{"id":271884,"date":"2022-07-19T12:44:29","date_gmt":"2022-07-19T16:44:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=bible_study&#038;p=271884"},"modified":"2025-11-25T13:46:50","modified_gmt":"2025-11-25T18:46:50","slug":"estudio-biblico-pentecostes-12-c-28-de-agosto-de-2022","status":"publish","type":"bible_study","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/bible_study\/estudio-biblico-pentecostes-12-c-28-de-agosto-de-2022\/","title":{"rendered":"Estudio B\u00edblico: Propio 17 (C) \u2013 2022"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/propio-17c\/\">\u00adLCR: Jerem\u00edas 2: 4-13; Salmo 81: 1, 10-16; Hebreos 13: 1-8, 15-16; Lucas 14: 1, 7-14<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Pr17-2022-Bible-Study-Graphic-SP-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-271892\" width=\"512\" height=\"268\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Pr17-2022-Bible-Study-Graphic-SP-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Pr17-2022-Bible-Study-Graphic-SP-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Pr17-2022-Bible-Study-Graphic-SP-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Pr17-2022-Bible-Study-Graphic-SP-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Pr17-2022-Bible-Study-Graphic-SP.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 512px) 100vw, 512px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Jerem\u00edas 2: 4-13<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>En el segundo cap\u00edtulo de Jerem\u00edas, Dios est\u00e1 presentando un caso contra el pueblo de Jerusal\u00e9n por extraviarse y recurrir a otros dioses. Sin embargo, lo que me llama la atenci\u00f3n en este pasaje es c\u00f3mo Dios est\u00e1 molesto con ellos por no lamentarse: \u201cNo dijeron: \u2018\u00bfNo se preocuparon por buscarme a m\u00ed que los saqu\u00e9 de Egipto?\u2019\u201d Y algunos vers\u00edculos m\u00e1s adelante, el profeta dice: \u201cLos sacerdotes no me buscaron\u201d. En otras palabras, la gente dej\u00f3 de preguntar d\u00f3nde estaba Dios, y los sacerdotes dejaron de recordarles que lo hicieran.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Dios llama la atenci\u00f3n sobre el hecho de que la gente ha dejado de quejarse a Dios! Me encanta lo que dice sobre la importancia del lamento: es una parte integral de una relaci\u00f3n \u00edntima con Dios. Dios no solo espera sino que incluso desea que expresemos nuestra angustia cuando sentimos que Dios est\u00e1 ausente. El clamor en y por s\u00ed mismo es un acto de fe, es un querer alcanzar a Dios. A veces podemos sentirnos culpables por preguntarnos d\u00f3nde est\u00e1 Dios y querer gritar, pero de hecho, este mismo clamor personifica una fidelidad a la relaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>\u00bfTiene el lamento un lugar en su vida de oraci\u00f3n?<\/li><li>\u00bfQu\u00e9 gritos de su coraz\u00f3n podr\u00eda Dios estar deseando que expresase?<\/li><\/ul>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Salmo 81: 1, 10-16<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Con el salmo, pasamos del lamento al canto de alegr\u00eda. El salmista relata lo que Dios ha hecho por el pueblo de Dios, sac\u00e1ndolos de la esclavitud y aliment\u00e1ndolos abundantemente en el desierto desolado. La respuesta que uno podr\u00eda esperar a tal cuidado amoroso es una canci\u00f3n de alegr\u00eda, y, sin embargo, la gente \u201canda seg\u00fan su antojo\u201d, olvid\u00e1ndose de cu\u00e1n presente ha estado Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00faltimo verso de esta selecci\u00f3n es particularmente conmovedor: \u201cPero yo a Israel alimentar\u00eda con el mejor trigo, y con la miel de la pe\u00f1a le saciar\u00eda\u201d. Esta ternura recuerda el cuidado de Dios por la casa de Israel en el Deuteronomio 32: 11-13: \u201cComo \u00e1guila que revolotea sobre el nido y anima a sus polluelos a volar, as\u00ed el Se\u00f1or extendi\u00f3 sus alas y, tom\u00e1ndolos, los llev\u00f3 a cuestas. El Se\u00f1or los guio\u2026Los llev\u00f3 en marcha triunfal por las regiones altas del pa\u00eds, los aliment\u00f3 con los frutos del campo, de la roca les dio a beber miel y del duro pedernal les dio aceite\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En ambos pasajes, uno puede escuchar la disposici\u00f3n de Dios de proteger y cuidar de Israel como una madre cuida de sus hijos con ternura, pero en su distracci\u00f3n el pueblo echa de menos esa mano amorosa extendida hacia ellos.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>\u00bfPor qu\u00e9 el \u201candar seg\u00fan nuestro antojo\u201d (Salmo 81: 12) nos hace pasar por alto o desviarnos del cuidado amoroso que Dios nos ofrece?