{"id":223386,"date":"2011-07-05T18:43:25","date_gmt":"2011-07-05T18:43:25","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/lectionary\/lent-3c\/"},"modified":"2023-05-26T13:06:43","modified_gmt":"2023-05-26T17:06:43","slug":"cuaresma-3c","status":"publish","type":"lectionary","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/cuaresma-3c\/","title":{"rendered":"Tercer Domingo de Cuaresma"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>La Colecta:<\/strong> <\/p>\n\n\n\n<p>Dios todopoderoso, t\u00fa sabes que en nosotros no hay poder para ayudarnos: Gu\u00e1rdanos tanto exteriormente en cuerpo como interiormente en alma, para que seamos defendidos de todas las adversidades que puedan sobrevenir al cuerpo, y de los malos pensamientos que puedan asaltar y herir el alma; por Jesucristo nuestro Se\u00f1or, que vive y reina contigo y el Esp\u00edritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Antiguo Testamento:<\/strong> \u00c9xodo 3:1-15<\/p>\n\n\n\n<p><sup>1&nbsp;<\/sup>Mois\u00e9s cuidaba las ovejas de su suegro Jetr\u00f3, que era sacerdote de Madi\u00e1n, y un d\u00eda las llev\u00f3 a trav\u00e9s del desierto y lleg\u00f3 hasta el monte de Dios, que se llama Horeb.&nbsp;<sup>2&nbsp;<\/sup>All\u00ed el \u00e1ngel del Se\u00f1or se le apareci\u00f3 en una llama de fuego, en medio de una zarza. Mois\u00e9s se fij\u00f3 bien y se dio cuenta de que la zarza ard\u00eda con el fuego, pero no se consum\u00eda.&nbsp;<sup>3&nbsp;<\/sup>Entonces pens\u00f3: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 cosa tan extra\u00f1a! Voy a ver por qu\u00e9 no se consume la zarza.\u00bb&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><sup>4&nbsp;<\/sup>Cuando el Se\u00f1or vio que Mois\u00e9s se acercaba a mirar, lo llam\u00f3 desde la zarza: \u2014\u00a1Mois\u00e9s! \u00a1Mois\u00e9s!&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Aqu\u00ed estoy \u2014contest\u00f3 Mois\u00e9s.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><sup>5&nbsp;<\/sup>Entonces Dios le dijo: \u2014No te acerques. Y desc\u00e1lzate, porque el lugar donde est\u00e1s es sagrado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><sup>6&nbsp;<\/sup>Y a\u00f1adi\u00f3: \u2014Yo soy el Dios de tus antepasados. Soy el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Mois\u00e9s se cubri\u00f3 la cara, pues tuvo miedo de mirar a Dios,&nbsp;<sup>7&nbsp;<\/sup>pero el Se\u00f1or sigui\u00f3 diciendo: \u2014Claramente he visto c\u00f3mo sufre mi pueblo que est\u00e1 en Egipto. Los he o\u00eddo quejarse por culpa de sus capataces, y s\u00e9 muy bien lo que sufren.&nbsp;<sup>8&nbsp;<\/sup>Por eso he bajado, para salvarlos del poder de los egipcios; voy a sacarlos de ese pa\u00eds y a llevarlos a una tierra grande y buena, donde la leche y la miel corren como el agua. Es el pa\u00eds donde viven los cananeos, los hititas, los amorreos, los ferezeos, los heveos y los jebuseos.&nbsp;<sup>9&nbsp;<\/sup>Mira, he escuchado las quejas de los israelitas, y he visto tambi\u00e9n que los egipcios los maltratan mucho.&nbsp;<sup>10&nbsp;<\/sup>Por lo tanto, ponte en camino, que te voy a enviar ante el fara\u00f3n para que saques de Egipto a mi pueblo, a los israelitas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><sup>11&nbsp;<\/sup>Entonces Mois\u00e9s le dijo a Dios: \u2014\u00bfY qui\u00e9n soy yo para presentarme ante el fara\u00f3n y sacar de Egipto a los israelitas?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><sup>12&nbsp;<\/sup>Y Dios le contest\u00f3: \u2014Yo estar\u00e9 contigo, y \u00e9sta es la se\u00f1al de que yo mismo te env\u00edo: cuando hayas sacado de Egipto a mi pueblo, todos ustedes me adorar\u00e1n en este monte.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><sup>13&nbsp;<\/sup>Pero Mois\u00e9s le respondi\u00f3: \u2014El problema es que si yo voy y les digo a los israelitas: \u201cEl Dios de sus antepasados me ha enviado a ustedes\u201d, ellos me van a preguntar: \u201c\u00bfC\u00f3mo se llama?