{"id":3489597,"date":"2026-08-31T10:51:18","date_gmt":"2026-08-31T14:51:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=bible_study&#038;p=3489597"},"modified":"2026-09-09T10:42:00","modified_gmt":"2026-09-09T14:42:00","slug":"estudio-biblico-propio-19-a-13-de-septiembre-de-2026","status":"publish","type":"bible_study","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/bible_study\/estudio-biblico-propio-19-a-13-de-septiembre-de-2026\/","title":{"rendered":"Estudio B\u00edblico: Propio 19 (A) \u2013 13 de septiembre de 2026"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>LCR:<\/strong> <a href=\"https:\/\/lectionary.episcopalchurch.org\/lectionary-post\/80?date=2026-09-13&amp;year=Year%20A%20%2F%20II\">\u00c9xodo 14:19-31; Salmo 114 o \u00c9xodo 15:1b-11, 20-21; Romanos 14:1-12; <strong>Mateo 18:21-35<\/strong><\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Propio-19A-Estudio-biblico-1024x576.png\" alt=\"Recuerda un momento en el que te perdonaron. \u00bfC\u00f3mo te sentiste al ser objeto de la misericordia de otra persona?\" class=\"wp-image-3489598\" style=\"width:512px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Propio-19A-Estudio-biblico-1024x576.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Propio-19A-Estudio-biblico-300x169.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Propio-19A-Estudio-biblico-768x432.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Propio-19A-Estudio-biblico-1536x864.png 1536w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Propio-19A-Estudio-biblico.png 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Oraci\u00f3n inicial |<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dios omnipotente, sin tu ayuda, nunca podr\u00edamos complacerte; concede, por tu gran misericordia, que tu Esp\u00edritu dirija y gobierne nuestros corazones en todo lo que hagamos; por Jesucristo nuestro Se\u00f1or, que contigo y el Esp\u00edritu Santo vive y reina, un solo Dios, ahora y siempre. Am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Contexto |<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mateo 18:21\u201335 forma parte de las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas sobre las relaciones entre sus disc\u00edpulos y la comunidad cristiana en general. Este pasaje en particular aborda c\u00f3mo deben responder cuando se les ha hecho da\u00f1o, ya sea real o percibido. Pedro le hace a Jes\u00fas la famosa pregunta: \u00ab\u00bfcu\u00e1ntas veces deber\u00e9 perdonar a mi hermano, si me hace algo malo? \u00bfHasta siete?\u00bb. Jes\u00fas ofrece una respuesta enf\u00e1tica: deben perdonar \u00absetenta veces siete\u00bb. Jes\u00fas luego comparte la par\u00e1bola de un siervo perdonado que, a su vez, no perdona, con el fin de ilustrar c\u00f3mo sus seguidores est\u00e1n llamados a perdonar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la par\u00e1bola, nos enteramos de un siervo con una deuda de diez mil talentos \u2014una obligaci\u00f3n abrumadora, pr\u00e1cticamente imposible de pagar, en la que ha incurrido\u2014. El rey al que le debe la deuda realiza un acto extraordinariamente misericordioso: despu\u00e9s de que el siervo suplica compasi\u00f3n, el rey le perdona toda la deuda. El siervo se retira de la presencia del rey habiendo recibido m\u00e1s misericordia de la que jam\u00e1s hubiera podido ganarse o devolver. Y, sin embargo, a pesar de haber recibido misericordia y perd\u00f3n del rey, no corresponde con la misma gracia cuando se encuentra con un compa\u00f1ero siervo que le debe una cantidad comparativamente peque\u00f1a. De hecho, lo entrega para que sea torturado hasta que la deuda sea pagada en su totalidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El contraste entre las acciones de los dos hombres en esta par\u00e1bola ilumina el coraz\u00f3n de la ense\u00f1anza de Jes\u00fas sobre el perd\u00f3n: quienes han recibido el perd\u00f3n de Dios est\u00e1n