{"id":3490994,"date":"2026-09-23T15:32:18","date_gmt":"2026-09-23T19:32:18","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=bible_study&#038;p=3490994"},"modified":"2026-09-23T15:50:37","modified_gmt":"2026-09-23T19:50:37","slug":"estudio-biblico-propio-22-a-4-de-octubre-de-2026","status":"publish","type":"bible_study","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/bible_study\/estudio-biblico-propio-22-a-4-de-octubre-de-2026\/","title":{"rendered":"Estudio B\u00edblico: Propio 22 (A) \u2013 4 de octubre de 2026"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>LCR:&nbsp;<\/strong><a href=\"https:\/\/lectionary.episcopalchurch.org\/lectionary-post\/190?date=2026-10-04&amp;year=Year%20A%20%2F%20II\">\u00c9xodo 20:1-4, 7-9, 12-20; Salmo 19; Filipenses 3:4b-14;&nbsp;<strong>Mateo 21:33-46<\/strong><\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Propio-22A-estudio-biblico-1024x576.png\" alt=\"\u00bfCu\u00e1ndo has experimentado la abundancia que surge de compartir en lugar de poseer?\" class=\"wp-image-3490995\" style=\"width:512px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Propio-22A-estudio-biblico-1024x576.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Propio-22A-estudio-biblico-300x169.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Propio-22A-estudio-biblico-768x432.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Propio-22A-estudio-biblico-1536x864.png 1536w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Propio-22A-estudio-biblico.png 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Oraci\u00f3n inicial |&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dios de poder y vida eterna: Tu af\u00e1n de o\u00edr es mayor que el nuestro de orar, y tu af\u00e1n de dar es m\u00e1s de lo que merecemos o deseamos; derrama en nosotros tu abundante misericordia, perdona lo que nos pesa la conciencia y ot\u00f3rganos aquellas cosas buenas que no somos dignos de pedir sino por los m\u00e9ritos y mediaci\u00f3n de Jesucristo nuestro Salvador; que contigo y el Esp\u00edritu Santo vive y reina, un solo Dios, ahora y siempre. Am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Contexto |&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La estructura de la par\u00e1bola en Mateo 21:33-46 genera ciertas expectativas en quienes la escuchan (y en nosotros, sus lectores): los labradores son avaros codiciosos y despiadados; el hijo ha hecho un gran sacrificio por amor y deber hacia su padre; y el due\u00f1o de la vi\u00f1a seguramente castigar\u00e1 a los labradores que tan cruelmente mataron a sus siervos \u2014y a su hijo\u2014. Y un \u00faltimo marco interpretativo: la autoridad del due\u00f1o de la vi\u00f1a y su parte de la cosecha evidentemente valen todo este derramamiento de sangre.<br><br>Le\u00edda en su contexto b\u00edblico \u2014esta historia se encuentra justo en medio de las par\u00e1bolas del juicio de Mateo\u2014, esta par\u00e1bola puede interpretarse como una advertencia a los sumos sacerdotes y a los ancianos a quienes Jes\u00fas se dirige: que ya no se les confiar\u00e1 la vi\u00f1a si no pueden producir su cosecha a su debido tiempo. La versi\u00f3n de Mateo de la par\u00e1bola se inspira en gran medida en la tradici\u00f3n prof\u00e9tica de Israel, particularmente en la imagen de la vi\u00f1a de Isa\u00edas 5, en la que la vi\u00f1a representa al pueblo de Dios.&nbsp;<br><br>Le\u00edda a la luz del contexto hist\u00f3rico de la comunidad principalmente jud\u00eda para la que escribe Mateo \u2014una comunidad que viv\u00eda tras la destrucci\u00f3n del Segundo Templo\u2014, la par\u00e1bola tambi\u00e9n puede interpretarse como un intento de Mateo de abordar cuestiones de rechazo, autoridad y los frutos que Dios desea de quienes tienen a su cargo los dones de Dios. Sin embargo, no debe leerse como una sentencia de juicio contra la fe jud\u00eda ni como una exclusi\u00f3n de los jud\u00edos del Reino. M\u00e1s bien, Mateo utiliza el lenguaje de las propias escrituras y la tradici\u00f3n prof\u00e9tica de Israel para abordar la experiencia de rechazo y exclusi\u00f3n de su comunidad, y para proclamar que los dones de Dios no pueden ser reclamados como propiedad privada por quienes tienen la responsabilidad de cuidarlos.