{"id":3483833,"date":"2012-12-31T13:18:22","date_gmt":"2012-12-31T18:18:22","guid":{"rendered":"https:\/\/tec.ddev.site:33001\/?p=3483833"},"modified":"2026-08-21T06:17:39","modified_gmt":"2026-08-21T10:17:39","slug":"el-obispo-a-presidente-en-ramallah-estan-buscando-a-jesus-por-todas-partes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/public-affairs\/el-obispo-a-presidente-en-ramallah-estan-buscando-a-jesus-por-todas-partes\/","title":{"rendered":"El Obispo\/a Presidente en Ramallah: \u00ab\u00bfEst\u00e1n buscando a Jes\u00fas por todas partes?\u00bb"},"content":{"rendered":"<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00ab\u00bfEst\u00e1n buscando a Jes\u00fas por todas partes?\u00bb, pregunt\u00f3 la Obispa Presidente de la Iglesia Episcopal, Katharine Jefferts Schori, en su serm\u00f3n del 30 de diciembre en la iglesia de San Andr\u00e9s, en Ramallah. \u00abVe y busca a otros ni\u00f1os preocupados, esos hermanos y hermanas nuestros, que tambi\u00e9n lo est\u00e1n buscando. Lo encontraremos en la casa de nuestro padre, aunque sea en otra habitaci\u00f3n\u00bb.<\/p><p>La Obispa Presidente contin\u00faa su visita a la Di\u00f3cesis Episcopal de Jerusal\u00e9n por invitaci\u00f3n del obispo Suheil Dawani.<\/p><p><em>A continuaci\u00f3n se presenta el texto del serm\u00f3n del Obispo\/a Presidente.<\/em><\/p><p style=\"text-align: center\">Primer domingo despu\u00e9s de Navidad<br \/>, 30 de diciembre de 2012<br \/>, Iglesia de San Andr\u00e9s, Ramallah<\/p><p align=\"center\">\u00a0<\/p><p><strong>La Rvdma Katharine Jefferts Schori<\/strong><br \/><strong>, Obispo\/a Presidente y Primado\/a<\/strong><br \/><strong>de la Iglesia Episcopal<\/strong><\/p><p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Hace varios a\u00f1os, visit\u00e9 una congregaci\u00f3n en el oeste de Kentucky, donde los chicos y chicas adolescentes me regalaron una camiseta con su lema: <em>\u00abAcolitos de la Iglesia<\/em> Grace<em>: jugando con fuego desde 1853\u00bb.<\/em>\u00a0 La ma\u00f1ana de Navidad, en la Catedral de San Jorge, conoc\u00ed a un ni\u00f1o de 8 a\u00f1os que hac\u00eda lo mismo: se le hab\u00eda encomendado llevar el libro del Evangelio. Un ni\u00f1o mayor llevaba el incensario encendido, esparciendo dulce incienso alrededor del altar, sobre ese mismo libro del Evangelio y por toda la congregaci\u00f3n.\u00a0 Eso es lo que hac\u00eda Samuel: servir en la casa del Se\u00f1or, manteniendo encendidas las l\u00e1mparas de aceite. Los ni\u00f1os que nos rodean aprenden muchas cosas al jugar con fuego \u2014no solo sobre seguridad contra incendios, sino tambi\u00e9n sobre las posibilidades que surgen cuando la palabra de Dios arde dentro de nosotros y entre nosotros.\u00a0 Tambi\u00e9n aprenden acerca de los extraordinarios fuegos que pueden encenderse cuando esa Palabra viva recorre la paja de los restos del mundo. Eso es exactamente lo que los padres terrenales de Jes\u00fas ten\u00edan entre manos en un ni\u00f1o que cautivaba a sus patriarcas con las brasas ardientes de la palabra de Dios.<\/p><p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ha sido una alegr\u00eda y un deleite ver cu\u00e1n profundamente se valora a los ni\u00f1os aqu\u00ed, c\u00f3mo se les anima a crecer y desarrollar sus dones \u00fanicos, y a atesorar la forma en que han sido creados.