llamados a extender ese mismo perd\u00f3n a los dem\u00e1s. La par\u00e1bola nos anima a acudir a Dios en busca de misericordia y, a su vez, a ser transformados en la forma en que respondemos a quienes nos han ofendido. Despu\u00e9s de todo, la misericordia de Dios hacia nosotros es inconmensurable. De igual manera, debemos perdonar sin medida. El perd\u00f3n se convierte en una expresi\u00f3n de gratitud por la misericordia que nosotros mismos hemos recibido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Reflexi\u00f3n teol\u00f3gica |<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El perd\u00f3n es un principio fundamental de la fe cristiana \u2014una de las formas en que el amor de Cristo se hace visible en la vida cotidiana\u2014. En este pasaje del Evangelio, Jes\u00fas presenta el perd\u00f3n no solo como una admirable virtud cristiana, sino como una respuesta a la extraordinaria misericordia que Dios nos ha mostrado. La par\u00e1bola del siervo implacable resalta la relaci\u00f3n entre recibir perd\u00f3n y otorgar perd\u00f3n a los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El siervo que se presenta ante el rey tiene una deuda enorme, una que \u00e9l mismo admite que no puede saldar. La consecuencia por no pagar es la c\u00e1rcel, junto con la p\u00e9rdida de su familia, por lo que el siervo suplica paciencia y misericordia. En respuesta, el rey va mucho m\u00e1s all\u00e1 de simplemente darle m\u00e1s tiempo al siervo para pagar: le perdona toda la deuda. El siervo se retira de la presencia del rey libre de una obligaci\u00f3n que antes parec\u00eda imposible de superar. En esta par\u00e1bola, vemos que el perd\u00f3n no necesita \u2014de hecho, no puede\u2014 ganarse. El perd\u00f3n se otorga por gracia, un hecho que solo profundiza nuestra comprensi\u00f3n de su valor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La naturaleza amplia de este perd\u00f3n es esencial para comprender lo que sigue. Inmediatamente despu\u00e9s de recibir el perd\u00f3n total, al siervo se le presenta la oportunidad de otorgar una gracia similar a su compa\u00f1ero. Pero se niega a mostrar el tipo de compasi\u00f3n que le hab\u00eda concedido el rey.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jes\u00fas advierte a los disc\u00edpulos y a sus seguidores contra este tipo de comportamiento. Cuando el siervo decide no extender el mismo tipo de misericordia que ha recibido, es m\u00e1s que una simple falta de bondad. Su negativa constituye una incapacidad para reconocer la importancia de la misericordia que se le ha concedido. Solo cuando los deudores reconocen el peso abrumador de su deuda es que aprecian la verdadera profundidad de la misericordia que han recibido. Es fundamental para nuestra vida cristiana reconocer que la misericordia que recibimos de Dios supera con creces cualquier cosa que podamos ganarnos o devolver.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta es una de las razones por las que el perd\u00f3n es un elemento clave de nuestra vida cristiana: es el sello distintivo del amor que hemos recibido de Dios en Jesucristo. Y a trav\u00e9s de la generosidad ilimitada que Dios nos ha mostrado, tambi\u00e9n estamos llamados a extender nuestro perd\u00f3n a los dem\u00e1s. As\u00ed como el siervo no pudo ganarse el perd\u00f3n de su deuda, tampoco ning\u00fan ser humano puede ganarse o merecer ser perdonado. El perd\u00f3n no se origina en el m\u00e9rito de quien es perdonado, ni en la \u00abperdonabilidad\u00bb de su ofensa. Recuerden, la deuda del siervo era imposible de pagar. El perd\u00f3n no depende del m\u00e9rito del ofensor ni de su capacidad para saldar la deuda. M\u00e1s bien, el perd\u00f3n tiene su origen en la misericordia. El perd\u00f3n tiene su origen en la misericordia que se nos ha mostrado. Perdonamos no por <em>nuestro<\/em> amor hacia quien nos ha hecho da\u00f1o, sino por el amor de Dios hacia nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya sea que nos sintamos heridos, decepcionados, traicionados o tratados injustamente, puede resultarnos dif\u00edcil perdonar a quienes nos han hecho da\u00f1o. Sin embargo, el perd\u00f3n no nos exige ignorar el da\u00f1o que ocurri\u00f3 ni fingir que no nos ha afectado negativamente. Tampoco elimina la necesidad de establecer l\u00edmites y de hacer que los dem\u00e1s rindan cuentas por la injusticia y otras formas de transgresi\u00f3n. En el coraz\u00f3n del perd\u00f3n se encuentra el reconocimiento de que toda persona necesita la misericordia de Dios. Por eso, Jes\u00fas nos llama a perdonar a los dem\u00e1s con el mismo perd\u00f3n que nosotros mismos hemos recibido; es decir: con un perd\u00f3n inmerecido, no ganado y sin l\u00edmites.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En nuestra vida cristiana, puede haber ocasiones en las que el perd\u00f3n sea relativamente sencillo; tambi\u00e9n habr\u00e1 circunstancias en las que el perd\u00f3n sea m\u00e1s dif\u00edcil. Quiz\u00e1s tengas relaciones en tu propia historia \u2014o situaciones en tu comunidad\u2014 en las que la reconciliaci\u00f3n no fue posible o ni siquiera era lo m\u00e1s apropiado de buscar. Pero el perd\u00f3n y la reconciliaci\u00f3n no son lo mismo. Incluso sin reconciliaci\u00f3n ni la restauraci\u00f3n de la relaci\u00f3n, el perd\u00f3n es posible. El perd\u00f3n no es un acto transaccional en el que una persona borra la deuda de quien la ofendi\u00f3; m\u00e1s bien es una expresi\u00f3n de amor que reconoce y se nutre de la misericordia inconmensurable de Dios. Al reconocer que nosotros mismos somos destinatarios de la misericordia, estamos llamados a extender esa misma misericordia y compasi\u00f3n en nuestra relaci\u00f3n con los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El perd\u00f3n es mucho m\u00e1s que lo que nosotros, los cristianos, recibimos de Dios; se convierte en algo que practicamos en la vida cotidiana. Al perdonarnos unos a otros, repartimos la misericordia que Dios nos ha mostrado, desde el vasto tesoro que hemos recibido. Ni siquiera siete veces, sino setenta veces siete.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Preguntas para la reflexi\u00f3n |<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Recuerda un momento en el que te perdonaron. \u00bfC\u00f3mo te sentiste al ser objeto de la misericordia de otra persona?<\/li>\n\n\n\n<li>A veces puede ser dif\u00edcil ofrecer perd\u00f3n. Recuerda un momento en el que te haya costado mucho perdonar a alguien. \u00bfQu\u00e9 se interpuso en el camino?<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfEn qu\u00e9 aspecto de tu vida te est\u00e1 invitando Dios a mostrar m\u00e1s misericordia, compasi\u00f3n y paciencia con los dem\u00e1s en este momento?<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La fe en la pr\u00e1ctica |<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el mundo de hoy, es f\u00e1cil dejarse abrumar por la injusticia u otras formas de maldad que sufrimos o que vemos que otros sufren. Esta semana, piensa en una injusticia que te pesa en el coraz\u00f3n: una situaci\u00f3n en la que te resulte casi imposible perdonar u ofrecer compasi\u00f3n. Abre tu coraz\u00f3n a Dios en oraci\u00f3n por esta situaci\u00f3n. Busca la ayuda de Dios para encontrar el camino hacia el perd\u00f3n. Ora por quien te hizo da\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>Jerrick Rutherford<\/em><\/strong> <em>naci\u00f3 y creci\u00f3 en Guyana, en Am\u00e9rica del Sur, y actualmente es postulante al sacerdocio en la Di\u00f3cesis de Newark. Obtuvo un t\u00edtulo de t\u00e9cnico superior en Educaci\u00f3n en el Cyril Potter College of Education y una licenciatura en Educaci\u00f3n en la Universidad de Guyana. Tambi\u00e9n cuenta con una Maestr\u00eda en Ciencias en Educaci\u00f3n General y Especial, as\u00ed como una maestr\u00eda en