<br><br>Esta es una par\u00e1bola complicada tal como la leemos en nuestra \u00e9poca: \u00bfQu\u00e9 tipo de cosecha ha producido la vi\u00f1a? \u00bfAcaso hay suficientes frutos y vino para compartir? Si es as\u00ed, \u00bfpor qu\u00e9 los labradores se negar\u00edan a compartir? Y si no es as\u00ed, \u00bfpor qu\u00e9 matar\u00edan para ocultar este hecho? \u00bfSon las uvas demasiado peque\u00f1as o demasiado agrias? \u00bfPor qu\u00e9 el hijo \u2014despu\u00e9s de ver c\u00f3mo han sido tratados los siervos\u2014 aceptar\u00eda ir a un lugar tan violento? Y, tal vez lo m\u00e1s importante: \u00bfqu\u00e9 mercado habr\u00eda jam\u00e1s para uvas tan regadas con sangre?<br><br>Las primeras l\u00edneas de la par\u00e1bola nos muestran c\u00f3mo la vi\u00f1a fue creada con esmero, pero los corazones de los labradores a quienes se les confi\u00f3 no han sido cultivados de la misma manera. \u00bfQu\u00e9 sucede cuando aquellos a quienes se les han confiado los dones de Dios comienzan a creer que esos dones les pertenecen? \u00bfA qu\u00e9 recurrir cuando empiezan a proteger su cosecha como si fuera su parte leg\u00edtima, incluso a costa de vidas perdidas?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Reflexi\u00f3n teol\u00f3gica |&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esta par\u00e1bola se observa una econom\u00eda extra\u00f1a. La vi\u00f1a ha sido cuidadosamente preparada: el due\u00f1o de la vi\u00f1a ha plantado vides, ha construido una cerca, ha cavado el lagar y ha erigido una torre de vigilancia. Todo lo necesario para una cosecha fruct\u00edfera est\u00e1 en su lugar. Y, sin embargo, las personas a quienes se les ha confiado la vi\u00f1a comienzan a creer que la cosecha les pertenece. Cuando los siervos llegan a cobrar lo que se le debe al due\u00f1o, son golpeados, apedreados o asesinados. Cuando el due\u00f1o env\u00eda a su hijo amado, los labradores tambi\u00e9n lo matan. El fruto de la vi\u00f1a se vuelve inseparable de la sangre derramada para poseerlo.<br><br>\u00bfEn qu\u00e9 mundo existe un mercado para uvas regadas con la sangre de siervos, nutridas con la sangre de un hijo amado?<br><br>La respuesta, aunque tal vez resulte inc\u00f3moda, es que conocemos este mundo de sobra. No tenemos que ir muy lejos para encontrar econom\u00edas en las que la abundancia se construye sobre el sufrimiento de otros; sistemas en los que las personas pueden volverse prescindibles cuando sus vidas pagan el precio de una mayor ganancia. Puede ser dif\u00edcil reconocer c\u00f3mo participamos en econom\u00edas de dominaci\u00f3n, incluso cuando no es nuestra intenci\u00f3n. Una econom\u00eda as\u00ed se nutre de la sangre de aquellos cuyas vidas han sido consideradas prescindibles. Esta par\u00e1bola nos desaf\u00eda a preguntarnos no solo si somos como los labradores, sino si hemos aprendido a vivir en el mismo tipo de econom\u00eda.<br><br>A menudo, los ni\u00f1os en un parque de juegos practican un tipo diferente de econom\u00eda. Con la excepci\u00f3n de algunas peleas ocasionales, prevalece una norma de compartir. Tan pronto como los ni\u00f1os se encuentran, los juguetes que hayan tra\u00eddo se intercambian de inmediato: una pala a cambio de un balde, un patinete a cambio de una bicicleta. En los d\u00edas en que un ni\u00f1o no trae nada, se comparten los juguetes de arrastre o las pelotas de m\u00e1s, y rara vez hay gritos o se arrojan objetos. Cada regalo se considera precioso: una varita para burbujas que funciona perfectamente puede intercambiarse por un envase de pl\u00e1stico agrietado para comida para llevar de otro ni\u00f1o, simplemente porque las cajas para llevar son mejores para hacer barquitos. \u00bfQu\u00e9 nos pasar\u00eda a todos si esta econom\u00eda fuera la norma \u2014sin que ninguna ofrenda fuera demasiado peque\u00f1a o ra\u00edda, y con la alegr\u00eda proveniente tanto del intercambio como del uso real?