Mensaje del Consejo Ejecutivo reunido en Salt Lake City del 23 al 25 de octubre de 2010

October 27, 2010

Un cielo encapotado y lluvioso recibió a los miembros del Consejo Ejecutivo a su arribo en la ciudad de Salt Lake City el viernes de la semana pasada. Pero ni siquiera la lluvia logró disimular la belleza del follaje de otoño que en estos días engalana tanto el Valle del Lago de Sal como las calles de la ciudad que lleva su nombre. Hacia el final del sábado, nuestro primer día de reunión, una enorme luna llena asomó brevemente la cara a través de las nubes que pendían bajas en el cielo, calcando un encaje de plata sobre el perfil de la cordillera de las Montañas Wasatch… fue un momento brillante y breve que pasó cuando las oscuras nubes volvieron a cerrar su manto sobre la luna.

Esos momentos de luz y belleza parecieron repetirse también durante nuestra reunión. El Consejo comenzó su trabajo con la Oración de la Mañana y con una reflexión sobre las lecturas. El día entero se dedicó a trabajo en comités para luego reunir al grupo durante las comidas. En los momentos de trabajo en comités hubo tiempo para ponernos al tanto de las novedades de nuestras vidas, nacimientos y muertes, alegrías y tristezas, triunfos y fracasos. La experiencia de convertirnos en una comunidad de hermanos de nuevo dentro del contexto del Consejo nos ofreció la oportunidad de avanzar con valentía y unidad de corazones en el cumplimento del trabajo que se nos ha encomendado.

En la reunión se tocaron varios temas recurrentes: la necesidad de ser más claros en temas tales como las responsabilidades que conllevan los cargos, el entregar cuentas claras, la continua preocupación sobre el presupuesto, el compromiso a largo plazo para ayudar a nuestra diócesis en Haití y el renovado compromiso por la lucha en contra del racismo por el que estamos pidiendo al personal del Centro de la Iglesia que trabajen de cerca con los funcionarios dedicados a este tema a nivel de las Provincias.

Desde muchos puntos de vista pareciera que esta reunión el Consejo funcionó como que fuera un engranaje perfecto: los miembros llegaron bien preparados para las juntas y los comités se coordinaron a la perfección a fin de garantizar la distribución eficaz del trabajo, cuando éste atañe a varios comités.

Durante la reunión recibimos a James Cowan, Obispo de British Columbia y enlace con la Iglesia Anglicana de Canadá. Asimismo recibimos a Kathryn Tiede, pastora principal de la Iglesia Living Waters Lutheran Church en Lino Lakes, Minnesota, así como el enlace con la Iglesia Luterana Evangélica de América.

En la cena del sábado, Donald V. Romanik, presidente de la Fundación de la Iglesia Episcopal propuso el desafío al Consejo Ejecutivo de ser los primeros en responder ante la Iniciativa de Solidaridad Haitiana que propuso el Comité de Finanzas para la Misión y develó el plan de recaudación de fondos para apoyar la reconstrucción de la Iglesia en Haití propuesta originalmente durante la reunión del Consejo Ejecutivo en el mes de febrero de 2010. En ese preciso momento se recibieron varios cheques y ofrecimientos y se decidió que todas las donaciones se entregarían durante el servicio religioso del día lunes. El día terminó en una nota positiva ya que mostramos nuestro compromiso de apoyarnos entre todos: una parte del Cuerpo apoyando a otra.

Después del servicio programado para el domingo por la noche, nos lanzamos de inmediato a trabajar en formato de preguntas y respuestas sobre el presupuesto, cosa que había sido solicitada por miembros del Consejo que requerían aclaración o deseaban escuchar comentarios concretos sobre el impacto potencial de los recortes de presupuesto propuestos. Luego pasamos a las reuniones en comités y nos volvimos a juntar en plenaria para el trabajo sobre el tema del antirracismo liderado por dos de nuestras integrantes: Anita George y Joyce Hardy. En cada mesa se escucharon historias de encuentro con el racismo y luego reflexionamos acerca de lo que hemos aprendido unos de los otros, la forma en que lo aprendido ha afectado nuestras relaciones, y qué implicó para nosotros escuchar las experiencias de los demás. Como ocurrió con casi todo el trabajo de esta reunión, el tiempo se nos hizo corto y muchas de las conversaciones tuvieron que continuar durante el almuerzo.

Durante la sesión plenaria de la tarde, la Obispa Presidenta y la Presidenta de la Cámara de Diputados ofrecieron sus opiniones francas de la relación entre la forma de gobierno y la misión de la Iglesia Episcopal.

