Episcopales hacen vigilia por las víctimas de la masacre de Orlando

June 16, 2016
Una paloma de la paz flota por encima de una multitud de 500 personas que se congregaron en una vigilia con velas, en un parque público de Morristown, Nueva Jersey, el 15 de junio para recordar a las víctimas de la masacre que tuvo lugar en el centro nocturno de Orlando, Florida, a principios de esta semana. Los participantes llevaban pancartas con las fotos de las víctimas del atentado, cuyos nombres se leyeron en voz alta durante la vigilia. Foto de Sharon Sheridan.

Una paloma de la paz flota por encima de una multitud de 500 personas que se congregaron en una vigilia con velas, en un parque público de Morristown, Nueva Jersey, el 15 de junio para recordar a las víctimas de la masacre que tuvo lugar en el centro nocturno de Orlando, Florida, a principios de esta semana. Los participantes llevaban pancartas con las fotos de las víctimas del atentado, cuyos nombres se leyeron en voz alta durante la vigilia. Foto de Sharon Sheridan.

[Episcopal News Service] Con oraciones y cánticos, un diverso grupo de feligreses se reunió en la iglesia episcopal del Redentor [Episcopal Church of the Redeemer] en Morristown, Nueva Jersey, el 15 de junio para honrar a los que murieron y resultaron heridos en una masacre a tiros que tuvo lugar en un centro nocturno de Orlando, Florida, tres días antes.

Mark Beckwith, obispo de la Diócesis de Newark, se unió a los oradores de varias denominaciones y religiones que ofrecieron sus reflexiones durante el culto. Luego él y los miembros del Consejo Clerical de la Zona de Morris condujeron a los participantes en una caminata con velas hasta el parque del pueblo donde alrededor de 500 personas escuchaban atentamente mientras leían los nombres de las 49 personas muertas [en la masacre] al tiempo que distintos individuos sostenían carteles que mostraban los rostros de las víctimas.

Los oradores pidieron solidaridad frente a la violencia armada y todas las formas de odio, incluidas la homofobia, el racismo, la islamofobia y la misoginia, a raíz del asesinato de los clientes de un centro nocturno gay, puertorriqueños en su mayoría, cometido por un musulmán estadounidense que fue abatido por la policía al final de la masacre.

 

Fiona MacLachlan, a la derecha, de la iglesia episcopal de San Pedro [St. Peter’s] en Morristown, Nueva Jersey, sostiene la foto de una de las víctimas de la masacre a tiros en un centro nocturno de Orlando, Florida. Foto de Sharon Sheridan.

Fiona MacLachlan, a la derecha, de la iglesia episcopal de San Pedro [St. Peter’s] en Morristown, Nueva Jersey, sostiene la foto de una de las víctimas de la masacre a tiros en un centro nocturno de Orlando, Florida. Foto de Sharon Sheridan.

“Como madre de un transexual, siento un dolor de corazón por los padres de las víctimas, dijo Yolanda Baker, miembro [de la iglesia] del Redentor, que es puertorriqueña y quien compartió su meditación en español e inglés. “Estoy por la unidad… Haremos duelo juntos y nos recuperaremos juntos”.

 

La Rda. Cynthia Black, rectora de El Redentor, le agradeció a la comunidad su participación.

“Nuestra congregación, que es substancialmente, pero no exclusivamente, LGBT, probablemente pudo haber tenido su propia vigilia y haber compartido su pesar entre nosotros”, dijo ella. “La realidad es que no sólo 49  personas murieron en Orlando… una parte de cada hombre o mujer homosexual, bisexual, transexual, raro, en transición o no conforme con su sexo en Estados Unidos murió en Orlando. Una parte de cada puertorriqueño murió en Orlando, y una parte de todos los que nos aman murió en Orlando. Es por eso que es importante que toda nuestra comunidad saliera esta noche”.

Beckwith habló de la devastadora “maldición” —el deseo de disminuir, agredir e incluso matar a otros— que “se ha disparado por todo el mundo, creando una oleada de conmoción, de temor, de cólera y de duelo”, Cada vez más, se ensaña con los marginados, o con aquellos que la gente quiere hacer invisibles, dijo él, nombrando a las víctimas de múltiples masacres en los años recientes: sijs en Wisconsin, niños escolares en Connecticut, afroamericanos en Carolina del Sur y ahora personas LGBT en Florida. Cuando esto sucede, recalcó, “queremos responder del mismo modo”.

