La Iglesia Episcopal expandirá su solidaridad con refugiados, inmigrantes e indocumentados

February 1, 2017

 

Miembros de las dos congregaciones de la iglesia episcopal de La Trinidad [Trinity] de Los Ángeles posen con letreros en que muestran su apoyo a los inmigrantes y refugiados.  Foto de la iglesia de La Trinidad vía Facebook.

[Episcopal News Service] Aun antes de que el presidente Donald Trump suspendiera una parte importante de la política migratoria de EE.UU., muchos episcopales estaban comprometiéndose de nuevo a apoyar a los refugiados y a encontrar nuevas vías de extender su labor de promoción social. Y esos empeños se están expandiendo.

 

La Diócesis de Los Ángeles aprobó por abrumadora mayoría el estatus de santuario a principios de diciembre luego de una conmovedora súplica de la Rda Nancy Frausto.

“A los 8 años, crucé la frontera con mi madre y mi hermano. He estado en este país, viviendo en la sombra, la mayor parte de mi vida”, dijo Frausto, una sacerdote que sirve en las iglesias de La Trinidad [Trinity] y Santa María [St. Mary’s] en Los Ángeles.

“Fue la iglesia la que me dio esperanza”, dijo ella. “Soy una de los más de 700.000 beneficiarios de la DACA (Acción Diferida para Llegados en la Infancia). Es una posición terrible de estar ahora. Podría perder mi permiso de trabajo y ser deportada de regreso a un país que no conozco”.

El Rdo. Francisco García, rector de la iglesia de La Santa Fe [Holy Faith Church] en Inglewood, dijo que al menos 50 congregaciones han expresado interés en el santuario y han solicitado información sobre una designación de santuario o sobre cómo apoyar a los vulnerables.

Durante un  seminario en la Red el 18 de enero, García, que co-preside el equipo de trabajo de santuario Resistencia Sagrada Episcopal – Los Ángeles, dijo que el esfuerzo proviene directamente de la promesa bautismal de resistir el mal—en todas sus formas, incluidas el racismo, el sexismo, la homofobia, la islamofobia y cualesquier estructuras institucionalizadas que persigan a las [personas] vulnerables.

La iglesia episcopal de la Santa Fe en la comunidad de Inglewood del área de Los Ángeles, ha participado durante mucho tiempo en la labor de justicia hacia el inmigrante. Foto de la Diócesis de Los Ángeles vía Facebook.

A García se le unió el Rdo. Canónigo Jaime Edwards-Acton, rector de la iglesia de San Esteban [St. Stephen’s Church] en Hollywood y copresidente del equipo de trabajo, y el pastor Noel Andersen de la Iglesia Unida de Cristo, coordinador de base de los derechos de los inmigrantes con el Servicio Mundial de Iglesias. Andersen dijo que el número de congregaciones santuario, que representan una amplia gama de tradiciones religiosas, casi se ha duplicado en la nación, hasta alrededor 800 en los últimos meses.

Acton dijo que la resistencia sagrada puede adoptar muchas formas, dependiendo del contexto local. “No hay un modelo único… El santuario será diferente para diferentes congregaciones”.

García dijo que la labor de santuario se extiende “a estar con cualquiera que está siendo atacado”, ser fiel al Pacto Bautismal para perseverar en la resistencia al mal… “a todos los males sistémicos que oprimen a otros”.

Andersen explicó que en otros casos, los activistas han sido adiestrados como voluntarios de respuesta rápida en una especie de preparación de “santuario en las calles” para responder inmediatamente cuando les avisan de una redada de deportación, con frecuencia en medio de la noche. “En Filadelfia, ha sido muy exitosa”.

“Hemos visto cuando los aliados se aparecen en la redada y pueden disuadir” a los agentes federales de Inmigración y Aduana de seguir adelante con el proceso de deportación, afirmó. “Ellos no quieren que los vean deportando a personas”.

Explorar los próximos pasos para proteger a refugiados y personas indocumentadas

Mientras los manifestantes se congregaban en los aeropuertos el 28 de enero, entre ellos el vecino Aeropuerto Internacional de Newark, los delegados de la convención de la Diócesis de Newark apoyaron abrumadoramente una petición de un grupo de 24 laicos y clérigos de la diócesis para estudiar el movimiento de la iglesia santuario. El grupo le pidió a los episcopales de Newark que exploraran lo que otros están haciendo y comenzaran a participar en la justicia del inmigrante como diócesis, como congregaciones y como individuos.

Los miembros de las iglesias locales incluyen tanto a inmigrantes como a indocumentados que están en creciente riesgo de deportación, dijo a la Convención el Rdo. J. Brent Bates, rector de la iglesia de La Gracia [Grace] en Newark. “No importa por quién usted haya votado”, dijo Bates. “Creemos que las Sagradas Escrituras nos dicen que hemos de respetar y tratar con respeto al extranjero, porque nosotros también fuimos una vez extranjeros en tierra extraña”.

El obispo de Newark, Mark Beckwith, aplaudió el esfuerzo. “Esto se ha enmarcado como un problema político”, dijo él. “Yo no lo veo de esa manera en absoluto.  Es un problema moral y debemos ser una voz moral en el mundo”.

Entre las congregaciones episcopales que reaccionaron a los cambios en las normas migratorias de EE.UU. se encuentra la iglesia de San Marcos [St. Mark’s Church] en New Canaan, Connecticut. El 29 de enero ayudó a iniciar un programa de reasentamiento de refugiados de alcance comunitario a través de una labor de “vecino a vecino y en una reunión de comunidad”, según la página web de la iglesia. San Marcos es la primera auspiciadora del programa que comenzó con más de 100 madres locales que se organizaron en Facebook.

