{"id":207563,"date":"2011-07-05T18:43:31","date_gmt":"2011-07-05T18:43:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www2.episcopalchurch.org\/lectionary\/advent-4b\/"},"modified":"2026-02-13T13:34:17","modified_gmt":"2026-02-13T18:34:17","slug":"adviento-4b","status":"publish","type":"lectionary","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/adviento-4b\/","title":{"rendered":"Cuarto Domingo de Adviento"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>La Colecta:<\/strong> <\/p>\n\n\n\n<p>L\u00edmpianos la conciencia, Dios poderoso, s\u00e9 nuestro diario visitante, y prep\u00e1ranos para que tu Hijo, en su venida, halle en nosotros una morada digna de \u00e9l; quien vive y reina contigo y el Esp\u00edritu Santo, un solo Dios ahora y siempre. Am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El Antiguo Testamento:<\/strong> 2 Samuel 7:1-11, 16<\/p>\n\n\n\n<p><sup>1<\/sup>&nbsp;Cuando el rey David estuvo ya instalado en su palacio, y el Se\u00f1or le hab\u00eda concedido la paz con todos sus enemigos de alrededor,&nbsp;<sup>2<\/sup>&nbsp;le dijo a Nat\u00e1n, el profeta: \u2014Como puedes ver, yo habito en un palacio de cedro, mientras que el arca de Dios habita bajo simples cortinas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><sup>3<\/sup>&nbsp;Y Nat\u00e1n le contest\u00f3: \u2014Pues haz todo lo que te has propuesto, porque cuentas con el apoyo del Se\u00f1or.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><sup>4<\/sup>&nbsp;Pero aquella misma noche, el Se\u00f1or se dirigi\u00f3 a Nat\u00e1n y le dijo:&nbsp;<sup>5<\/sup>&nbsp;\u00abVe y habla con mi siervo David, y comun\u00edcale que yo, el Se\u00f1or, he dicho: \u201cNo ser\u00e1s t\u00fa quien me construya un templo para que habite en \u00e9l.&nbsp;<sup>6<\/sup>&nbsp;Desde el d\u00eda en que saqu\u00e9 de Egipto a los israelitas, hasta el presente, nunca he habitado en templos, sino que he andado en simples tiendas de campa\u00f1a.&nbsp;<sup>7<\/sup>&nbsp;En todo el tiempo que anduve con ellos, jam\u00e1s le ped\u00ed a ninguno de sus caudillos, a quienes puse para que gobernaran a mi pueblo Israel, que me construyera un templo de madera de cedro.\u201d&nbsp;<sup>8<\/sup>&nbsp;Por lo tanto, dile a mi siervo David que yo, el Se\u00f1or todopoderoso, le digo: \u201cYo te saqu\u00e9 del redil, y te quit\u00e9 de andar tras el reba\u00f1o, para que fueras el jefe de mi pueblo Israel;&nbsp;<sup>9<\/sup>&nbsp;te he acompa\u00f1ado por dondequiera que has ido, he acabado con todos los enemigos que se te enfrentaron, y te he dado gran fama, como la que tienen los hombres importantes de este mundo.&nbsp;<sup>10<\/sup>&nbsp;Adem\u00e1s he preparado un lugar para mi pueblo Israel, y all\u00ed los he instalado para que vivan en un sitio propio, donde nadie los moleste ni los malhechores los opriman como al principio,&nbsp;<sup>11<\/sup>&nbsp;cuando puse caudillos que gobernaran a mi pueblo Israel. Yo har\u00e9 que te veas libre de todos tus enemigos. Y te hago saber que te dar\u00e9 descendientes. [\u2026]&nbsp;<sup>16<\/sup>&nbsp;Tu dinast\u00eda y tu reino estar\u00e1n para siempre seguros bajo mi protecci\u00f3n, y tambi\u00e9n tu trono quedar\u00e1 establecido para siempre.\u201d\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Salmo:<\/strong> C\u00e1ntico 15 o Salmo 89:1\u20134, 19\u201326<\/p>\n\n\n\n<p>Mi alma proclama la grandeza del Se\u00f1or;<br>mi esp\u00edritu se alegra en Dios mi Salvador *<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;que ha notado la humillaci\u00f3n de su sierva.<br>Desde hoy, todas las generaciones me llamar\u00e1n bendita: *<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Dios Poderoso me ha hecho grandes obras<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;y su nombre es santo.<br>Su misericordia alcanza a sus fieles *<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;generaci\u00f3n tras generaci\u00f3n.<br>Despleg\u00f3 la fuerza de su brazo *<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;y dispers\u00f3 a los soberbios de coraz\u00f3n.<br>Derrib\u00f3 a los poderosos de sus tronos*<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;y levant\u00f3 a la gente humilde.<br>Colm\u00f3 de bienes al hambriento *<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;y a los ricos despidi\u00f3 sin nada.<br>Ayud\u00f3 a su siervo, el pueblo de Israel, *<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;porque recuerda la misericordia prometida<br>a quienes vivieron antes que nosotros, *<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;a Abrah\u00e1n y a su descendencia por siempre.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Gloria al Padre, y al Hijo y al Esp\u00edritu Santo; *<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;como era en el principio, ahora y siempre<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;por los siglos de los siglos. Am\u00e9n.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><em>o<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><sup>1<\/sup>&nbsp;Cantar\u00e9 por siempre la bondad de Dios; *<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;tu fidelidad anunciar\u00e9 a generaciones.<br><sup>2<\/sup>&nbsp;\u00a1Qu\u00e9 firme permanece tu amor! *<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En el cielo fijaste tu verdad.