La ‘ofrenda de la viuda’ de los episcopales está haciendo grandes obras de asistencia en recientes desastres

October 19, 2017

Los episcopales se unen en una “gran cadena de energía y recursos” dentro y fuera de la Iglesia en respuesta a recientes desastres, dice ante el Consejo Ejecutivo, el 19 de octubre, Abagail Nelson, vicepresidente primera de programas del Fondo Episcopal de Ayuda y Desarrollo. Foto de Mary Frances Schjonberg/ENS.

[Episcopal News Service – Linthicum Heights, Maryland] La hoja de ruta del Movimiento de Jesús de la Iglesia Episcopal ha estado orientando a los episcopales en su respuesta a la cadena de desastres que han sacudido al mundo en los últimos dos meses.

“Uno puede verlo en que tenemos varios departamentos del personal del Obispo Primado, las diócesis compañeras,  el  Seguro de la Iglesia, nosotros mismos [en el Fondo Episcopal de Ayuda y Desarrollo]*, episcopales en la diáspora, amigos y buenas personas de fe, todos trabajando juntos”, dijo Abagail Nelson, vicepresidente primera de programas del Fondo Episcopal de Ayuda y Desarrollo  ante el Consejo Ejecutivo el 19 de octubre.

Nelson le dio a los miembros del Consejo una perspectiva general del tipo de trabajo que el Fondo Episcopal de Ayuda y Desarrollo respalda mediante lo que ella llamó “esta gran cadena de energía y recursos” que le permite a los episcopales “hacer mucho más de lo que podemos hacer solos”. Esa labor incluye empeños tales como la instalación de herramientas virtuales para permitirles a los episcopales comunicarse entre sí y estar al tanto del trabajo hecho y de la ayuda que se necesita. La organización apoya también iniciativas tales como ayudar a proporcionar agua, lonas, baterías solares, así como cuidado pastoral, y a conectarse con otras agencias de socorro y gubernamentales”.

“Uno puede ver atisbos del Movimiento de Jesús cuando los clérigos hablan en las reuniones del gobierno”, dijo ella, explicando que esos clérigos estaban abogando a favor de sus comunidades. “Uno puede verlo en la manera en las personas sin hogar viven en las propiedades de la Iglesia en los cayos de la Florida. Puede verlo en la manera en que intentamos precisar, por mensajes de texto y de viva voz, la mejor forma de prestar apoyo”.

Desde principios de agosto, el Fondo Episcopal de Ayuda y Desarrollo ha estado respondiendo, en asociación con episcopales y anglicanos regionales y otras agencias de socorro, a los efectos de:

  • Graves inundaciones en el estado indio de Bengala Occidental luego de intensas lluvias en julio y agosto.
  • El huracán Harvey, que tocó tierra como una tormenta de categoría 4 cerca de Rockport, Texas, en la barrera insular del litoral de Corpus Christi el 25 de agoto, y luego avanzó hacia el noroeste para inundar el área metropolitana de Houston.
  • El huracán Irma, que pulverizó las islas de Sotavento como una tormenta de categoría 5 del 5 al 6 de septiembre para avanzar luego hacia el norte para azotar Florida y Georgia.
  • Un terremoto de primera magnitud, que ocasionó grandes daños, el 19 de septiembre, en la zona central de México, incluidos la Ciudad de México, y en [los estados de] Oaxaca, Guerrero , Morelos y Puebla.
  • El huracán María, de categoría 4 que arrasó las Islas Vírgenes y Puerto Rico el 20 de septiembre.
  • Los incendios forestales en el norte de California que estallaron en la noche del 8 de octubre y que todavía siguen activos.

“Yo he estado aquí 18 años y nunca he visto nada como esto”, dijo Nelson refiriéndose a su trabajo con el Fondo Episcopal de Ayuda y Desarrollo. “Estamos aquí viviendo en tiempos extraordinarios y creo que exigen una extraordinaria respuesta de parte nuestra”.

 

“Somos una ofrenda de viuda”, reconoció Nelson. “El dinero que tenemos  —y aún sigue entrando y todo el mundo está haciendo lo mejor que puede— en modo alguno es lo que se necesita. Somos la ofrenda de la viuda, en consecuencia debemos pensar cuidadosamente adónde va esa ofrenda y cómo aprovechamos nuestras relaciones, cómo nos interconectamos con otros recursos y no nos consideramos como el único recurso para nuestras iglesias”.

