Comienza el uso provisional de la liturgia para bendiciones de parejas del mismo sexo

December 6, 2012

 

A Louisa Hallas y kClare Kemock les bendecirán su unión civil en su iglesia parroquial de la Santa Natividad [Holy Nativity] en Clarendon Hills, Illinois, el 29 de diciembre.

[Episcopal News Service] En el último debate antes de que la Convención General aprobara una liturgia eclesiástica provisional para bendecir las relaciones permanentes de parejas del mismo sexo, Ian Hallas, de 22 años y diputado de la Diócesis de Chicago, habló de su hermana Louisa y de su unión civil.

“El amor que ella comparte con su pareja es incondicional y da testimonio de las relaciones ideales que todos nosotros deberíamos luchar por tener”, dijo él a la Cámara de Diputados el 10 de julio en Indianápolis. “Con frecuencia me preguntan feligreses y no feligreses por qué soy parte de este organismo. La razón por la que vuelvo es por mi hermana. Busco garantizar que no sólo ella tenga los mismos ritos que yo, sino también los mismos privilegios”.

El nuevo rito, “El testimonio y la bendición de un pacto para toda la vida”, fue autorizado a usar con permiso episcopal diocesano a partir del 2 de diciembre, primer domingo de Adviento.

El 29 de diciembre, a Louisa Hallas, de 25 años, y kClare Kemock, de 30 años, les bendecirán su unión en la iglesia parroquial de la Santa Natividad [Holy Nativity] en Clarendon Hills, Illinois. Ambas, que han estado comprometidas por poco más de un año, se conocieron trabajando tras bastidores en el Festival de Shakespeare en Illinois. Kemock es diseñadora de trajes; Hallas trabaja ahora como auxiliar de administración del director de ministerios de la diócesis de Chicago.

La nueva liturgia y un breve resumen teológico, tomado del informe de la Comisión Permanente sobre Liturgia y Música (SCLM, sigla en inglés) titulado “Te bendeciré y serás una bendición [“I Will Bless You and You Will Be a Blessing”] aparece publicado aquí. Toda la serie de materiales litúrgicos tomados del informe se podrán obtener por $24 de Church Publishing a mediados de enero, y la misma incluye un ensayo teológico, una orientación sobre el derecho canónico, materiales para preparar a las parejas para un servicio de bendición y materiales didácticos que invitan al diálogo congregacional y a la reflexión teológica.

Aunque algunas diócesis han permitido ritos de bendición, ésta es la primera vez que la Iglesia como un todo ha autorizado tal liturgia.

“El que la Iglesia haya dicho que ésta es una liturgia autorizada le da un diferente nivel de autoridad, a diferencia de lo que se ha permitido usar en diócesis individuales”, dijo a ENS la Rda. Ruth Meyers, presidenta de la SCLM y profesora titular de la cátedra Hodges-Haynes de liturgia en la Escuela de Teología del Pacífico en Berkeley, California. “Sé que ha habido algunos obispos que no estaban en disposición de permitir que las bendiciones tuvieran lugar en sus diócesis hasta que no hubiera alguna decisión de toda la Iglesia respecto a permitir las bendiciones”.

Además de aprobar la liturgia, la Resolución A049 de la Convención General instruyó a la comisión a seguir revisando los materiales, “solicitando respuestas de las provincias, las diócesis, las congregaciones y los individuos de toda la Iglesia Episcopal y de la Comunión Anglicana y de nuestros asociados ecuménicos” e informarle a la Convención General en el 2015.

“Puesto que somos una Iglesia que aprende mientras ora y nuestra teología surge de nuestras experiencias de culto, aprenderemos más acerca de lo que significa bendecir las relaciones de parejas del mismo sexo a través de nuestra experiencia de estas liturgias”, dijo Meyers. “De manera que la Comisión creará un proceso de revisión y estará dispuesta a aprender del clero y de las parejas y las congregaciones que estén usando estos materiales, y bien puede haber algún perfeccionamiento de los mismos”.