Próximos pasos: educación, discernimiento y conexión local

Lacy Broemel, analista de política migratoria y de refugiados de la Oficina de Relaciones Gubernamentales de la Iglesia Episcopal en Washington, D.C., dijo que convertirse en una diócesis o congregación santuario conlleva una consideración legal, teológica y material, así como discernimiento individual.

Por ejemplo, Broemel dijo que albergar a una persona indocumentada y protegerla de la deportación en un edificio parroquial exigiría contemplar aspectos como: “¿Tiene su iglesia una ducha, cama, una manera de proporcionarle comida y ropa [a esas personas] durante el tiempo que estarán en santuario?”

“Si su congregación no puede brindar protección física para tener a alguien viviendo en la parroquia, hay otras maneras de solidarizarse con los indocumentados”, apunto.

Miembros de la catedral episcopal de San Juan en Los Ángeles proclaman su solidaridad con los inmigrantes musulmanes.  Foto: Diócesis de Los Ángeles vía Facebook.

Una iglesia podría ofrecer ayuda legal, talleres de ‘conoce tus derechos’, preparación en defensa social y clases de idiomas, dijo Broemel, cuya oficina ofrece seminarios por Internet sobre defensa [o promoción] social.

Andersen, el pastor de la IUC se mostró de acuerdo. Dijo que alimentos, ropa, costas legales y otro tipo de apoyos siempre son necesarios, especialmente para combatir los casos de deportación.

Se calcula que 11 millones de personas indocumentadas viven en Estados Unidos. Durante  “una entrevista en el programa 60 Minutes”, el 13 de noviembre, el presidente electo Trump prometió construir un muro entre EE.UU. y México e inmediatamente  deportar o encarcelar de 2 a 3 millones de personas indocumentadas a los que llamó delincuentes. Estas promesas han llevado a los activistas a intensificar sus empeños organizativos, añadió Andersen.

En algunos casos, dijo Broemel, la defensa social podría incluir simplemente el hablar de las preocupaciones de los indocumentados con funcionarios gubernamentales, locales, estatales y federales, así como vecinos y amigos, celebrar vigilias e inscribirse para recibir partes actualizados de legislación y política de la Red Episcopal de Política Pública.

La REPP anunció el 31 de enero la campaña “lucha 2×4 por los refugiados”, en la que instan a los episcopales a llamar a los funcionarios electos a nivel nacional, estatal y local, al menos cuatro veces en los próximos dos meses para expresar oposición a las políticas migratorias del presidente Donald Trump.

Un recurso para las congregaciones interesadas en ofrecer santuario es Santuario no Deportación [Sanctuary Not Deportation].

La conexión local es vital, dijo Andersen. Las congregaciones deben concienciarse y prepararse y discernir la manera en que pueden participar.

“Siempre resulta transformacional para la iglesia y las familias” afectadas, dijo. “La familia se asombra del amor y la acogida que les dan.  Es algo formativo para la persona que entra en santuario”.

Con tanta incertidumbre, los activistas deben estar preparados del todo, afirmó.

Denunciando las decisiones de Trump

Obispos, clérigos y laicos instan a la reconsideración del decreto ejecutivo de Trump del 27 de enero, que suspende el reasentamiento de refugiados durante 120 días e impide que los sirios sean reubicados en Estados Unidos durante un tiempo indeterminado.

El 25 de enero, el obispo primado Michael Curry instaba a Trump a reconsiderar el decreto migratorio que entonces se esperaba, calificando el reasentamiento de refugiados de “obra de Dios”.

Curry añadía: “Le pedimos que continúe aceptando a tantos refugiados como hemos tenido en el pasado, reconociendo que la necesidad es mayor que nunca. Pedimos que se tomen en consideración a los refugiados de todos los países para venir a EE.UU., y que no se prohíba el ingreso de los que provienen de países más necesitados de nuestra ayuda”.

La presidente de la Cámara de Diputados, Rda. Gay Jennings, dijo el 31 de enero que ella estaba “particularmente horrorizada por la prohibición sobre los refugiados firmada por el presidente Trump el viernes por la noche”.

“Es sencillamente un acto de maldad, particularmente hacia nuestros hermanas y hermanos musulmanes, y los cristianos deben oponerse enérgica y vigorosamente. Muchos de ustedes ya lo están haciendo, y estoy agradecida por las declaraciones y los sermones que he visto y las fotos en mi [página de] Facebook, de episcopales congregados en aeropuertos y otros lugares de protesta para expresar el compromiso de nuestra iglesia de acoger al extranjero”.

El Rdo. canónigo Mark Stevenson, director del Ministerio Episcopal de Migración (EMM, por su sigla en inglés), ha dicho que la razón que se  ha dado para tomar esa decisión fue “hacernos más seguros. Sin embargo, aislarnos del mundo no nos hace más seguros; tan sólo nos aísla. Ser temerosos de los que son diferentes a nosotros no nos hace más sabios, ni incluso más prudentes; sólo consigue atraparnos en una cámara de resonancia de sospecha y nos inhibe de amar como Cristo amó”.

Episcopal News Service ha publicado varias respuestas aquí .

Stevenson dijo que el EMM continuará ministrando a los que han huido de sus hogares debido a la persecución, la violencia o la guerra. “Mediante nuestra red o de afiliados a través de este país, y con ayuda de la Iglesia Episcopal, acogeremos a estos hombres, mujeres y niños que no escogieron convertirse en refugiados. En asociación con otras agencias de reasentamiento, trabajaremos con nuestro gobierno y con las comunidades locales para proporcionar un lugar de acogida.

“Podemos marcar una diferencia en estos días. Podemos salvar vidas. Podemos responder al clamor de los perseguidos y al llamado de Dios”.

– La Rda. Pat McCaughan es corresponsal de Episcopal News Service. Traducción de Vicente Echerri.

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