\u201d Y entonces, \u00bfqu\u00e9 les voy a decir?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><sup>14&nbsp;<\/sup>Y Dios le contest\u00f3: \u2014YO SOY EL QUE SOY. Y dir\u00e1s a los israelitas: \u201cYO SOY me ha enviado a ustedes.\u201d&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><sup>15&nbsp;<\/sup>Adem\u00e1s, Dios le dijo a Mois\u00e9s: \u2014Di tambi\u00e9n a los israelitas: \u201cEl Se\u00f1or, el Dios de los antepasados de ustedes, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, me ha enviado a ustedes.\u201d \u00c9ste es mi nombre eterno; \u00e9ste es mi nombre por todos los siglos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Salmo:<\/strong> 63:1-8<\/p>\n\n\n\n<p>1&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Oh Dios, t\u00fa eres mi Dios; ardientemente te busco; *<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela,<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;como tierra seca y \u00e1rida donde no hay agua.<br>2&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00a1Oh, que pudiera yo contemplarte en tu santuario! *<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00a1Que pudiera ver tu poder y tu gloria!<br>3&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Porque mejor es tu gracia que la vida; *<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;te alabar\u00e1n mis labios.<br>4&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Te bendecir\u00e9 mientras viva; *<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;en tu Nombre alzar\u00e9 mis manos.<br>5&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mi alma ser\u00e1 saciada como de meollo y grosura, *<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;y con labios de j\u00fabilo te alabar\u00e1 mi boca,<br>6&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuando me acuerde de ti en mi lecho, *<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;cuando medite en ti en las vigilias de la noche;<br>7&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Porque t\u00fa has sido mi socorro; *<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;y a la sombra de tus alas me regocijar\u00e9.<br>8&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mi alma est\u00e1 apegada a ti; *<br>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;tu diestra me sostiene.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Nuevo Testamento:<\/strong> 1 Corintios 10:1-13<\/p>\n\n\n\n<p><sup>1&nbsp;<\/sup>No quiero, hermanos, que olviden que nuestros antepasados estuvieron todos bajo aquella nube, y que todos atravesaron el Mar Rojo.&nbsp;<sup>2&nbsp;<\/sup>De ese modo, todos ellos quedaron unidos a Mois\u00e9s al ser bautizados en la nube y en el mar.&nbsp;<sup>3&nbsp;<\/sup>Igualmente, todos ellos comieron el mismo alimento espiritual&nbsp;<sup>4&nbsp;<\/sup>y tomaron la misma bebida espiritual. Porque beb\u00edan agua de la roca espiritual que los acompa\u00f1aba en su viaje, la cual era Cristo.&nbsp;<sup>5&nbsp;<\/sup>Sin embargo, la mayor\u00eda de ellos no agrad\u00f3 a Dios, y por eso sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><sup>6&nbsp;<\/sup>Todo esto sucedi\u00f3 como un ejemplo para nosotros, para que no deseemos lo malo, como ellos lo desearon.&nbsp;<sup>7&nbsp;<\/sup>Por eso, no adoren ustedes \u00eddolos, como algunos de ellos lo hicieron, seg\u00fan dice la Escritura: \u00abLa gente se sent\u00f3 a comer y beber, y luego se levant\u00f3 a divertirse.\u00bb&nbsp;<sup>8&nbsp;<\/sup>No nos entreguemos a la prostituci\u00f3n, como lo hicieron algunos de ellos, por lo que en un solo d\u00eda murieron veintitr\u00e9s mil.&nbsp;<sup>9&nbsp;<\/sup>Tampoco pongamos a prueba a Cristo, como algunos de ellos lo hicieron, por lo que murieron mordidos por las serpientes.&nbsp;<sup>10&nbsp;<\/sup>Ni murmuren contra Dios, como algunos de ellos murmuraron, por lo que el \u00e1ngel de la muerte los mat\u00f3.