<br><sup>3<\/sup>&nbsp;\u00abUn convenio sell\u00e9 con mi escogido; *<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;a mi siervo David se lo jur\u00e9, diciendo:<br><sup>4<\/sup>&nbsp;\u201cEstablecer\u00e9 tu descendencia para siempre *<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;y afirmare tu trono, por todos los siglos\u201d.\u00bb<br><sup>19<\/sup>&nbsp;En una visi\u00f3n dijiste a tus fieles: *<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00abCoron\u00e9 a un valiente<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;y enaltec\u00ed al que escog\u00ed del pueblo.<br><sup>20<\/sup>&nbsp;Encontr\u00e9 a David, mi siervo, *<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;y lo ung\u00ed con \u00f3leo santo.<br><sup>21<\/sup>&nbsp;Mi mano firme lo sostendr\u00e1 *<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;y mi brazo lo fortalecer\u00e1.<br><sup>22<\/sup>&nbsp;No lo humillar\u00e1n los enemigos *<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;ni el malvado lo quebrantar\u00e1.<br><sup>23<\/sup>&nbsp;Ante \u00e9l, destrozar\u00e9 a sus enemigos *<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;y herir\u00e9 a quienes lo aborrecen.<br><sup>24<\/sup>&nbsp;Mi lealtad y mi bondad ir\u00e1n con \u00e9l *<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;y en mi nombre se alzar\u00e1 su fuerza.<br><sup>25<\/sup>&nbsp;Tambi\u00e9n pondr\u00e9 su mano sobre el mar *<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;y sobre los r\u00edos, su diestra.<br><sup>26<\/sup>&nbsp;\u00c9l me llamar\u00e1: \u201cT\u00fa eres mi Padre, *<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;mi Dios y la roca de mi salvaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El Nuevo Testamento:<\/strong> Romanos 16: 25-27<\/p>\n\n\n\n<p><sup>25<\/sup>&nbsp;Alabemos a Dios, que puede hacerlos a ustedes firmes conforme al evangelio que yo anuncio y la ense\u00f1anza acerca de Jesucristo. Esto est\u00e1 de acuerdo con lo que Dios ha revelado de su designio secreto, el cual estuvo oculto desde antes que el mundo existiera,&nbsp;<sup>26<\/sup>&nbsp;pero ahora se ha dado a conocer por los escritos de los profetas, de acuerdo con el mandato del Dios eterno. Este secreto del plan de Dios se ha dado a conocer a todas las naciones, para que crean y obedezcan.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><sup>27<\/sup>&nbsp;\u00a1A Dios, el \u00fanico y sabio, sea la gloria para siempre por medio de Jesucristo! Am\u00e9n.&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El Evangelio:<\/strong> Lucas 1:26-38<\/p>\n\n\n\n<p><sup>26<\/sup>&nbsp;A los seis meses, Dios mand\u00f3 al \u00e1ngel Gabriel a un pueblo de Galilea llamado Nazaret,&nbsp;<sup>27<\/sup>&nbsp;donde viv\u00eda una joven llamada Mar\u00eda; era virgen, pero estaba comprometida para casarse con un hombre llamado Jos\u00e9, descendiente del rey David.&nbsp;<sup>28<\/sup>&nbsp;El \u00e1ngel entr\u00f3 en el lugar donde ella estaba, y le dijo: \u2014\u00a1Salve, llena de gracia! El Se\u00f1or est\u00e1 contigo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><sup>29<\/sup>&nbsp;Mar\u00eda se sorprendi\u00f3 de estas palabras, y se preguntaba qu\u00e9 significar\u00eda aquel saludo.&nbsp;<sup>30<\/sup>&nbsp;El \u00e1ngel le dijo: \u2014Mar\u00eda, no tengas miedo, pues t\u00fa gozas del favor de Dios.&nbsp;<sup>31<\/sup>&nbsp;Ahora vas a quedar encinta: tendr\u00e1s un hijo, y le pondr\u00e1s por nombre Jes\u00fas.&nbsp;<sup>32<\/sup>&nbsp;Ser\u00e1 un gran hombre, al que llamar\u00e1n Hijo del Dios alt\u00edsimo, y Dios el Se\u00f1or lo har\u00e1 Rey, como a su antepasado David,&nbsp;<sup>33<\/sup>&nbsp;para que reine por siempre sobre el pueblo de Jacob. Su reinado no tendr\u00e1 fin.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><sup>34<\/sup>&nbsp;Mar\u00eda pregunt\u00f3 al \u00e1ngel: \u2014\u00bfC\u00f3mo podr\u00e1 suceder esto, si no vivo con ning\u00fan hombre?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><sup>35<\/sup>&nbsp;El \u00e1ngel le contest\u00f3: \u2014El Esp\u00edritu Santo vendr\u00e1 sobre ti, y el poder del Dios alt\u00edsimo se posar\u00e1 sobre ti. Por eso, el ni\u00f1o que va a nacer ser\u00e1 llamado Santo e Hijo de Dios.&nbsp;<sup>36<\/sup>&nbsp;Tambi\u00e9n tu parienta Isabel va a tener un hijo, a pesar de que es anciana; la que dec\u00edan que no pod\u00eda tener hijos, est\u00e1 encinta desde hace seis meses.&nbsp;<sup>37<\/sup>&nbsp;Para Dios no hay nada imposible.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><sup>38<\/sup>&nbsp;Entonces Mar\u00eda dijo: \u2014Yo soy esclava del Se\u00f1or; que Dios haga conmigo como me has dicho.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Con esto, el \u00e1ngel se fue.