\u00a0 Incluso, y tal vez especialmente, en medio de los desaf\u00edos de la vida aqu\u00ed, hay algo extraordinariamente pac\u00edfico \u2014lleno de paz\u2014 en la presencia, la afirmaci\u00f3n y el aliento de los ni\u00f1os, desde los m\u00e1s peque\u00f1os hasta aquellos que comienzan a madurar hacia la edad adulta. El nacimiento de Dios en carne humana contin\u00faa entre nosotros a medida que se renueva el cuerpo de Cristo.\u00a0 Los ni\u00f1os peque\u00f1os reciben la comuni\u00f3n, incluidos como miembros de pleno derecho de este cuerpo. Los ni\u00f1os ocupan su lugar en el culto de la iglesia. Los j\u00f3venes aprenden a servir a sus pr\u00f3jimos en el mundo en general, y la ardua y vivificadora labor de construir la paz.<\/p><p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 He conocido a ni\u00f1os y j\u00f3venes en las calles de Jerusal\u00e9n que son conscientes de su propia fortaleza para esta labor. Una ni\u00f1a de unos 10 a\u00f1os me detuvo mientras sal\u00eda a correr, golpe\u00e1ndose la mu\u00f1eca con la otra mano y exigi\u00e9ndome saber qu\u00e9 hora era \u2014\u00a1ella y su amiga ten\u00edan que llegar a tiempo a la escuela!\u00a0 No entend\u00ed ni una palabra, pero ella logr\u00f3 transmitir su mensaje. Otro d\u00eda, un grupo de adolescentes que esperaban en una parada de autob\u00fas se rieron de m\u00ed mientras sub\u00eda corriendo una colina empinada, pregunt\u00e1ndome en su ingl\u00e9s entrecortado si quer\u00eda ayuda o que me dieran un empuj\u00f3n para subir la colina. Estos ni\u00f1os son lo suficientemente valientes como para desafiar porque saben que son amados y apreciados.\u00a0 Cuando las personas conocen su propia dignidad, hay espacio suficiente para el humor, y comienza a reinar la paz. La respuesta de Jes\u00fas a la b\u00fasqueda fren\u00e9tica de tres d\u00edas de sus padres suena as\u00ed: se burla amablemente de ellos por no saber d\u00f3nde estar\u00eda. Despu\u00e9s de todo, lo hab\u00edan educado bien.<\/p><p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Al mismo tiempo, el mundo de entonces y de ahora est\u00e1 lleno de ni\u00f1os y j\u00f3venes que no son valorados por lo que son ni amados y respetados como imagen de Dios. Demasiadas vidas j\u00f3venes son vistas como mercanc\u00edas para ser intercambiadas, vendidas o esclavizadas para satisfacer los prop\u00f3sitos de otros.\u00a0 La esclavitud moderna es tan cruel como cualquier otra pr\u00e1ctica de nuestro pasado humano. En China se venden beb\u00e9s<u>[1]<\/u>; en el lago Volta se mantiene a ni\u00f1os como esclavos para pescar<u>[2]<\/u>; miles de ni\u00f1as y algunos ni\u00f1os son esclavizados en la prostituci\u00f3n en todo el mundo<u>[3]<\/u>.\u00a0 En muchos lugares, los ni\u00f1os ven limitado su futuro debido a su g\u00e9nero o estatus social, y las realidades econ\u00f3micas limitan el acceso de millones de ni\u00f1os a la educaci\u00f3n y la posibilidad de un empleo significativo.<\/p><p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Jes\u00fas naci\u00f3 en un mundo de profundas limitaciones, pero se convirti\u00f3 en la puerta abierta para todos los hijos de Dios. El hecho de que se hiciera carne mortal como un beb\u00e9 indefenso le muestra al mundo que el mayor tesoro de Dios se encuentra precisamente en esa misma condici\u00f3n.\u00a0 Jes\u00fas, ya adulto, insiste en que sus amigos no alejen a los ni\u00f1os, pues ellos nos muestran el valor infinito del reino de Dios en medio de nosotros. El reino est\u00e1 abierto a quienes cuidan de los m\u00e1s peque\u00f1os, y ese reino da la bienvenida a todos los que animan a los peque\u00f1os en lugar de disuadirlos.