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><sup>11&nbsp;<\/sup>Todo esto les sucedi\u00f3 a nuestros antepasados como un ejemplo para nosotros, y fue puesto en las Escrituras como una advertencia para los que vivimos en estos tiempos \u00faltimos.&nbsp;<sup>12&nbsp;<\/sup>As\u00ed pues, el que cree estar firme, tenga cuidado de no caer.&nbsp;<sup>13&nbsp;<\/sup>Ustedes no han pasado por ninguna prueba que no sea humanamente soportable. Y pueden ustedes confiar en Dios, que no los dejar\u00e1 sufrir pruebas m\u00e1s duras de lo que pueden soportar. Por el contrario, cuando llegue la prueba, Dios les dar\u00e1 tambi\u00e9n la manera de salir de ella, para que puedan soportarla.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El Evangelio:<\/strong> Lucas 13:1-9<\/p>\n\n\n\n<p><sup>1&nbsp;<\/sup>Por aquel mismo tiempo fueron unos a ver a Jes\u00fas, y le contaron que Pilato hab\u00eda mezclado la sangre de unos hombres de Galilea con la sangre de los animales que ellos hab\u00edan ofrecido en sacrificio.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><sup>2&nbsp;<\/sup>Jes\u00fas les dijo: \u00ab\u00bfPiensan ustedes que esto les pas\u00f3 a esos hombres de Galilea por ser ellos m\u00e1s pecadores que los otros de su pa\u00eds?&nbsp;<sup>3&nbsp;<\/sup>Les digo que no; y si ustedes mismos no se vuelven a Dios, tambi\u00e9n morir\u00e1n.&nbsp;<sup>4&nbsp;<\/sup>\u00bfO creen que aquellos dieciocho que murieron cuando la torre de Silo\u00e9 les cay\u00f3 encima eran m\u00e1s culpables que los otros que viv\u00edan en Jerusal\u00e9n?&nbsp;<sup>5&nbsp;<\/sup>Les digo que no; y si ustedes mismos no se vuelven a Dios, tambi\u00e9n morir\u00e1n.\u00bb&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><sup>6&nbsp;<\/sup>Jes\u00fas les cont\u00f3 esta par\u00e1bola: \u00abUn hombre ten\u00eda una higuera plantada en su vi\u00f1edo, y fue a ver si daba higos, pero no encontr\u00f3 ninguno.&nbsp;<sup>7&nbsp;<\/sup>As\u00ed que le dijo al hombre que cuidaba el vi\u00f1edo: \u201cMira, por tres a\u00f1os seguidos he venido a esta higuera en busca de fruto, pero nunca lo encuentro. C\u00f3rtala, pues; \u00bfpara qu\u00e9 ha de ocupar terreno in\u00fatilmente?\u201d&nbsp;<sup>8&nbsp;<\/sup>Pero el que cuidaba el terreno le contest\u00f3: \u201cSe\u00f1or, d\u00e9jala todav\u00eda este a\u00f1o; voy a aflojarle la tierra y a echarle abono.&nbsp;<sup>9&nbsp;<\/sup>Con eso tal vez dar\u00e1 fruto; y si no, ya la cortar\u00e1s.\u201d\u00bb<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>M\u00e1s recursos para Cuaresma 3C<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-columns is-layout-flex wp-container-core-columns-is-layout-9d6595d7 wp-block-columns-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\">\n<div class=\"wp-block-buttons is-layout-flex wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button\"><a class=\"wp-block-button__link has-blue-background-color has-background wp-element-button\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermones-que-iluminan\/cuaresma-3c\/\">Sermones<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow\">\n<div class=\"wp-block-buttons is-layout-flex wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button\"><a class=\"wp-block-button__link has-blue-background-color has-background wp-element-button\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/estudio-biblico\/cuaresma-3c\/\">Estudio B\u00edblico<\/a><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"class_list":["post-223386","lectionary","type-lectionary","status-publish","hentry"],"acf":{"lectionary_cycle":["C"],"lectionary_type":"revised-common-lectionary","lectionary_date":"2019-03-24","lectionary_date_month":"3","lectionary_date_day":"23","drupal_id":"129052","lectionary_language":"en","lectionary_other_translation":false},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Tercer Domingo de Cuaresma &#8211; 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