&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"class_list":["post-207563","lectionary","type-lectionary","status-publish","hentry"],"acf":{"lectionary_cycle":["B"],"lectionary_type":"revised-common-lectionary","lectionary_date":"2020-12-20","lectionary_date_month":"12","lectionary_date_day":"20","drupal_id":"128549","lectionary_language":"en","lectionary_other_translation":false},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Cuarto Domingo de Adviento &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/adviento-4b\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Cuarto Domingo de Adviento\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"La Colecta: L\u00edmpianos la conciencia, Dios poderoso, s\u00e9 nuestro diario visitante, y prep\u00e1ranos para que tu Hijo, en su venida, halle en nosotros una morada digna de \u00e9l; quien vive y reina contigo y el Esp\u00edritu Santo, un solo Dios ahora y siempre. Am\u00e9n. El Antiguo Testamento: 2 Samuel 7:1-11, 16 1&nbsp;Cuando el rey David [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/adviento-4b\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"The Episcopal Church\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2026-02-13T18:34:17+00:00\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@iamepiscopalian\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Est. reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"5 minutes\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/adviento-4b\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/adviento-4b\/\",\"name\":\"Cuarto Domingo de Adviento &#8211; The Episcopal Church\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\"},\"datePublished\":\"2011-07-05T18:43:31+00:00\",\"dateModified\":\"2026-02-13T18:34:17+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/adviento-4b\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es-ES\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/adviento-4b\/\"]}]},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/adviento-4b\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Cuarto Domingo de Adviento\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"description\":\"Welcomes You\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es-ES\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"width\":770,\"height\":662,\"caption\":\"The Episcopal Church\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\",\"https:\/\/x.com\/iamepiscopalian\",\"https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A\"]}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Cuarto Domingo de Adviento &#8211; The Episcopal Church","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/adviento-4b\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Cuarto Domingo de Adviento","og_description":"La Colecta: L\u00edmpianos la conciencia, Dios poderoso, s\u00e9 nuestro diario visitante, y prep\u00e1ranos para que tu Hijo, en su venida, halle en nosotros una morada digna de \u00e9l; quien vive y reina contigo y el Esp\u00edritu Santo, un solo Dios ahora y siempre. Am\u00e9n. El Antiguo Testamento: 2 Samuel 7:1-11, 16 1&nbsp;Cuando el rey David [&hellip;]","og_url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/adviento-4b\/","og_site_name":"The Episcopal Church","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","article_modified_time":"2026-02-13T18:34:17+00:00","twitter_card":"summary_large_image","twitter_site":"@iamepiscopalian","twitter_misc":{"Est. reading time":"5 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/adviento-4b\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/adviento-4b\/","name":"Cuarto Domingo de Adviento &#8211; The Episcopal Church","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website"},"datePublished":"2011-07-05T18:43:31+00:00","dateModified":"2026-02-13T18:34:17+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/adviento-4b\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es-ES","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/adviento-4b\/"]}]},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/adviento-4b\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Cuarto Domingo de Adviento"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","name":"The Episcopal Church","description":"Welcomes You","publisher":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es-ES"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization","name":"The Episcopal Church","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","width":770,"height":662,"caption":"The Episcopal Church"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","https:\/\/x.com\/iamepiscopalian","https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A"]}]}},"taxonomy_info":[],"featured_image_src_large":false,"author_info":[],"comment_info":"","uagb_featured_image_src":{"full":false,"thumbnail":false,"medium":false,"medium_large":false,"large":false,"1536x1536":false,"2048x2048":false,"menu":false,"hero":false,"callout-image":false},"uagb_author_info":{"display_name":"Scott Rands","author_link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/author\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"La Colecta: L\u00edmpianos la conciencia, Dios poderoso, s\u00e9 nuestro diario visitante, y prep\u00e1ranos para que tu Hijo, en su venida, halle en nosotros una morada digna de \u00e9l; quien vive y reina contigo y el Esp\u00edritu Santo, un solo Dios ahora y siempre. Am\u00e9n. El Antiguo Testamento: 2 Samuel 7:1-11, 16 1&nbsp;Cuando el rey David&hellip;","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lectionary\/207563","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/lectionary"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/lectionary"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=207563"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}