Nelson instó a tener paciencia mientras cada vez más episcopales quieren acudir a las zonas más afectadas y echar una mano. Esas zonas estarán listas para recibir a voluntarios en diferentes momentos, en dependencia de la situación sobre el terreno. “Nadie está bastante actualizado aún”, afirmó ella.

Ahora mismo, hay una gran necesidad de pilotos y de aviones que puedan volar en zonas donde no están funcionando los sistemas de tránsito aéreo. “Buscamos vías despejadas y utilizables en que podamos confiar para llevar suministros a las islas”, dijo.

Nelson también instó a los episcopales a mantenerse preparados con sus equipajes listos. “Lo digo en serio”, recalcó. “No sabemos lo que va a suceder el año próximo o mañana o con las tormentas de invierno o lo que sea. Luego, piensen en nosotros y en su familia, en su Iglesia, en su diócesis —cómo estarán en contacto unos con otros, cómo [podrían] vivir solos al menos durante dos semanas.

“No hay quien venga a librarnos. Debemos estar realmente atentos unos de otros”.

El Rdo. Jabriel Ballentine, miembro del Consejo, describió con lágrimas en los ojos cómo Nelson y otros miembros del personal del Fondo Episcopal de Ayuda y Desarrollo lo apoyaron después del huracán Irma mientras él trataba de indagar por el destino de sus padres que viven en Charlotte Amalie en la isla de Santo Tomás [St. Thomas] en las Islas Vírgenes de EE.UU., donde él nació.

“Fueron tres días en que yo no sabía si mis padres estaban vivos”, dijo él, pero la gente del Fondo Episcopal de Ayuda y Desarrollo lo acompañó durante ese tiempo. La madre de Ballentine, Rosalie, es miembro de la junta de la agrupación y también es la miembro laico de la Iglesia Episcopal ante el Consejo Consultivo Anglicano.

“Muchísimas gracias por todo lo que ustedes hacen”, dijo Ballentine. “Advierto que es un pequeño óbolo, pero extraordinario. Y de esos [óbolos] necesitamos más”.

Ballentine también pidió la ayuda del Consejo al recordar que “somos estadounidenses —se supone que lo somos de todos modos— no dejen que se nos olvide que somos episcopales”.

El Rdo. John Floberg, miembro del Consejo proveniente de Dakota del Norte y sacerdote supervisor de las tres congregaciones episcopales de la nación sioux de Roca Enhiesta [Standing Rock] recibió una emotiva respuesta del Consejo cuando se levantó y explicó a los miembros cómo las personas en las asambleas indias (powwows) honran a los bailarines cuyo desempeño artístico valoran. “Ponen dinero a los pies del bailarín”, dijo. “Eso es lo que yo voy a hacer”.

Floberg caminó hasta el centro del salón, se inclinó y puso dinero en el suelo frente al podio donde Nelson estaba hablando. Sus colegas aplaudieron y siguieron su ejemplo mientras Nelson seguía respondiendo preguntas.

El resto de la reunión

La reunión del Consejo del 18 al 21 de octubre tiene lugar en el Centro de Conferencias del Instituto Marítimo. Las reuniones de comités ocuparán también la mayor parte de la jornada del 20 de octubre y, el 21, cada uno de los comités informará al pleno y someterá resoluciones a la consideración del organismo.

Algunos miembros del Consejo están enviando mensajes vía Twitter desde la reunión valiéndose del hashtag #ExCoun.

El Consejo Ejecutivo lleva a cabo los programas y políticas adoptadas por la Convención General, según el Canon I.4 (1). El Consejo está compuesto de 38 miembros, 20 de los cuales (cuatro obispos, cuatro presbíteros o diáconos y 12 laicos) son elegidos por la Convención General, y 18 por los nueve sínodos provinciales (un clérigo y un laico cada uno) por períodos de seis años, más el Obispo Primado y el Presidente de la Cámara de Diputados [que son miembros ex oficio]. Además, el vicepresidente de la Cámara de Diputados, el Secretario, el Director de Operaciones, el Tesorero y Director de Finanzas tienen asiento y voz, pero no voto.

Artículos anteriores de ENS sobre la reunión pueden encontrarse aquí .

– La Rda. Mary Frances Schjonberg es jefa de redacción interina de Episcopal News Service. Traducción de Vicente Echerri.

* Conocida también en español como Agencia Episcopal de Ayuda y Desarrollo. “Fondo” nos parece un término más idóneo y así lo usaremos de ahora en adelante (N. del T.)

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