\u00a0 Isa\u00edas nos recuerda que \u00abun ni\u00f1o peque\u00f1o los guiar\u00e1\u00bb, pues los ni\u00f1os <u>pueden<\/u> mostrarnos el camino a la paz.<\/p><p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfEstamos dispuestos nosotros, los mayores, a dejarnos guiar?  \u00bfEstamos dispuestos a descubrir la luz divina en los m\u00e1s j\u00f3venes entre nosotros?  Los beb\u00e9s no son solo bultitos adorables para acunar en las rodillas; son agentes de cambio, como puede atestiguar cualquiera que haya escuchado alguna vez un llanto fuerte.\u00a0 Ese llanto insiste: \u00abc\u00e1mbiame\u00bb o \u00abcambia algo de mi entorno \u2014\u00a1ya!\u00bb\u00bb. La insistencia de quienes tienen m\u00e1s palabras es igual de significativa.<\/p><p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Uno de los mayores desaf\u00edos para nuestra tradici\u00f3n en estos tiempos es c\u00f3mo y si escucharemos esos gritos de cambio \u2014hacia la paz, por la justicia, en busca de sentido frente a un mundo que puede parecer sin sentido\u2014. En el contexto occidental, los adultos\/as j\u00f3venes suelen estar ausentes de nuestras iglesias.\u00a0 Sin embargo, se est\u00e1n haciendo preguntas de suma importancia espiritual: \u00ab\u00bfC\u00f3mo puedo vivir una vida con sentido?; \u00bfc\u00f3mo puedo construir un mundo de justicia para todas las personas?; \u00bfc\u00f3mo puedo marcar la diferencia en este mundo?\u00bb.\u00a0 Algunos de los que han crecido en comunidades cristianas se preguntan por qu\u00e9 las iglesias no los ayudan a descubrir respuestas a esas preguntas. Otros no logran escuchar las Buenas Nuevas en una m\u00fasica que no les resulta familiar o en el lenguaje de los que ya forman parte de la comunidad. \u00bfPor qu\u00e9 las iglesias se niegan a cambiar de manera que puedan responder a quienes buscan y a su sed de Buenas Nuevas?\u00a0<\/p><p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Muchas personas, tanto dentro como fuera de las iglesias, est\u00e1n descubriendo \u2014o tal vez recordando\u2014 que las comunidades de fe vitales siempre han tenido que lidiar con los desaf\u00edos de nuevos contextos y preguntas. Mois\u00e9s lo hizo. Abraham lo hizo. Quienes se exiliaron en Babilonia lo hicieron, y tambi\u00e9n quienes regresaron aqu\u00ed con nuevas formas de adoraci\u00f3n.\u00a0 Incluso Jes\u00fas cambi\u00f3, y su conversaci\u00f3n con la mujer sirofenicia es un gran ejemplo.<u>[4]<\/u>  La mujer pide la sanaci\u00f3n para su hija, y cuando Jes\u00fas se niega a sanar a una gentil, ella insiste hasta lograr lo que busca: un reconocimiento\nde su dignidad y acceso al poder sanador de Dios.<\/p><p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Los m\u00e1s j\u00f3venes que nos rodean nos plantean el mismo desaf\u00edo: \u00abQueremos ver a Dios, queremos encontrarnos con la Santidad en nuestras propias vidas y contextos. No entendemos qu\u00e9 est\u00e1n haciendo ah\u00ed dentro de sus iglesias.\u00a0 Necesitamos ver a Dios aqu\u00ed afuera, en la calle, en nuestras vidas como estudiantes, buscando trabajo, luchando por encontrar un lugar en este mundo, buscando una raz\u00f3n para vivir\u00bb.<\/p><p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La Nochebuena en la catedral fue gloriosa, pero fue a\u00fan m\u00e1s maravilloso platicar con la gente que se qued\u00f3 despu\u00e9s a tomar chocolate caliente. Conoc\u00ed a un grupo de cinco adultos\/as j\u00f3venes \u2014creo que eran jud\u00edos laicos\u2014 israel\u00edes que hab\u00edan venido a ver una celebraci\u00f3n de Navidad y estaban llenos de preguntas y curiosidad.