Obispo primado Michael B. Curry Una palabra a la Iglesia

Obispo primado Michael B. Curry Una palabra a la Iglesia

By: 
The Public Affairs Office

 

Dios vino [a habitar] entre nosotros en la persona de Jesús de Nazaret para mostrarnos el Camino. Él vino a mostrarnos el Camino  a la vida, el Camino al amor.  Vino a mostrarnos el Camino más allá de lo que con frecuencia pueden ser las pesadillas de nuestras propias concepciones y a convertirlas en el sueño del propósito de Dios. Es por eso que cuando Jesús llamó a sus primeros seguidores lo hizo con una simple palabra: “síganme”.

“Síganme”, dijo “y les haré pescadores de hombres”.

El seguirme y el amor les mostrará cómo llegar a ser más de lo que jamás soñaron que podían ser. Síganme y les ayudaré a cambiar el mundo de pesadilla, que con frecuencia es, al sueño de lo que Dios tiene pensado. Jesús vino y comenzó un movimiento y nosotros somos la rama episcopal del movimiento de Jesús.

En el relato de la resurrección de Jesús de los muertos, casi al final del evangelio de Mateo, María Magdalena y algunas mujeres van a la tumba a ungir su cadáver. Cuando llegan allí encuentran que la tumba está vacía, que han descorrido la piedra  y que no hay ningún cuerpo. Luego ven y oyen a un ángel que le dicen: “Este Jesús de Nazaret, a quien buscan, no está aquí, ha resucitado tal como dijo y va delante de ustedes a Galilea. Allí le verán”. Es en Galilea donde encontraremos y veremos al Señor Resucitado que ha ido delante de nosotros.

 

Galilea. 

Que es una manera de referirse al mundo. 

Galilea. 

En las calles de la ciudad. 

Galilea. 

En nuestras comunidades rurales.

Galilea en nuestros hospitales.

Galilea en nuestras oficinas. 

Galilea donde los hijos de Dios viven y moran.

In Galilea encontrarán al Cristo vivo porque ya él ya ha marchado delante de ustedes.

 

Hace unos pocos años, estaba en una cafetería en Raleigh, Carolina del Norte, a unas pocas cuadras de nuestra Casa Diocesana. Mientras hacía la cola comencé a conversar con un señor que resultó ser un pastor menonita. Lo habían enviado a Raleigh para organizar una comunidad religiosa sin muros, en las calles. Me dijo que la comunidad menonita le había pedido hacer esto porque creían que, en este ambiente en que vivimos, la Iglesia ya no puede esperar a que su congregación acuda a ella, sino que la Iglesia debe ir allí donde se encuentra la congregación.

Ahora es nuestro momento de salir. De ir al mundo a compartir las buenas de Dios en Jesucristo. De ir al mundo y ayudar a ser agentes e instrumentos de la reconciliación de Dios. Ir al mundo, para que el mundo sepa que hay un Dios que nos ama, un Dios que no nos desamparará, y que ese amor puede liberarnos a todos.

Este es el Movimiento de Jesús, y nosotros somos la Iglesia Episcopal, la rama episcopal del Movimiento de Jesús en el mundo.

Dios les bendiga y les guarde en la fe.