Liderazgo Escolar de la Universidad de Columbia, y actualmente est\u00e1 terminando una Maestr\u00eda en Teolog\u00eda en el Seminario Teol\u00f3gico Bexley Seabury. Educador de toda la vida, Jerrick ha impartido clases en Guyana, Botsuana y la ciudad de Nueva York. Actualmente se desempe\u00f1a como subdirector de la escuela secundaria Bronx Bridges High School, una instituci\u00f3n p\u00fablica dedicada a atender a estudiantes que est\u00e1n aprendiendo ingl\u00e9s. Su labor profesional refleja un firme compromiso con la equidad, el liderazgo y el poder transformador de la educaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-924164c0-9957-4416-b332-341bc01eb211\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Propio-19A-Estudio-biblico.docx\">Word &#8211; Propio 19A Estudio bi\u0301blico<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Propio-19A-Estudio-biblico.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-924164c0-9957-4416-b332-341bc01eb211\">Descargar<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-914636c4-ccdb-4697-80fd-beb2bbea56a2\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Propio-19A-Estudio-biblico.pdf\">PDF &#8211; Propio 19A Estudio bi\u0301blico<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Propio-19A-Estudio-biblico.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-914636c4-ccdb-4697-80fd-beb2bbea56a2\">Descargar<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LCR: \u00c9xodo 14:19-31; Salmo 114 o \u00c9xodo 15:1b-11, 20-21; Romanos 14:1-12; Mateo 18:21-35 Oraci\u00f3n inicial | Dios omnipotente, sin tu ayuda, nunca podr\u00edamos complacerte; concede, por tu gran misericordia, que tu Esp\u00edritu dirija y gobierne nuestros corazones en todo lo que hagamos; por Jesucristo nuestro Se\u00f1or, que contigo y el Esp\u00edritu Santo vive y reina,&#8230;<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_EventAllDay":false,"_EventTimezone":"","_EventStartDate":"","_EventEndDate":"","_EventStartDateUTC":"","_EventEndDateUTC":"","_EventShowMap":false,"_EventShowMapLink":false,"_EventURL":"","_EventCost":"","_EventCostDescription":"","_EventCurrencySymbol":"","_EventCurrencyCode":"","_EventCurrencyPosition":"","_EventDateTimeSeparator":"","_EventTimeRangeSeparator":"","_EventOrganizerID":[],"_EventVenueID":[],"_OrganizerEmail":"","_OrganizerPhone":"","_OrganizerWebsite":"","_VenueAddress":"","_VenueCity":"","_VenueCountry":"","_VenueProvince":"","_VenueState":"","_VenueZip":"","_VenuePhone":"","_VenueURL":"","_VenueStateProvince":"","_VenueLat":"","_VenueLng":"","_VenueShowMap":false,"_VenueShowMapLink":false,"_kad_post_transparent":"","_kad_post_title":"","_kad_post_layout":"","_kad_post_sidebar_id":"","_kad_post_content_style":"","_kad_post_vertical_padding":"","_kad_post_feature":"","_kad_post_feature_position":"","_kad_post_header":false,"_kad_post_footer":false,"_kad_post_classname":"","ep_exclude_from_search":false,"footnotes":"","_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[],"tags":[416],"class_list":["post-3489597","bible_study","type-bible_study","status-publish","hentry","tag-propio-19a"],"acf":[],"taxonomy_info":{"post_tag":[{"value":416,"label":"Propio 19A"}]},"featured_image_src_large":false,"author_info":[],"comment_info":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/bible_study\/3489597","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/bible_study"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/bible_study"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/bible_study\/3489597\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3489601,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/bible_study\/3489597\/revisions\/3489601"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3489597"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3489597"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3489597"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}