Otra resolución (la A050) autorizó la creación de un equipo de trabajo para estudiar el matrimonio y le instruyó que consultara con la SCLM y con la Comisión Permanente sobre Constitución y Cánones tocante a abordar las necesidades pastorales de los clérigos “para oficiar en un matrimonio civil de una pareja del mismo sexo” en estados donde sea legal.

Distintos enfoques
La liturgia de la bendición está autorizada solamente con el permiso del obispo diocesano, y un clérigo puede rehusar presidir una ceremonia de bendición. La Resolución A049 especificaba que los obispos, particularmente en las diócesis localizadas en jurisdicciones civiles donde son legales los matrimonios de parejas del mismo sexo, las uniones civiles o las asociaciones domésticas, podrían brindar “una generosa respuesta pastoral” y que los obispos podían adaptar los materiales litúrgicos a las necesidades de los miembros de la Iglesia.

En los meses transcurridos desde que la Convención General aprobara el uso de la liturgia, los obispos a través de la Iglesia han publicado cartas pastorales en que bosquejan las políticas a seguir en sus diócesis.

En la Diócesis de Chicago, en un estado donde las uniones civiles son legales, el obispo Jeffrey Lee anteriormente había dado a conocer unas directrices y una liturgia para la bendición de uniones de personas del mismo sexo como parte de la “generosa respuesta pastoral” permitida en conformidad con la Resolución C056 de la Convención General de 2009. Hallas y Kemock ya estaban planeando una ceremonia cuando la liturgia creada por la SCLM resultó aprobada en julio. Ellas están finalizando la liturgia para su oficio, adaptándola para usar el rito recién aprobado de la misma manera que las parejas heterosexuales suelen hacer para sus bodas valiéndose del oficio de matrimonio del Libro de Oración Común.

“Creo que es maravilloso, y estoy contentísima que esto sea algo que la Iglesia Episcopal haya autorizado, y es sencillamente una hermosa liturgia”, dijo Hallas. “Me siento emocionada por esto, y también estoy consciente de que esto será ahora una opción para personas en otras zonas que puede que sólo hubieran soñado con algo así. Esto es algo que significa muchísimo para la comunidad como un todo, para la comunidad de la Iglesia”.

En la Diócesis de Connecticut, un estado que le permite casarse a las parejas del mismo sexo, los obispos autorizaron a los clérigos a usar la nueva liturgia y a oficiar en las bodas civiles de parejas homosexuales.

Del mismo modo, el obispo Mark Sisk le dio permiso al clero de la Diócesis de Nueva York, que también tiene igualdad matrimonial, a celebrar bodas para parejas homosexuales a partir del 1 de septiembre de 2012. Basándose en el debate de Indianápolis, escribió, “Llego a la conclusión… que es el sentir de esta Convención General extender el significado de ‘generosa supervisión pastoral’ para incluir circunstancias en las cuales nosotros en Nueva York nos encontramos”.

En la Diócesis de Utah, donde el matrimonio de personas del mismo sexo no es legal, el obispo Scott Hayashi publicó una carta pastoral y dio a conocer una política [diocesana] que le permite a los clérigos recibir aprobación episcopal para presidir en bendiciones después de someterse a un período de estudio y reflexión con la junta parroquial o el comité del obispo e “invitar a toda la congregación” a participar en ese estudio.

Hasta el momento, dijo Hayashi a ENS, tres congregaciones han comenzado este proceso.

Como episcopales, señaló Hayashi, “hacemos las cosas en comunidad”. Así como el tema de las bendiciones de parejas del mismo sexo fue estudiado y debatido antes de que la Convención General lo aprobara, él quiere ver que las congregaciones estudien y reflexionen al respecto, afirmó. “Es una gran oportunidad de aprendizaje… llegar a una comprensión más profunda de lo que son las relaciones, de las funciones de la liturgia y de la bondad de la liturgia”.

