Estudio Bíblico: Pentecostés 14 (C) - 15 de septiembre de 2019

September 15, 2019

Episcopal Estudio BiblicoJeremías 4: 11-12, 22-28

Esta lectura profética de Jeremías pinta una imagen desolada de la tierra y el destino de quienes viven en ella, y nos recuerda incómodamente nuestra realidad actual. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) publicó un informe recientemente que julio de 2019 fue el mes más caluroso registrado, medido por la temperatura global promedia. Aquí en el centro de Texas, donde vivo, hemos tenido varias semanas con temperaturas que constantemente han superado los 100 grados. De hecho, hay un viento cálido que sopla, el cual recuerda las palabras de advertencia de Jeremías de una manera palpable. En el libro de Jeremías, Dios le pide al pueblo de Dios que se vuelva a Dios, que se aleje del egoísmo, la codicia y la miopía, y que cambie su vivir antes de que ocurra la destrucción.

Está claro que el pueblo de Dios debe trabajar con Dios para promover el florecimiento de la tierra, las personas y todas las criaturas vivientes. Querer orientarse hacia Dios es cuidar mejor de la creación y cuidarse mutuamente con los demás de una manera consistente con los deseos de Dios de que tanto las personas como la tierra sean fructíferas y prósperas.

  • ¿Qué pequeños cambios puede hacer para contribuir al florecimiento de la creación?

Salmo 14

El salmista dice: “El Señor mira desde los cielos sobre el género humano, para ver si hay algún entendido, que busca a Dios” (Salmo 14: 2, LOC). Tenga en cuenta que en este pasaje, la sabiduría simplemente significa buscar a Dios. Dios está buscando a alguien, a cualquiera, que busque los caminos de Dios y se pregunte qué quisiera Dios que hiciéramos.

En este pasaje, hay una yuxtaposición entre los que explotan a otros, confiando en su propia fuerza despiadada, y los que miran a Dios, honrando la preocupación de Dios por los pobres y oprimidos. El fruto de los primeros es la corrupción, mientras que el fruto del segundo es la alegría.

Colaborar con Dios en el cuidado de los pobres y explotados es contribuir a la liberación y al regocijo. Está claro que al salmista le gustaría ser contado entre los colaboradores de Dios y espera inspirarnos a buscar lo mismo.

  • En medio de voces en competencia y luchas por el poder, ¿cómo discierne cuál es el camino de Dios?

1 Timoteo 1: 12-17

Esta lectura de la primea carta a Timoteo nos da una idea de alguien que se ha alejado de los caminos explotadores y despiadados y que deja en claro que fue la abundancia de misericordia, gracia, fe, amor y paciencia lo que marcó la diferencia. Dice: “Nuestro Señor derramó abundantemente su gracia sobre mí y me dio la fe y el amor que podemos tener gracias a Cristo Jesús” (1 Timoteo 1:14). Esta gracia se desborda desde adentro y se extiende al mundo desde el escritor, ofreciendo el mismo sentido de abundante misericordia y amor a los demás. Este breve testimonio nos muestra que es una presencia paciente, misericordiosa y amorosa la que tiene el poder de ayudarnos a cambiar nuestros caminos. Cuando hemos recibido esa presencia amorosa, podemos modelarla para los demás.

  • ¿Cuándo ha experimentado una presencia paciente, amorosa y misericordiosa? ¿Cómo podría ofrecérsela a los demás?

Lucas 15: 1-10

Este pasaje puede ser incómodo para aquellos que han trabajado duro para ser justos, pero es un bálsamo para los que sienten que han perdido el rumbo. Teniendo en cuenta que cada uno de nosotros en algún momento vacilará o se sentirá perdido, es una buena noticia para todos.

Recuerda a Jeremías 50: 6, donde Dios dice: “Mi pueblo era como ovejas perdidas, mal guiadas por sus pastores, que las dejaron perderse en los montes. Iban de un monte a otro y hasta se olvidaron de su corral”. “Se olvidaron de su corral” es una declaración poderosa para aquellos que se han extraviado o han sido descarriados. Cuando nos sentimos perdidos, avergonzados, dudosos o en cualquier otro tipo de desierto espiritual, es curativo recordar que todavía tenemos un lugar al que pertenecer, un lugar donde somos bienvenidos, aceptados, amados y recibidos con alegría. Y para los que se sienten seguros de su pertenencia, es bueno recordar que en el redil siempre, siempre hay espacio para uno más.

  • ¿Cuándo se ha sentido perdido o extraviado? ¿Qué le ayudó a recordar su lugar en “el redil”?​​​​​​

 
 
 
 
 
 
 

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