Escuchamos los informes de Comités, luego pasamos a una breve sesión ejecutiva y nos despedimos para acudir a la Eucaristía en la Catedral de San Marcos, sobre la cual descubrimos que es la tercera catedral más antigua en Estados Unidos. Carolyn Tanner Irish, Obispa de la Diócesis de Utah, presidió el servicio, mientras que el sermón estuvo a cargo del Obispo Electo Scott B. Hayashi quien habló sobre la parábola que Lucas nos relata sobre el Fariseo y el Recaudador de Impuestos.

Nos dijo el Obispo electo Hayashi que los momentos de claridad y entendimiento, los momentos de autoconocimiento, son importantes para los llamados a ser líderes de nuestra iglesia, dado que la primera tarea de un líder es entender quién es él o ella, y ser líder a partir de ese punto. Tenemos que saber que la imagen que nos formamos de nuestras habilidades de liderazgo nos engañan y que debemos renunciar a ellas, ya que sólo cuando extendamos los brazos y aceptemos todo lo que Dios nos ha dado, es que podremos tornarnos hacia el prójimo y ofrecer los dones recibidos.

Luego de la Eucaristía fuimos a cenar al Centro de la Iglesia Episcopal de Utah que se llama "El Retiro de Wasatch"; son unas instalaciones preciosas, nuevas y completamente ecológicas, con una librería que tentó a muchos de los que fuimos a la recepción. La Obispa Irish nos recibió y presentó a los diputados ante la Convención General, los miembros del Comité Permanente y otros clérigos y laicos de la diócesis que se nos unieron para la cena. Nos presentaron un poderoso video de la historia y el trabajo comunitario que realizan las iglesias y la diócesis de Utah.

El día lunes comenzó en oración y elegimos a Fredrica Harris Thompsett para llenar una vacante en el Consejo y escuchamos un largo informe del Comité Permanente de Gobierno y Administración para la Misión (Standing Committee of Executive Council on Governance and Administration for Mission [GAM]), el cual está trabajando con los temas de la claridad de los papeles y responsabilidades en muchas áreas de nuestro trabajo, así como buscando formas de mejorar la eficacia y eficiencia de nuestro trabajo.

Una integrante del Consejo expresó que deseaba pedir a la Obispa Presidenta que le explicara mejor los comentarios que hiciera en la Iglesia el día domingo, acerca de la forma de gobierno de la Iglesia. Indicó que los comentarios de la Obispa Presidenta fueron interpretados por algunos como que se estaría disminuyendo la importancia de los diputados en la administración amplia de la iglesia. La Obispa Presidenta explicó que ella no cuestionaba la necesidad de la existencia de la Cámara de Diputados ni sugería disminuir la importancia de su papel dentro de la administración de la Iglesia y que considera que la tensión natural entre las dos cámaras es saludable y necesaria. Nos comentó que su inquietud principal era que los líderes de la Iglesia, obispos, clero y laicos, tuvieran el valor de explorar nuevas formas de responder ante las circunstancias cambiantes y que fueran flexibles en su enfoque… que escogiéramos siempre "la vida" y encontráramos formas de garantizar que nuestra administración y forma de gobierno nos permita tener esa flexibilidad, en vez de que sirvan de obstáculo.

De esa charla salimos con un compromiso renovado de hablar abiertamente entre nosotros, de desafiarnos y de confiar en que, independientemente del papel que desempeñemos, siempre estamos actuando de buena fe.

Luego escuchamos el informe del Comité Permanente Conjunto de Finanzas para la Misión (Joint Standing Committee for Finances for Mission [FFM]) durante el cual se nos habló de temas relacionados con el presupuesto. Del Glover, presidente del Comité, nos explicó que el trabajo de FFM es garantizar que tengamos los recursos para llevar adelante la misión y que mientras más claridad tengamos sobre la misión, mejores decisiones podremos tomar. El Consejo adoptó el presupuesto.

Los grupos de trabajo dieron los informes sobre las labores realizadas con respecto al Pacto Anglicano, el plan estratégico para el Consejo Ejecutivo y los resultados de una encuesta reciente sobre el personal del Centro de la Iglesia Episcopal y las prácticas de recursos humanos.

Las funcionarias principales pronunciaron sus palabras de clausura y a continuación pasamos al servicio religioso de cierre. Durante el servicio, recordamos con gratitud a R. P. M. Bowden, miembro de larga trayectoria en el Consejo Ejecutivo, y todos los miembros presentes en el Consejo entregaron sus donaciones y/o hicieron sus promesas de donación a la Iniciativa de Solidaridad Haitiana.

 

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