“Exijo esto para esta particular bendición de uniones de personas del mismo sexo porque…creo que es la manera en que funcionamos como episcopales. Es parte de nuestro ADN, y sí quiero que la congregación pueda participar así como estar informada de cualesquiera decisiones que el liderazgo de la congregación deba tomar”.

Individuos que inicialmente se opusieron a las bendiciones también pueden cambiar de parecer luego de estudiar y conversar sobre los materiales de la SCLM, o al menos llegar a entender por qué es un importante ministerio de su congregación y “por qué la bendición a parejas del mismo sexo es cuestión de inclusión, es cuestión de justicia, es cuestión de expresiones del amor de Dios para todo el mundo”, recalcó.

En una de las tres iglesias que han entrado en el proceso de estudio, la iglesia episcopal de la Gracia  [Grace Episcopal Church] en St. George, Utah, la rectora, Catherine Gregg, hizo una serie de predicaciones sobre el tema durante tres semanas. Dedicó dos semanas a tratar lo que significan bendición y unión, analizando los conceptos desde el punto de visto teológico, pastoral y bíblico. “No son palabras que se encuentran en el habla vernácula de la sociedad de una manera que todos podríamos tener una interpretación común”, dijo.

La última semana, habló acerca de las bendiciones [a parejas] del mismo sexo en el contexto de los valores de la Iglesia tal como quedaron expuestos, en su proceso de percepción completado recientemente, en el cual “la hospitalidad radical” encabezaba la lista. Resultó fácil vincular los conceptos de bendición, unión y hospitalidad radical “a por qué estamos orgullosos de ser una Iglesia que ofrece bendiciones a uniones del mismo sexo”, dijo ella. “Realmente no hubo ningún problema. Todo lo que hice fue apelar al lenguaje de la Iglesia para explicar a otras personas, si quieren, por qué hacemos lo que hacemos”.

Aunque no hay parejas del mismo sexo en la congregación que estén preparadas para una bendición de su relación, dijo ella, cuando una lo esté “será algo que se celebrará como cualquier unión que hacemos aquí. Ésta es una iglesia muy abierta”.

En la Diócesis de Georgia, el obispo Scott Benhase escribió una carta pastoral en que explicaba su decisión de autorizar a su clero el uso de una bendición más breve que él adaptó de la liturgia de la SCLM. La decisión enojó a algunos que desaprobaban el brindar cualquier tipo de bendición a parejas del mismo sexo y a otros que querían que autorizaran el rito completo.

“No escogí una vía media porque eso fuera lo más prudente en términos políticos. Sucede que en verdad creo firmemente en el punto al que he llegado”, dijo él. “Es donde me encuentro en lo que a este asunto respecta”.

Antes de que llegara a ser obispo, su parroquia de San Felipe [St. Philip’s] en Durham, Carolina del Norte, fue la primera parroquia del estado en ofrecer un rito de bendición, apuntó él. “He sido por más de una década un proponente de la bendición a parejas del mismo sexo”.

“Mi preocupación es y sigue siendo que la Iglesia no ha tenido una conversación importante y sólida sobre la teología del santo matrimonio, y ofrecer un rito provisional que refleja tan claramente el santo matrimonio, creía yo, resultaba de poca ayuda y confuso y en alguna medida fuera de lugar… Encontré que el rito que se aprobó no se distinguía lo suficiente del santo matrimonio y eso sencillamente conduciría a mayor confusión”.

“Creo fundamentalmente que el santo matrimonio está concebido para ser entre un hombre y una mujer” añadió. “Eso no significa que Dios no bendiga y quiera  que las parejas homosexuales prosperen en sus relaciones, pero eso no es el santo matrimonio”.

