Estudio Bíblico: Pentecostés 13 (C) - 8 de septiembre de 2019

September 8, 2019

Episcopal Estudio BiblicoJeremías 18: 1-11

En esta imagen del alfarero y el barro, oigo un mensaje sobre el arrepentimiento y la re-creación. Dios ofrece al pueblo de Dios otra oportunidad para apartarse de sus formas autodestructivas y volver a intentarlo.

Una amiga mía recientemente comenzó a trabajar con arcilla, y por su experiencia veo que trabajar un bloque de arcilla y darle forma una y otra vez requiere paciencia, diligencia y una cantidad considerable de esperanza. Incluso cuando sus piezas resultan un poco irregulares o no del modo que ella esperaba, todavía le gustan mucho sus creaciones y no puede obligarse a tirarlas.

A lo largo de la Biblia hebrea, Dios le da al pueblo de Dios muchas, incluso innumerables  oportunidades para arrepentirse y volver a intentarlo. Si bien puede ser tentador leer este pasaje como una profecía sobre la destrucción, a mí me parece más una ilustración de la afición de Dios por los seres creados y la voluntad incesante de permitirles volver a intentarlo.

  • ¿De qué manera podría Dios pedirle a usted que se detenga, dé la vuelta y lo intente nuevamente?

Salmo 139: 1-5, 12-17

Estoy infinitamente agradecida por este salmo eterno. Comenzando con la vergüenza de Adán y Eva por su desnudez frente a Dios en el jardín ante nuestra propia multitud de inseguridades e incluso el odio a nuestros propios cuerpos, este salmo responde a las edades de incomodidad humana hacia nuestros cuerpos con lo íntima y profundamente que Dios nos conoce y nos ama.

Es un eufemismo decir que la tradición cristiana no siempre ha manejado muy bien las realidades de nuestra encarnación, pero este salmo nos da una idea de cómo Dios podría preferir que veamos nuestros cuerpos: “Te daré gracias, porque maravillosamente he sido formado; admirables son tus obras, y lo sé bien”.

Sabemos en abstracto que Dios considera que la creación es buena, pero nos resulta más difícil de creerlo cuando se trata de nuestros propios cuerpos de la vida real y los cuerpos de aquellos diferentes a nosotros. Quizás este salmo sea para escribirlo en el espejo del baño y llevarlo en una tarjeta de notas en el automóvil, en el banco de la iglesia o en la oficina.

  • ¿Qué cambiaría si pudiéramos vernos a nosotros mismos y a todos los que conocemos como inherentemente “maravillosamente hechos”?

Filemón 1-21

Esta breve epístola de Pablo es escasa en versos pero rica en posibilidades interpretativas. Todo lo que sabemos sobre el contexto y el ímpetu de esta carta es lo que contiene la carta en sí, y no podemos estar seguros de la situación a la que responde Pablo. ¿Envió Filemón a Onésimo a que cuidara de Pablo mientras estaba en prisión? ¿Se escapó Onésimo y buscó a Pablo para que intercediera en su nombre después de haber cometido algún tipo de error social?

Lo que está claro es que Pablo está preparado para utilizar sus considerables poderes persuasivos para convencer a Filemón de que le dé la bienvenida a Onésimo tan calurosamente como lo haría el propio Pablo. Pablo no le ordena a Filemón que haga nada, pero deja en claro lo que cree que debería hacer. Además, Pablo sabe que esta carta se leerá en voz alta a toda la familia, y quiere que eso sirva como un estímulo adicional para que Filemón haga lo correcto.

Lo que es evidente, aparte de los perspicaces poderes persuasivos de Pablo, es su afecto por Onésimo, a quien parece que trajo a Cristo cuando vivieron juntos. Pablo dice de él: “Te lo envío de nuevo: es el hijo de mis entrañas”. Está claro que, independientemente de las circunstancias, Filemón probablemente no ve a Onésimo de la manera en que Pablo lo ve, y sin embargo, Pablo debe enviar sus “propias entrañas” de vuelta al mundo, esperando que sea recibido como un hermano amado en Cristo. El reto de Pablo a Filemón podría verse como un desafío para cada uno de nosotros, persuadiéndonos a ver de una manera nueva y más amorosa a aquellos sobre quienes hemos preconcebido nociones.

  • ¿A quién podría desafiarle a ver bajo una nueva luz, motivado por la comprensión de que son las “entrañas” de alguien caminando por el mundo

Lucas 14: 25-33

Las multitudes se han reunido en torno a Jesús, empujándose para escuchar lo que tiene que decir. Echando un vistazo a la multitud, Jesús ve que seguramente no se dan cuenta del compromiso que implicará el seguir su camino. Después de todo, seguir a Jesús requiere abandonar cosas que antes parecían importantes o atractivas y reorientarlas a una nueva forma de vida.

Este requisito nos lleva de vuelta a las palabras de Jeremías: “Cambie ahora... modifique sus acciones y caminos”.  Jesús les recuerda a los que escuchan que no es posible mantener los valores de la cultura dominante cuando se comprometen con la visión de Dios para el mundo. Todas las posesiones y la posición social que aparentemente ayudan a uno a salir adelante no son de mucha ayuda cuando se sigue la forma de vida sacrificial de Jesús. Uno no puede simplemente dar un sí superficial al caminar en el camino de Jesús: se requiere un examen de prioridades, apegos y patrones de vida. La buena noticia es que hacerlo aligera nuestra carga para el viaje para que seamos libres de prestar atención a dónde se está moviendo Dios y cómo podemos unirnos con otros a la obra de Dios en el mundo.

  • ¿Dedica tiempo a pausar y re-examinar sus apegos y prioridades? La transición del verano al otoño puede ser un tiempo fructífero para re-evaluar hábitos y compromisos y cómo podríamos vivir de una manera más Cristo-forme.

Lucy es una postulante de la Diócesis de Alabama y actualmente estudia para su Maestría en Divinidad en el Seminario Episcopal del Sudoeste. Está casada con Daniel, vicario de la Iglesia Episcopal de St. Elizabeth en Buda, Tex. Les encanta vivir en el área de Austin y disfrutar al aire libre con su perro Zooby.​​​​​​

 
 
 
 
 
 
 

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