<br><br>La respuesta a esa pregunta tal vez se encuentre en la piedra que los constructores rechazaron. Jes\u00fas toma una imagen de rechazo y la convierte en una imagen de fundamento: la piedra desechada se convierte en la piedra angular. Las personas y las cosas que el mundo considera prescindibles no lo son para Dios. Lo que el mundo pasa por alto, Dios puede convertirlo en algo fundamental. Lo que el mundo llama demasiado peque\u00f1o, demasiado pobre, demasiado quebrantado, demasiado extra\u00f1o o demasiado insignificante puede convertirse precisamente en aquello sobre lo cual se edifica el reino de Dios \u2014y sobre lo cual se quiebran los poderes y principados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><br>Esta es la econom\u00eda de la gracia: una econom\u00eda en la que ning\u00fan don es demasiado peque\u00f1o para compartirlo, ninguna persona es demasiado insignificante para pertenecer a ella, y la abundancia no requiere que alguien se vuelva prescindible. Cuando nos aferramos con demasiada fuerza a lo que hemos recibido, cuando elegimos endurecer nuestros corazones ante las necesidades de quienes nos rodean, una parte de nosotros muere. Nos hacemos pedazos contra las piedras de nuestros propios corazones. Pero, por el contrario, cuando pedimos una pala, intercambiamos una patineta o regalamos una pelota; cuando compartimos nuestras cajas para llevar agrietadas, nuestras manos vac\u00edas, nuestros corazones cansados, cobramos mucha m\u00e1s vida. Nada se pierde simplemente por el hecho de compartirlo. De alguna manera, a trav\u00e9s del intercambio, todos salen enriquecidos.<br><br>En el centro de esta econom\u00eda de la gracia est\u00e1 Cristo mismo: aquel que no se apropia, sino que da; quien no hace a los dem\u00e1s prescindibles, sino que se ofrece a s\u00ed mismo para que otros puedan vivir. La sangre de Cristo no alimenta una econom\u00eda en la que alguien deba morir para que otro se beneficie. Se ofrece gratuitamente, no como pago por nuestra participaci\u00f3n en la dominaci\u00f3n, sino como la fuente de nuestro valor para resistirla. En la mesa de Cristo, se nos invita a un tipo diferente de intercambio, donde traemos nuestro arrepentimiento, nuestra alegr\u00eda, nuestra ira y nuestro dolor, y recibimos a cambio el don de pertenecer. Siempre hay lugar en esta mesa, y Cristo no rechaza a nadie.<br><br>La pregunta, entonces, no se trata solo de lo que se nos ha dado, sino de qu\u00e9 tipo de econom\u00eda crean nuestras vidas con la gracia que hemos recibido. \u00bfNos aferramos a nuestros dones, creyendo que nunca habr\u00e1 suficiente? \u00bfO podemos confiar en la extra\u00f1a abundancia de la gracia: que cuando compartimos la cosecha \u2014por peque\u00f1a que sea\u2014 de alguna manera habr\u00e1 m\u00e1s alegr\u00eda, m\u00e1s vida y m\u00e1s espacio para todos?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Preguntas para la reflexi\u00f3n |&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>\u00bfQu\u00e9 revela la par\u00e1bola de la vi\u00f1a sobre la diferencia entre poseer un don y que te lo conf\u00eden?<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfCu\u00e1ndo has experimentado la abundancia que surge de compartir en lugar de poseer?<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfQu\u00e9 es algo que tienes que te parece demasiado peque\u00f1o, com\u00fan o imperfecto para ofrecerlo? \u00bfD\u00f3nde podr\u00edas ofrecerlo de todos modos?<\/li>\n\n\n\n<li>\u00bfA qui\u00e9n en tu comunidad se le trata como si fuera prescindible, se le ignora o se le considera insignificante? \u00bfC\u00f3mo podr\u00edas hacerle un lugar?<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La fe en la pr\u00e1ctica |<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta semana, practica un intercambio intencional. Regala algo, no necesariamente porque ya no lo quieras, sino porque otra persona podr\u00eda encontrar alegr\u00eda o le sea \u00fatil. Podr\u00edas organizar una comida, un intercambio de ropa, donar un libro a una \u201cLittle Free Library\u201d, regalar un juguete u ofrecer tu tiempo, tu experiencia o una hora de tu atenci\u00f3n a alguien. Si es posible, recibe algo de otra persona a cambio, incluso si lo que te ofrecen parece peque\u00f1o o com\u00fan. T\u00f3mate un tiempo a prop\u00f3sito al final