<\/li><\/ul>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Hebreos 13: 1-8, 15-16<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>En los dos \u00faltimos cap\u00edtulos de la carta a los hebreos, el autor da instrucciones claras sobre c\u00f3mo caminar en el camino de Cristo. Si uno considera la carta a los hebreos como una exhortaci\u00f3n o un serm\u00f3n, esta es la secci\u00f3n pr\u00e1ctica de \u201cc\u00f3mo hacerlo\u201d para concluir: \u201cNo dejen de amarse unos a otros como hermanos. No se olviden de ser amables con los que llegan a su casa\u2026 Acu\u00e9rdense de los presos, como si tambi\u00e9n ustedes estuvieran presos con ellos. Piensen en los que han sido maltratados, ya que ustedes tambi\u00e9n pueden pasar por lo&nbsp; mismo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En resumen, estas palabras son un recordatorio de que juntos formamos el Cuerpo de Cristo, y que, en consecuencia, lo que sea que suceda a uno de nosotros individualmente nos sucede a todos colectivamente. El reto es dar forma a nuestras vidas con esta conciencia en mente, vivir activamente como si supi\u00e9ramos que esto es verdad. Crecer a\u00fan m\u00e1s en la conciencia de que nuestro bienestar de estar vinculados a los dem\u00e1s es un patr\u00f3n de vida que podemos practicar, poco a poco.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>\u00bfCu\u00e1l es un cambio que puede hacer para encarnar la conciencia de que nuestro bienestar est\u00e1 vinculado a los dem\u00e1s?<\/li><\/ul>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Lucas 14: 1, 7-14<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>En este pasaje, Jes\u00fas est\u00e1 cenando en la casa de un l\u00edder religioso. El texto se\u00f1ala que los presentes estaban \u201cobserv\u00e1ndolo de cerca\u201d, pero Jes\u00fas tambi\u00e9n los observa cuidadosamente. Lucas dice que cuando Jes\u00fas not\u00f3 que los invitados estaban eligiendo lugares de honor, decidi\u00f3 hablarles en par\u00e1bolas. A lo largo del evangelio de Lucas, las par\u00e1bolas de Jes\u00fas sirven para cambiar el pensamiento de sus oyentes al terminar de manera inesperada y ayudar a su audiencia a ver una nueva luz.<\/p>\n\n\n\n<p>Podemos deducir de esta escena que el lugar que ocupa uno a la mesa es importante, al igual que el honor y el estatus. Tambi\u00e9n parece que entonces, como hoy, era tentador pensar que uno solo pod\u00eda alcanzar el honor y el estatus movi\u00e9ndose a la cabecera de la mesa y afirmando su lugar. Sin embargo, lo que Jes\u00fas aconseja es cambiar la norma y sentarse en el otro extremo de la mesa. Si bien esto va en contra de lo esperado, es una acci\u00f3n poderosa. Despu\u00e9s de todo, cuando una persona de estatus ocupa un asiento m\u00e1s bajo a la mesa, est\u00e1 dejando asientos para los que nunca se atrever\u00edan a tomar un asiento m\u00e1s alto. Est\u00e1n indicando mediante sus acciones, sin decir una palabra, que valoran a los que podr\u00edan considerarse \u201cinferiores\u201d. Jes\u00fas les ayuda a ver que el verdadero honor es elevar a los dem\u00e1s y que los que atraen todas las miradas en la habitaci\u00f3n tienen una oportunidad \u00fanica de elevar a los que pasan desapercibidos.<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>\u00bfD\u00f3nde podr\u00eda usar su estatus para dejar espacio y elevar otro?<\/li><\/ul>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-0a7c0b1b-7093-4b60-9a64-b1ccf8b913d3\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Bible-Study-Propio-17C-Spanish.docx\">Word \u2013 Propio 17 (C) Estudio B\u00edblico<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Bible-Study-Propio-17C-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-0a7c0b1b-7093-4b60-9a64-b1ccf8b913d3\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-391cf722-956e-455e-95db-ce354297818b\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Bible-Study-Propio-17C-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Propio 17 (C) Estudio B\u00edblico<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2022\/07\/Bible-Study-Propio-17C-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-391cf722-956e-455e-95db-ce354297818b\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":201220,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1048,806],"class_list":["post-271884","bible_study","type-bible_study","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-propio-17c","category-pentecost-c"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2022-08-28","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":false},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Estudio B\u00edblico: Propio 17 (C) \u2013 2022 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/bible_study\/estudio-biblico-pentecostes-12-c-28-de-agosto-de-2022\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Estudio B\u00edblico: Pentecost\u00e9s 12 (C) \u2013 28 de agosto de 2022\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"\u00adLCR: Jerem\u00edas 2: 4-13; Salmo 81: 1, 10-16; Hebreos 13: 1-8, 15-16; Lucas 14: 1, 7-14 Jerem\u00edas 2: 4-13 En el segundo cap\u00edtulo de Jerem\u00edas, Dios est\u00e1 presentando un caso contra el pueblo de Jerusal\u00e9n por extraviarse y recurrir a otros dioses. 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