y consagración de Wright. Los tres últimos obispos sufragáneos [de las fuerzas Armadas] —James “Jay” Magness, George Packard y Charles Keyser— participaron como obispos consagrantes, como lo hizo el actual obispo de Maryland, Eugene Sutton; el 11º. Obispo de Maryland, A. Theodore Eastman y el Rdo. Richard Graham, obispo del Sínodo Metropolitano de Washington D.C. de la Iglesia Evangélica Luterana en América.

Varios otros obispos episcopales participaron en la ceremonia de imposición de manos. Capellanes y oficiales de las Fuerzas Armadas, en servicio activo y jubilados, también desempeñaron papeles en el oficio.

Wright era el rector de la iglesia episcopal de San Andrés [St. Andrew’s Episcopal Church] en Pasadena, Maryland, en la Diócesis de Maryland, cuando la Cámara de Obispos lo eligió el 20 de septiembre. En su carrera militar, él ha servido como subcapellán del Comando Global de la Fuerza Aérea en la base de este cuerpo en Barksdale, Luisiana. Nombrado capellán de la Fuerza Aérea desde 1993, Wright es miembro asociado de la orden religiosa anglicana de la Santa Cruz. Más información biográfica acerca de Wright puede encontrarse aquí.

Carl Wright eucharist

El Rvdmo. Carl Wright celebra la eucaristía el 11 de febrero en la Catedral Nacional de Washington. La Rda. Laren Welch, presidente de la Asociación de Diáconos Episcopales se encuentra a su izquierda. Foto de Donovan Marks/Catedral Nacional de Washington.

El obispo sufragáneo [de las fuerzas Armadas] supervisa a los capellanes episcopales de los departamentos de Defensa y de Asuntos de los Veteranos y de la Dirección Federal de Prisiones. El Obispo, quien le rinde cuentas al Obispo Primado, debe avalar con su respaldo a las personas que han de ser capellanes de las Fuerzas Armadas. Información sobre los deberes del obispo puede encontrarse aquí.

La ordenación y consagración de Wright en la Catedral Nacional de Washington se produjo al día siguiente de que él y otros se unieran a Curry para comenzar una vigilia de 24 horas por la paz que tuvo lugar en la Catedral y en otros lugares.

La eucaristía en el Gran Coro, con la cual comenzó la vigilia, fue una reunión para orar “por la paz del mundo, por la paz entre las naciones y pueblos”, dijo Curry en su sermón. Era también, añadió él, una manera de dar gracias por el ministerio de Magness, el predecesor inmediato de Wright, y de orar por el nuevo ministerio de próximo séptimo obispo sufragáneo [de las Fuerzas Armadas].

Michael Curry

El obispo primado Michael Curry predica el 10 de febrero en el Gran Coro de la Catedral Nacional de Washington en un oficio eucarístico con el que comenzó una vigilia de 24 horas por la paz. La vigilia tuvo lugar antes de la ordenación y consagración del Ven. Carl Wright como obispo sufragáneo de la Iglesia para las Fuerzas Armadas y los ministerios federales. Foto de Danielle Thomas/Catedral Nacional de Washington.

Curry también le dio gracias a la “Hermandad Episcopal de la Paz [EPF por su sigla en inglés] por su antiguo testimonio y su profética defensa de la paz de Dios en medio de los conflictos de la humanidad”.

La eucaristía y la subsecuente vigilia en la Capilla en Recordación de la Guerra fue un empeño conjunto de la Hermandad Episcopal de la Paz y la Oficina de Ministerios Federales de la Iglesia Episcopal. La vigilia fue la cuarta de este tipo que se celebra. La primera tuvo lugar en 1990, cuando [el obispo sufragáneo de las Fuerzas Armadas] Keyser le pidió a la EPF que se le uniera en auspiciar una vigilia de oración por la paz 24 horas antes de su consagración. Hubo voluntarios que se presentaron hora tras hora para orar por la paz, tanto en la capilla como en algún otro local en torno a la iglesia.

El evangelio para el oficio fue la versión de Mateo del final del Sermón del Monte en el cual Jesús le dice a sus escuchas que amen a sus enemigos y oren por los que les persiguen.

“Jesús no dijo  ‘apruébenlos’, no dijo ‘convengan con ellos’ y no dijo ‘déjenles hacer lo que quieran’, pero sí dijo ‘ámenlos’”, recalcó Curry.

Protester

Kathy Boylan de la Casa de Obreras Católicas de Washington, D.C. vino a la eucaristía de la vigilia con dos fundas de almohadas convertidas en pancartas y puestas encima para protestar por la militarización de la capellanía de las Fuerzas Armadas y la cantidad de dinero de los contribuyentes que sostiene la guerra. El letrero a sus espaldas dice Impuestos federales = guerra, brutalidad policial, tortura, drones. No los pagues” . Ella luego le obsequió algunos materiales al obispo primado Michael Curry. Foto de Mary Frances Schjonberg/ENS.

Jesús sintetiza toda su enseñanza en el Sermón del Monte, dijo Curry, y parte de la lección es que “bienaventuradas son las personas que se atreven a trabajar y laborar incesantemente noche y día por la paz del mundo”.

Curry recordó la profecía de Isaías 2:1-4 de las espadas convertidas en arados y las lanzas en hoces. El Obispo Primado dijo que la visión de Isaías  sostenía “la posibilidad de un nuevo mundo donde la inteligencia y la tecnología que podía usarse para destruir ahora se convertía en la inteligencia y la tecnología que se usaba para ayudar a Dios a crear el nuevo cielo y la nueva Tierra”.

Para hacer esa visión una realidad, Jesús sigue enseñándonos sus caminos, dijo Curry. Cuando él nos enseña sus caminos, no se levantará nación contra nación. Cuando él nos enseña sus caminos, convertiremos las espadas en arados y nuestras lanzas en hoces”, afirmó. “Cuando él enseña sus caminos, aprenderemos el camino de la paz de manera que nuestros soldados no tengan que combatir.

Señalando a un niño que dormía en el regazo de su madre, Curry dijo que él estaba describiendo una paz que garantizará que ese niño creciera en un mundo pacífico en el que todo hombre, mujer y niño “fuera tratado conforme a la ley y en todas sus relaciones como un igual hijo de Dios”.

– La Rda.  Mary Frances Schjonberg es redactora principal y reportera de Episcopal News Service. Traducción de Vicente Echerri.

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