de la semana para reflexionar sobre el intercambio. \u00bfQu\u00e9 diste? \u00bfQu\u00e9 recibiste? \u00bfD\u00f3nde notaste abundancia? Ofrece una oraci\u00f3n de gratitud, pidi\u00e9ndole a Dios que te ayude a recordar lo que se te ha confiado y a desarrollar en ti la confianza de que hay suficiente para compartir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>La Sra. Chesirae Valentine-Karlin&nbsp;<\/em><\/strong><em>es seminarista en el Seminario Teol\u00f3gico General, directora del programa para ni\u00f1os y j\u00f3venes de la Iglesia All Angels\u2019 en el Upper West Side y postulante al sacerdocio de la Di\u00f3cesis de Arizona. Cuando no est\u00e1 escribiendo trabajos acad\u00e9micos o ense\u00f1ando a los ac\u00f3litos, probablemente est\u00e9 jugando en Central Park con su esposo James, su hijo Beckett y su gato Ruah.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-19e12848-1940-4b72-9b29-8ba3575550b9\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Propio-22A-estudio-biblico.docx\">Word &#8211; Propio 22A estudio b\u00edblico<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Propio-22A-estudio-biblico.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-19e12848-1940-4b72-9b29-8ba3575550b9\">Descargar<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-dd20a951-26a3-4cc9-8eb1-a94bdb12f3c6\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Propio-22A-estudio-biblico.pdf\">PDF &#8211; Propio 22A estudio b\u00edblico<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Propio-22A-estudio-biblico.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-dd20a951-26a3-4cc9-8eb1-a94bdb12f3c6\">Descargar<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LCR:&nbsp;\u00c9xodo 20:1-4, 7-9, 12-20; Salmo 19; Filipenses 3:4b-14;&nbsp;Mateo 21:33-46 Oraci\u00f3n inicial |&nbsp; Dios de poder y vida eterna: Tu af\u00e1n de o\u00edr es mayor que el nuestro de orar, y tu af\u00e1n de dar es m\u00e1s de lo que merecemos o deseamos; derrama en nosotros tu abundante misericordia, perdona lo que nos pesa la conciencia&#8230;<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_EventAllDay":false,"_EventTimezone":"","_EventStartDate":"","_EventEndDate":"","_EventStartDateUTC":"","_EventEndDateUTC":"","_EventShowMap":false,"_EventShowMapLink":false,"_EventURL":"","_EventCost":"","_EventCostDescription":"","_EventCurrencySymbol":"","_EventCurrencyCode":"","_EventCurrencyPosition":"","_EventDateTimeSeparator":"","_EventTimeRangeSeparator":"","_EventOrganizerID":[],"_EventVenueID":[],"_OrganizerEmail":"","_OrganizerPhone":"","_OrganizerWebsite":"","_VenueAddress":"","_VenueCity":"","_VenueCountry":"","_VenueProvince":"","_VenueState":"","_VenueZip":"","_VenuePhone":"","_VenueURL":"","_VenueStateProvince":"","_VenueLat":"","_VenueLng":"","_VenueShowMap":false,"_VenueShowMapLink":false,"_kad_post_transparent":"","_kad_post_title":"","_kad_post_layout":"","_kad_post_sidebar_id":"","_kad_post_content_style":"","_kad_post_vertical_padding":"","_kad_post_feature":"","_kad_post_feature_position":"","_kad_post_header":false,"_kad_post_footer":false,"_kad_post_classname":"","ep_exclude_from_search":false,"footnotes":"","_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[],"tags":[2044],"class_list":["post-3490994","bible_study","type-bible_study","status-publish","hentry","tag-propio-22a"],"acf":[],"taxonomy_info":{"post_tag":[{"value":2044,"label":"Propio 22A"}]},"featured_image_src_large":false,"author_info":[],"comment_info":"","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/bible_study\/3490994","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/bible_study"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/bible_study"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/bible_study\/3490994\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3491019,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/bible_study\/3490994\/revisions\/3491019"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3490994"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3490994"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3490994"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}