Estudio Bíblico: Pentecostés 8 (C) - 4 de agosto de 2019

August 4, 2019

Pentecostes 8 EpiscopalOseas 11: 1-11

Al meditar en este pasaje de imaginación profética aflora la tensión que caracteriza la relación entre Dios e Israel. Ambas partes doblan sus espaldas, pero la inclinación de Dios nutre, mientras que la inclinación de los pueblos los aísla de un sustento infinito. El poeta pinta un cuadro de YHWH, el Dios de sus antepasados, que los llama una y otra vez solo para que lo dejen de lado. Cuanto más Dios los llamaba, más se alejaba la gente fuera del alcance de oírlo. En las manos del poeta, Dios recuerda cómo enseñar a la gente a caminar, abrazarlos con los brazos abiertos y curarlos cuando la curación era necesaria. Dios dice: “Con lazos de ternura, con cuerdas de amor los traje hacia mí" (v. 4), pero tal vez la gente confundió los lazos y las cuerdas con herramientas de esclavitud en lugar de conexiones de infinita misericordia. En los versículos del cinco al siete, parece que la conquista asiria reivindica la ira de Dios, tentando a Dios a que hiciera la vista gorda cuando la gente finalmente agitaba sus brazos en angustia y regresaba al llamado de Dios.

Pero este es un Dios que desea la cercanía. Y quizás el poeta incluso se esfuerza por imaginar a YHWH, el gran YO SOY, en un espacio de introspección. Las palabras del poeta parecen estimular al creador de todas las cosas a decir: “Porque yo soy Dios, no hombre. Yo soy el Santo que estoy en medio de ti” (v. 9) - un recordatorio para el Santo de su capacidad abundante, no solo para el enfado y la ira, sino también para el conocimiento íntimo y el amor. En el versículo ocho, el poeta escribe que el corazón de Dios retrocede dentro de Dios, como si hubiera sido previamente desdichado por el rechazo de Israel. En lugar de arder con ira fuera del pecho, el corazón de Dios retrocede y crece cálido y tierno con compasión cerca de Dios mismo. El escritor sugiere que YHWH no puede existir más sin el amor y el afecto de los humanos, de lo que un pez puede vivir fuera del agua.

  • ¿Qué hace que nos apartemos de Dios?
  • ¿Cómo podríamos enderezar la espalda para encontrarnos con Dios?

Salmo 107: 1-9, 43

Un gran compañero del pasaje de Oseas, este salmo reitera la firmeza del amor de Dios. Para el salmista, el amor de Dios se mueve más allá de las palabras y de los sentimientos que hacen que se sienta un cosquilleo en el interior. El amor dinámico de Dios aparece para hacer algo. Es la clase de amor que mueve los cuerpos de un lugar a otro y se une de persona a persona, desde el desierto salvaje hasta una ciudad habitada. El amor constante de Dios es la clase de amor que se materializa en forma de comida y agua cuando las almas están cansadas. El salmista nos recuerda que, para aquellos que han vagado más allá de los límites de la civilización, al encontrarse desamparados de todo lo que saben, el amor de Dios los sigue con incesante tenacidad.

  • ¿Puede nombrar su última morada en el desierto? ¿Qué le llevó allí y cómo salió? Si todavía está en el momento del desierto, ¿qué efecto tiene este salmo en usted?
  • ¿Cuáles son los “alimentos” y el “agua” en la vida que Dios le ha provisto?

Colosenses 3: 1-11

¿Deberíamos albergar el mal deseo y la codicia dentro de nosotros, o lanzar la ira, malicia y calumnia hacia nuestro prójimo sin consideración alguna? Probablemente no. Pero al matar todas las cosas terrenales, todas las cosas que verdaderamente nos hacen humanos, ¿qué sacrificamos? Si descartamos algunas pasiones terrenales, ¿las descartamos todas, como la necesidad de comer, dormir, crear, amar o buscar el consuelo de los demás y proporcionarlo a cambio? Centrarse en la supuesta jerarquía dualista del espíritu sobre el cuerpo y el cielo sobre la tierra crea una situación de esto/o lo otro. O uno puede ser espiritual y semejante a Cristo, o uno puede ser pecaminoso y terrenal, pero nunca ambos. Uno es bueno, el otro malo.

