Mensaje de Navidad, 2010

Mensaje de Navidad, 2010

December 13, 2010

La Rvdma. Katharine Jefferts Schori
Obispa Presidente y Primado
La Iglesia Episcopal

El pueblo que caminaba a oscuras vio una luz intensa, Isaías 9:2

Así empieza la primera lectura de la víspera de Navidad. Es conocida y reconfortante, y las conocidas palabras continúan diciendo, que los que vivían en profunda oscuridad se inundaron de una luz y que Dios ha traído alegría a un pueblo que vivía bajo la opresión, pues un niño ha nacido entre nosotros. El nombre de ese niño es Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Príncipe de la Paz y Dios está trayendo una paz sin fin a través de un heredero al trono de David (vv. 3, 4, 6, 7). Este año vamos a oír algo que no hemos oído antes en las iglesias episcopales en el verso 5. Es bastante chocante, pero ayuda a explicar por qué el hambre de luz es tan intensa, y la alegría tan grande cuando llega: "Porque toda bota que taconea con estrépito y el manto revolcado en sangre serán para la quema, pasto del fuego". La llegada de ese príncipe de la paz significa el final de todos los signos de guerra y de violencia. Un pueblo ocupado finalmente vivirá en paz, sin ansiedad acerca de qué o quién va a hacerles frente la próxima vez que salen por sus puertas delanteras.

La gente en muchas partes del mundo todavía vive bajo el eco de las botas taconeando estrepitosamente y la memoria de ropa ensangrentada. Muchos episcopales viven con ansiedad en este momento, especialmente en Haití y Sudán. Los norteamericanos lo saben por la ansiedad persistente después del 11 de septiembre y por los soldados heridos que regresan a sus familias y comunidades, gravemente cambiados por la experiencia de la guerra. Recuerde el terror de la guerra cuando oiga esas palabras sobre la luz la víspera de Navidad. Recuerde el hambre de paz y de luz cuando oiga la sorprendente promesa de que un niño pobre nacido en un establo nos conducirá a todos a un mundo sin guerra. Recuerde el poder de la luz cuando salga a la oscuridad después de oír esas palabras y rece para que usted y los que le rodean puedan llegar a ser instrumentos de paz.

Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz a los hombres en quines él se complace Lucas 2:14.

 

 

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