Adviento 1 (C) - 2009

November 29, 2009

El término “adviento” es una palabra compuesta que procede del latín ad – venire y significa: tiempo de espera.

Al reflexionar sobre la Convención General de la Iglesia Episcopal celebrada en el mes de julio del año 2009 en el Centro de Convenciones de la ciudad de Anahaim, California, parece que aún resuenan en los oídos de los obispos, de los delegados y de los visitantes de todo el mundo anglicano las ovaciones y los aplausos de la apertura de dicha convención.

“¡No existe el yo sin el tú!”, exclamó categóricamente la Obispa Presidente Katharine J. Schori a los allí reunidos. Y, “en nuestro contexto…”, continuó, “tú y yo solamente somos conocidos en la medida en que reflejemos la imagen de Aquel que nos ha creado”.

Ese saludo profético de Katharine es una traducción del término africano ubuntu. La palabra ubuntu expresa que solamente relacionándome con los demás es como me convierto en una persona total. Katharine anuncia a la Comunión Anglicana y al mundo entero que la Iglesia Episcopal tiene una misión sin fronteras y que dicha misión nos impulsa a vivir y a promover ubuntu en todos los rincones del mundo.

Del mismo modo que Katharine gritó “UBUNTU” en la Convención General, de la misma manera el profeta Jeremías grita a toda la humanidad: “Miren, el tiempo se está cumpliendo. Dios cumplirá su promesa a Israel mandándoles un libertador”.

Hoy, el primer domingo de Adviento, recordamos los tiempos pasados en que Dios nos habló de diversas maneras. Ahora la palabra de Dios nos llega también por muchos canales: por medio de la predicación de los domingos; mediante una inspiración en tiempos de prueba; a veces, a través de una sonrisa o de una mano amiga en tiempo de necesidad.

La temporada de adviento nos ofrece una oportunidad para escuchar y confiar en las promesas de Dios. El adviento nos alienta a una vida nueva; algo como un nuevo nacimiento en la fe que nos sostiene en las áridas arenas del escepticismo. El adviento es también un tiempo de preparación y de esperanza que nos permite anhelar el día en que vayamos a gozar de la herencia como verdaderos hijos de Dios.

En el primer domingo de Adviento escuchamos en el evangelio de san Lucas el anuncio de unas palabras de aliento a su pueblo; a ese pueblo que había sido abatido por toda clase de calamidades. “Habrá señales en el sol, la luna y las estrellas…Entonces verán al Hijo del hombre que llega en una nube con gran poder y gloria. Cuando comience a suceder todo eso, enderécense y levanten la cabeza, porque ha llegado el día de su liberación” (Lc 21:25-26).

El eco de la promesa y de la visión profética del pueblo de Israel extiende su aura a través del tiempo y se hace viva y eficaz en nuestro mundo.

El evangelio nos invita a leer en la sociedad las distintas señales que influyen en nuestras vidas. Señales que pueden ser de vida o de muerte. Por ejemplo: el problema ecológico, el fanatismo religioso, la idolatría y el egocentrismo, la desintegración de la familia, la alarmante deserción escolar y la pérdida de valores morales. Ante tal panorama de desolación no podemos mantenernos indiferentes. San Lucas nos pide que oremos y vigilemos porque posiblemente Dios nos esté pidiendo ser agentes de cambio.

¡Qué dulce es esperar a que llegue el día de Navidad! Ese día que celebramos en memoria de Aquel que un día históricamente plantó su tienda entre nosotros como el Salvador. Aquel Niño que se nutrió del pecho de María. Aquel que adquirió el color de nuestra piel y habló un lenguaje como el nuestro. Aquel que partió el pan con sus amigos y les envió a vivir el ubuntu por todo el mundo con la promesa de estar con ellos.

Presentemos algunas promesas cuyo cumplimento han implicado una espera:

1. Abrahán y Sara esperaron toda la vida para tener el hijo prometido.

2. Los profetas esperaron la irrupción del Rey de justicia y de paz

3. Juan el Bautista esperó el tiempo propicio para señalar a Jesús como el Cordero de Dios.

4. La Virgen María esperó con fe el nacimiento del hijo anunciado por el arcángel.

5. Los apóstoles esperaron el cumplimiento de la promesa según la cual recibirían poder con la llegada del Espíritu Santo.

6. Los Padres de la Iglesia esperaban con fe a que fecundaran las semillas sembradas en la primitiva Iglesia.

7. Martín Luther King Jr., Gloria Parker y Oscar Arnulfo Romero, esperaban un ad-venirede amor y justicia para los más vulnerables.

8. La Convención General espera que la Iglesia Episcopal viva el profetismo de ubuntu y la promesa de adviento.

Y nosotros, ¿qué esperamos? ¿Qué tipo de adviento ofrecemos al mundo? Hablemos de algunas formas de vivir el adviento en el contexto de ubuntu. Cada uno de nosotros lleva en lo más profundo de su ser un tiempo muy específico para vivir su ubuntu mediante el servicio amoroso a los demás.

1. Adviento, en el contexto de ubuntu, nos permite ver con optimismo más allá de un país en crisis o de un cisma dentro de la Comunión Anglicana o de un mundo en inminente catástrofe ecológico.

2. Adviento, en este contexto, interpela nuestra forma tradicional de ser iglesia y nos lanza con el poder del Espíritu Santo y el grito: “Vayan al mundo a vivir lo que aquí hemos celebrado”.

3. Adviento, en el contexto de ubuntu, se convierte en una visión profética y nos recuerda la misión específica adquirida el día de nuestro bautismo de ser portadores de las buenas nuevas para transformar el mundo mediante el amor y la justicia.

4. Adviento, en el contexto de ubuntu, enciende en nosotros la pasión por asumir un liderazgo profético y vivir diariamente nuestra alianza bautismal a nivel personal, eclesial y mundial.

5. Adviento, en el contexto de ubuntu, nos recuerda que nuestra misión es la misma que la de los fieles de siglos pasados, como la de Pedro, Santiago, Juan; Justino, Ireneo, Basilio, Gregorio, Atanasio, y Thomas Becket, como la de los fieles y mártires más contemporáneos como Martín Luther King y Oscar Arnulfo Romero. Ellos nos interpelan e impulsan “a correr sobre los montes llevando las buenas nuevas … a los tristes y de corazón apocado”. Así nos lo proclama el profeta Jeremías.

Hermanos, adviento, en el contexto de ubuntu, nos postra de rodillas a contemplar el misterio de Dios hecho Niño, luego nos levanta del polvo y nos hace sentar entre sus elegidos que gritan: ¡Gloria a Dios en el cielo y paz a toda la humanidad!

— Durante más de 25 años, el Rvdo. Hilario Cisneros, ha servido en la Iglesia como misionero en México, Estados Unidos y Canadá. Ahora, es un sacerdote episcopal, multicultural y bilingüe, encargado de la Iglesia de San Lucas en Las Vegas, Nevada.

 
 
 
 
 
 
 

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