Debemos enfrentar ese deseo, afirmó, y convertirlo en una bendición. [algo] fundacional para nuestra fe, dijo él, es que “la bendición vence”.

Como uno de los coordinadores de Obispos Unidos contra la Violencia Armada, Beckwith sugirió acciones concretas para reducir la violencia armada —incluido el usar términos tales como “trabajar por la seguridad de las armas de fuego”, en lugar de la frase “control de las armas de fuego”, que resulta polémica.

“No es un problema de la Constitución. Es un problema de seguridad pública”, dijo él.

“No hay ninguna razón en la buena tierra de Dios… de que alguien pueda usar un [fusil de asalto] A-15, afirmó, provocando un aplauso. “Dispara ocho tiros por segundo. Nadie necesita esa arma de fuego”.

Él llamó la atención sobre el creciente movimiento de “No te Quedes de Brazos Cruzados [Do Not Stand Idly By] (de Levítico 19:16  KJV) que está ejerciendo presión en los fabricantes de armas para que dejen de fabricar esos fusiles.

El Rvdmo. Mark Beckwith, obispo de la Diócesis de Newark, destaca su estola naranja, hecha por la feligresa Colleen Hintz, en una vigilia por las víctimas de la masacre de Orlando, Florida, que tuvo lugar el 15 de junio en la iglesia del Redentor en Morristown, Nueva jersey. Beckwith es uno de los coordinadores de Obispos Unidos contra la Violencia Armada, que se unió a 85 otras agrupaciones a través del país en pedirle a la gente que usara alguna prenda color naranja el 2 de junio como un testimonio contra la violencia armada. Foto de Sharon Sheridan.

El Rvdmo. Mark Beckwith, obispo de la Diócesis de Newark, destaca su estola naranja, hecha por la feligresa Colleen Hintz, en una vigilia por las víctimas de la masacre de Orlando, Florida, que tuvo lugar el 15 de junio en la iglesia del Redentor en Morristown, Nueva jersey. Beckwith es uno de los coordinadores de Obispos Unidos contra la Violencia Armada, que se unió a 85 otras agrupaciones a través del país en pedirle a la gente que usara alguna prenda color naranja el 2 de junio como un testimonio contra la violencia armada. Foto de Sharon Sheridan.

En los próximos días, le dijo Beckwith a ENS, él espera que aquellos que participaron en la vigilia continuarán ejerciendo presión —política, moral y testimonialmente”— para producir un cambio.

A través del país, los episcopales están manifestándose en oración y testimonio en memoria de las víctimas de Orlando y haciendo un llamado a la acción. La vigilia de Morristown fue una de más de una docena que aparecen programadas en la página web de la Diócesis de Newark (los lectores deben chequear con sus iglesias y diócesis locales las noticias de vigilias y otros actos próximos).

“He estado en vigilias de oración en estos últimos dos días”, dijo el Rvdmo. Prince Singh, obispo de la Diócesis de Rochester, en un anuncio  que publicó en Facebook el 15 de junio. “Haciendo duelo por el crimen de odio de Orlando y elevando [nuestras] oraciones por todas las víctimas de la violencia, especialmente nuestros hijos de Dios LGBT”.

Otro servicio interreligioso de “oraciones, esperanza y fortaleza” estaba programado para esa noche en la iglesia episcopal de Cristo [Christ Episcopal Church], en Pittsford, Nueva York.

En Manhattan, alrededor de 130 personas asistieron el 14 de junio a una vigilia de oración interreligiosa en la iglesia episcopal de San Felipe  [St. Philip’s].

La catedral de La Trinidad [Trinity Cathedral] en Portland, Oregón, planeaba una eucaristía y una vigilia de oración para el 15 de junio “para orar por todas las víctimas de la masacre de la noche del sábado, para expresar el pesar y el dolor que experimentamos y pedir la sabiduría y la presencia de Dios mientras discernimos un camino a seguir”, escribió el Muy Rdo. Nathan LeRud, deán de la catedral en la página web de esa iglesia. El 19 de junio, luego del oficio dominical que incluirá conmemoraciones, oraciones y música especiales, el obispo diocesano de Oregón Michael Hanley y miembros del grupo AFFIRM de La Trinidad marcharán bajo el estandarte de la catedral en el Desfile anual del Orgullo Homosexual, dijo él.