En la Diócesis de Indiana Norte, el obispo Edward Little II escribió una carta pastoral en la que bosquejaba un tipo diferente de avenimiento. Él no autorizaba al clero a usar la liturgia de la bendición en la diócesis, pero les permitía usarla en las diócesis vecinas. Los obispos de las diócesis de Chicago, Michigan Occidental, Michigan, Ohio e Indianápolis, todas las cuales limitan con la diócesis de Indiana Norte, estuvieron de acuerdo en que los sacerdotes [de esta última diócesis] podían pedir permiso para usar sus diócesis para un servicio de bendiciones, escribió él. “Esos sacerdotes deben también solicitar una ‘licencia para oficiar’ del obispo de la diócesis vecina, puesto que la liturgia estaría bajo la cobertura sacramental de ese obispo más que bajo la mía”.

El llegar a esta decisión “fue un conflicto”, dijo Little a ENS. “Me tomó muchos meses llegar donde he llegado”.

Estaba lidiando con dos compromisos que me mantienen en tensión como obispo diocesano, explicó: “mi propia interpretación de la teología sacramental, que me llevó a creer que esta no es una liturgia que yo pudiera autorizar; creo que la decisión de presentársela a la Iglesia fue un grave error” y el compromiso de “brindar un espacio seguro a todos dentro de la Iglesia”.

Little dijo que él ha sido “más bien ruidoso” respecto a proporcionar ese espacio seguro a los conservadores dentro de la Iglesia y, “si iba a ser honesto respecto a mantener un lugar para las minorías teológicas, ello tenía que funcionar en ambas direcciones”.

Indiana Norte es una diócesis de 36 congregaciones en 33.000 kilómetros cuadrados, de manera que ninguna iglesia está a más de una hora de una frontera diocesana, apuntó él.

“Dentro de la diócesis, cuento con muchísimo apoyo de la gente de ambos lados del problema, que ven lo que intento hacer como una especie de arreglo piadoso”, agregó. “Fuera de la diócesis las reacciones han sido más extremas”.

“He tenido algunas conversaciones personales muy útiles con varios miembros homosexuales de la diócesis que vinieron a verme con algunas preocupaciones respecto a esta política. Creo que en lo que respecta a relaciones estamos en terreno firme”.

“Un obispo es el obispo de todo el mundo” añadió. “No eres sólo el obispo de las personas con las que estás de acuerdo”.

Meyers, la presidenta de la SCLM, dijo que había alentado a la gente a examinar los materiales, incluida la guía de estudio”, “incluso si no están preparados en sus congregaciones para dar este paso o no entienden por qué la Iglesia está dando este paso”.

Otra parte importante de “Te bendigo y tú serás una bendición” son los materiales pastorales para los que preparan a las parejas para la bendición, que la comisión ha elaborado con la esperanza de que tales parejas se sometan a un período de preparación, de la misma manera que hacen las parejas heterosexuales antes de una boda, explicó ella.

Para Hallas, es importante que la Iglesia haya autorizado una liturgia común, en lugar de seguir ofreciendo ritos diferentes en las distintas diócesis.

“Por haber un rito para el matrimonio en el libro de oración que se usa en toda la Iglesia, creo que es apropiado y adecuado que haya uno también para las parejas del mismo sexo. Eso realmente contribuye a la unidad”, dijo ella. “Afirma el sentimiento de que todos somos parte del mismo cuerpo y somos igualmente atendidos”.

“El rito de la bendición es un don increíble, no sólo para la Iglesia y la comunidad LGBT [de homosexuales, bisexuales y transexuales], sino para las personas en todas partes. En verdad respeta la dignidad de todas las personas y muestra que Dios cuida de todos y nos ama a todos, y que el amor y el cuidado de Dios no es exclusivo para un matrimonio o una relación heterosexual”.

“Yo creo”, dijo Meyers, “que es una declaración de la Iglesia Episcopal respecto a su acogida de parejas y parejas homosexuales y sus familias”.

Antes de que Ian Hallas hablara a favor de la resolución de las bendiciones en la Convención General, le pidió permiso a su hermana para mencionar su situación [en público]. Ella vio su testimonio desde la casa. “Le dije que era el mejor regalo que jamás había recibido de él”, afirmó ella. “Fue muy tierno”.

— Sharon Sheridan es corresponsal de ENS. Traducción de Vicente Echerri.

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