Feast of Martin Luther King, Jr.

Feast of Martin Luther King, Jr.

St. Ann's Episcopal Church
January 14, 2007

Nuestro hermano Martín tuvo un sueño, un sueño nacido en medio de la historia de un pueblo liberado de la esclavitud y opresión. Martin luchó duramente por hacer realidad este sueño: librar un pueblo todavía prisionero y cargados de cadenas. Cerca de 40 años después de su muerte, ustedes y yo sabemos que todavía no se ha logrado este sueño. Todavía algunos viven en esclavitud y opresión por el color de su piel, negro, moreno o de otro color. Algunos aun viven esclavizados por causa de su nacionalidad o su origen étnico. Algunos han venido a estas tierras para trabajar, pero viven en opresión porque nuestro sistema quiere aprovechar su trabajo, pero no desea permitirles que sean ciudadanos libres e iguales.

El evangelio dice mucho sobre el amor que Dios tiene por todos nosotros. Semanalmente prometemos demostrar este amor al mundo, en nuestro vivir y actuar. El Dr. King fue testigo poderoso del poder del amor para transformar al mundo. Un amor sin violencia; la más fuerte forma de amar. Esta forma de amar necesita del amor a si mismo, necesita reconocer la imagen de Dios en uno mismo y luego amar y reconocer la imagen de Dios en el prójimo y en extraño. No significa ser débil, inseguro o impotente. No significa parecer muerto o inanimado. Es esperar lo mejor de uno mismo y de los otros; es insistir que nosotros y todos los demás pueden crecer a la estatura perfecta de Cristo.

Amar sin violencia no es fácil, pero puede cambiar al mundo. El evangelio de hoy nos da tres ejemplos sobre la forma de amar a nuestros enemigos y hacer el bien a los que nos odian.

Pon la otra mejilla. Usualmente, entendemos que esto se trata de no vengarse. Pero es más que esto. En el mundo antiguo, cuando un dueño golpeaba a un esclavo, usualmente lo hacía con el revés de la mano. Si el esclavo daba la otra mejilla, el dueño debía tratarle con el como igual y usar la palma. El Dr. King enseñó una nueva forma de vida: “aunque no me respetes, soy un ser humano y soy tu igual.” Algunas veces esa afirmación provocaba una respuesta violenta, como el uso de las mangueras de incendios contra los manifestantes. Pero aun esta respuesta excesiva comenzó a cambiar la opinión pública y cambiar al sistema de opresión.

Si alguno te pide la chaqueta, dale aun tu camisa. Esto, también, es más de lo que aparenta ser. Es el tipo de respuesta que San Francisco escogió. Si te reclaman el pago del préstamo y “el hombre” reclama la chaqueta dada en garantía, dale también toda tu ropa. Y él se avergonzará mucho. Es una táctica sin violencia que puede usarse hoy. En Nigeria, la búsqueda del petróleo ha causado muchos daños en el medio ambiente y ha causado muchas enfermedades en un pueblo que vive en medio de gran pobreza. Pero nadie podía hacer nada. Hasta que un día un grupo grande de mujeres marcharon a la oficina del compañía petrolera. Cuando llegaron, ellas se desnudaron. Así se logró que comenzara el diálogo.

Den a quien les pide y presten sin esperar nada de vuelta. Probablemente esto es lo más difícil. Den y presten, por que nada de lo que tenemos es nuestro. Todo pertenece a Dios y somos solamente sus mayordomos. No esperen que les paguen o devuelvan. No den con condiciones, porque las condiciones nos atan con cadenas de esclavitud. Den libremente y pongan en libertad al otro. La generosidad puede desarmar ya sea dinero, habilidad, tiempo o la vida dada en servicio de otros. Cuando se puso una bomba en la casa del Dr. King, el comenzó a comprender que su vida estaba en peligro, pero él siguió amando. Hace dos semanas Wesley Autrey ofreció su vida para salvar la vida de otra persona caída debajo del tren. Podemos amar con generosidad, amar a los que nos odian y podremos cambiar al mundo.

El Dr. King ofreció una vida con esta clase de amor lleno de la libertad. Su sueño comenzó con la liberación de su pueblo negro. Pero continuó creciendo: la liberación de los pobres, los que han sufrido bajo sistemas injustos y los que han sufrido la guerra, ya sea como soldados o como civiles. La expresión más completa de amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos es considerar a todas las personas como hermanos y hermanas. Es lo que significa ser misericordioso como Dios es misericordioso, compasivo como Dios es compasivo.

Casi 40 años han pasado desde el asesinato de Martin King. Como los profetas de la Biblia, como la amenaza que Jesús representaba contra el gobierno romano, como los profetas que han vinieron después, Martin amenazó al sistema de opresión. Cuando estos sistemas ven que su egoísmo y cobardía se pone al descubierto, generalmente tratan de eliminar las amenazas. Dios nos pide revelar el odio, la maldad y la injusticia en dónde se encuentre. Seamos amantes de nuestros enemigos, listos para poder contemplarlos con la perfección que Dios busca para toda la humanidad. Mientras alguien esté esclavizado, nosotros no podemos ser libres.

Dios nos pide soñar sueños, amar los que nos odian y tener misericordia de los despiadados. Cuando lo hagamos, nos reuniremos con Martin rindiendo culto a Dios sobre la montaña.