“Los homosexuales saben lo que se siente siendo un chivo expiatorio de la sociedad”, escribió LeRud. “En el mundo actual, esa [condición] de chivos expiatorios se extiende a muchos otros grupos: transexuales, musulmanes, inmigrantes ilegales, propietarios de armas, miembros de la NRA. Pretender ser ‘abiertos y acogedores’ como se nos manda significa comprender no sólo a las personas que me caen bien, la gente que concuerda con mis opiniones y puntos de vista, sino, y muy especialmente, a los que no las comparten. Significa esforzarse en entender e incluso amar a personas como [el asesino de Orlando] Omar Mateen. Nadie —absolutamente nadie— está fuera del alcance del amor de Dios”.

La Rda. Elizabeth Morrison (a la izquierda) y la Rda. Linda Gaden, ministras presbiterianas en Whippany y Port Murray, Nueva Jersey, respectivamente, miran las fotos de los que fueron asesinados por un pistolero en un centro nocturno de Orlando, Florida, antes de participar en una vigilia interreligiosa en la iglesia episcopal del Redentor en Morristown, Nueva Jersey, el 15 de junio. Foto de Sharon Sheridan.

La Rda. Elizabeth Morrison (a la izquierda) y la Rda. Linda Gaden, ministras presbiterianas en Whippany y Port Murray, Nueva Jersey, respectivamente, miran las fotos de los que fueron asesinados por un pistolero en un centro nocturno de Orlando, Florida, antes de participar en una vigilia interreligiosa en la iglesia episcopal del Redentor en Morristown, Nueva Jersey, el 15 de junio. Foto de Sharon Sheridan.

En Kansas City, Misurí, el director de Servicios Comunitarios Episcopales organizó una manifestación —“una especie de vigilia relámpago”— que reunió a varios centenares de personas e incluyó a oradores de diferentes religiones, dijo el Muy Rdo. Peter DeVeau, deán de la catedral de la Gracia y la Santa Trinidad [Grace and Holy Trinity Cathedral] en esa ciudad. El 19 de junio, el oficio de Vísperas, que mantiene su programación habitual, incluirá lecturas especiales, seguidas por “más de un momento de apertura”, dijo él. “Es tiempo de duelo, de reflexión y de resolver lo que sigue a la masacre de Orlando”.

Habrá oración con imposición de manos y unción. Los feligreses serán invitados a escribir “compromisos a realizar acciones amorosas y restauradores en nombre del pueblo de Dios y del mundo” en papeles de colores e insertarlos en una especie de biombo para crear una suerte de “muro” de resoluciones.

“Va a llevar a todos nosotros a abordar los problemas que crean estos asesinatos en masa”, dijo. “En verdad tenemos que abordar, creo yo, lo que está causando esta clase de ira en nuestra sociedad”.

La Diócesis de Chicago brindó oportunidades tanto para la oración como para la acción en su vigilia del 15 de junio en la catedral de Santiago Apóstol [St. James Cathedral]. El oficio concluyó “con una invitación a actuar en contra de la violencia armada, la homofobia y la islamofobia”, según su boletín digital. Después del himno final, invitaron a los participantes a “quedarse para oración, unción y consejo con el equipo pastoral o de diálogo de Santiago Apóstol”.

En la Diócesis de Luisiana Occidental, el obispo Jake Owensby predicó en una misa de réquiem en Santiago Apóstol [St James], Alexandria.

El ataque perpetrado en Orlando, “fue un ataque a la humanidad misma”, dijo él. “En respuesta a la violencia que asedia nuestra nación y el mundo, algunos buscan sus propias armas, buscan levantar muros y rechazar a los refugiados que procuran asilo en nuestras costas. Esas son respuestas humanas comprensibles… Pero no nos engañemos. No hay nada en los Evangelios respecto a encontrar soluciones matando a los malos. Por el contrario, Jesús explícitamente nos enseña a amar a nuestros enemigos y a poner la otra mejilla”.

“El amor es costoso”, concluyó él; “pero la resurrección nos asegura que el amor vence… Insto a que honremos a los que cayeron en Orlando dedicándonos a ser los instrumentos de la paz en nuestras propias vidas, en nuestros barrios, en nuestra nación y en el mundo”.

— Sharon Sheridan es corresponsal de ENS y cursa una maestría en teología en la Escuela Teológica de Drew, en Madison, Nueva Jersey. Traducción de Vicente Echerri.

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