Y sin embargo, el gozo de las Escrituras que se desarrolla con las revelaciones de cada generación sucesiva construyendo sobre la tradición, nos invita a explorar una variedad de interpretaciones. El escritor de Colosenses invita a los oyentes a “pensar en las cosas del cielo, no en las de la tierra, pues ustedes murieron” (v. 2). El escritor llama a la comunidad de los colosenses a que consideren su vida antes de unirse a la iglesia, y se pregunta cómo podría ser diferente ahora que han sido resucitados en Cristo. ¿Qué cambios harán en sus vidas?

La membresía no significa pagar las cuotas monetarias y mantener el status quo. Una vez que uno dice sí a seguir a Jesús y vivir una existencia semejante a la de Cristo, las cuotas que uno paga son no-materiales. El sacrificio aparece en el cuerpo y en el espíritu y da la bienvenida a una nueva existencia integrada que depende de ambos. En los versículos nueve y diez, el escritor utiliza la metáfora de ser despojado de prendas viejas y “revestirse de la nueva naturaleza,… que se va renovando a imagen de Dios, su creador” (v. 10), reconociendo la naturaleza contracultural de vivir según la imagen del creador. La transformación interna se manifiesta exteriormente y obliga a la persona recién creada a tener relaciones correctas con los vecinos moderados por la comprensión, la paciencia y la elevación.

  • Colosenses hace mucho ruido sobre el rehacer el yo a imagen de Cristo. ¿Qué o quién es la imagen de Cristo para usted?
  • ¿Se siente pesado o liberado al tratar de vivir este estilo de vida?
  • ¿De qué manera se le ha llamado a vivir de manera contracultural?

Lucas 12: 13-21

En los comentarios iniciales, Jesús indica que no participará en el pronunciamiento de ninguna clase de juicio. Aun así, de hecho utiliza bastante astutamente la parábola para pronunciar el juicio. Jesús parece decirle al joven, que desea desesperadamente atraerlo a la pelea de su familia: “¡Están prestando atención a las cosas equivocadas!” Jesús prepara la escena para su historia y le dice a la multitud “cuídense” (v. 15). La palabra griega original para esta frase significa ver, o percibir. Él no les dice que escuchen o presten mucha atención. En cambio, Jesús les dice que “perciban”, y luego sigue con: “Cuídense ustedes de toda avaricia; porque la vida no depende del poseer muchas cosas” (v. 15). Al decir esto, Jesús indica que esto va más allá de la realidad objetiva o las racionalizaciones de la mente. Quiere que el joven y la multitud sientan el significado dentro de sus cuerpos y que vean de una manera diferente.

Esto no necesariamente parece ser una lección centrada en compartir, pero el hombre rico de la parábola usa la palabra “mi” cinco veces en el lapso de solo dos versos: “mi cosecha”, “mis graneros”, “mi grano”, “mis bienes”, “mi alma” [en la versión inglesa] (v. 17-19). Luego, derriba su antiguo granero y construye uno más grande para guardar su alijo. Lucas enfatiza la importancia de una sociedad equitativa, por lo que la verdad que debe percibirse proviene directamente por parte de Jesús del uso de la palabra abundancia [de poseer muchas cosas]. Con gran ironía, el hombre rico que se aprovecha de su abundancia queda ciego a la verdad de la abundancia de Dios. La codicia del hombre rico se basa en su miedo a la escasez en el futuro. Lucas lleva este punto a su favor cuando Dios dice: “¡Necio!” (V. 20), haciéndose eco de los sentimientos de apertura de Jesús hacia el joven. Dios parece decir: “Tus ojos se han estrechado tanto en tus acumulaciones materiales, que no puedes ver la destrucción que la codicia llueve sobre ti o sobre los demás a tu alrededor”.

  • ¿Cómo podrían estar fuera de foco sus percepciones con las de Dios?
  • Dentro de sus comunidades, ¿dónde ve que el miedo a la escasez haga daño a los demás?
  • ¿Hay espacios donde se pueda exponer el mito de la escasez e introducir la abundancia de Dios?​​​​​​

 
 
 
 
 
 
 

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