\u00a0 Algunos de ellos sab\u00edan mucho m\u00e1s de lo que yo esperaba sobre lo que estaba sucediendo. Todos estaban ansiosos y con un gran deseo de conectarse con lo divino. No son solo los padres de Jes\u00fas quienes lo han estado buscando con gran ansiedad, sino tambi\u00e9n sus hermanos.\u00a0 Podemos ayudar a otros a descubrirlo, en la casa de su padre, que abarca toda la creaci\u00f3n, no solo la parte que est\u00e1 dentro de las iglesias.  \u00c9l est\u00e1 a nuestro alrededor y en todas partes, no solo aqu\u00ed adentro.  Nuestros hermanos y hermanas est\u00e1n buscando la Santidad, aunque a\u00fan no tengan palabras para expresar lo que buscan.<\/p><p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00bfEst\u00e1s buscando a Jes\u00fas por todas partes? Ve y busca a otros hijos inquietos, a esos hermanos y hermanas nuestros, que tambi\u00e9n lo est\u00e1n buscando. Lo encontraremos en la casa de nuestro padre, aunque sea en otra habitaci\u00f3n.<\/p><div><br \/><hr align=\"left\" size=\"1\" width=\"33%\" \/><div id=\"ftn1\"><p><u>[1]<\/u> <u>http:\/\/http:\/\/rendezvous.blogs.nytimes.com\/2012\/12\/26\/buy-sell-adopt-child-trafficking-in-china\/<\/u><\/p><\/div><div id=\"ftn2\"><p><u>[2]<\/u> <u>http:\/\/www.theatlantic.com\/international\/archive\/2012\/09\/slavery-still-exists\/262847\/<\/u><\/p><\/div><div id=\"ftn3\"><p><u>[3]<\/u> <a href=\"https:\/\/www.nbcbayarea.com\/investigations\/from-sex-slave-to-activist-how-a-berkeley-woman-is-using-her-past-to-help-others\/1938243\/\"><u>http:\/\/www.nbcbayarea.com\/investigations\/From-Sex-Slave-to-Activist-How-a-Berkeley-Woman-is-Using-Her-Past-to-Help-Others&#8211;184471481.html<\/u><\/a> ; <u>http:\/\/www.thedailybeast.com\/videos\/2012\/11\/25\/my-escape-from-sex-slavery.html<\/u><\/p><\/div><div id=\"ftn4\"><p><u>[4]<\/u> Marcos 7:25-30<\/p><\/div><\/div><p>\u00a0<\/p>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00ab\u00bfEst\u00e1n buscando a Jes\u00fas por todas partes?\u00bb, pregunt\u00f3 la Obispa Presidente de la Iglesia Episcopal, Katharine Jefferts Schori, en su serm\u00f3n del 30 de diciembre en la iglesia de San Andr\u00e9s, en Ramallah. \u00abVe y busca a otros ni\u00f1os preocupados, esos hermanos y hermanas nuestros, que tambi\u00e9n lo est\u00e1n buscando. Lo encontraremos en la casa&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_tec_requires_first_save":true,"_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_EventAllDay":false,"_EventTimezone":"","_EventStartDate":"","_EventEndDate":"","_EventStartDateUTC":"","_EventEndDateUTC":"","_EventShowMap":false,"_EventShowMapLink":false,"_EventURL":"","_EventCost":"","_EventCostDescription":"","_EventCurrencySymbol":"","_EventCurrencyCode":"","_EventCurrencyPosition":"","_EventDateTimeSeparator":"","_EventTimeRangeSeparator":"","_EventOrganizerID":[],"_EventVenueID":[],"_OrganizerEmail":"","_OrganizerPhone":"","_OrganizerWebsite":"","_VenueAddress":"","_VenueCity":"","_VenueCountry":"","_VenueProvince":"","_VenueState":"","_VenueZip":"","_VenuePhone":"","_VenueURL":"","_VenueStateProvince":"","_VenueLat":"","_VenueLng":"","_VenueShowMap":false,"_VenueShowMapLink":false,"_tribe_blocks_recurrence_rules":"","_tribe_blocks_recurrence_description":"","_tribe_blocks_recurrence_exclusions":"","_kad_post_transparent":"","_kad_post_title":"","_kad_post_layout":"","_kad_post_sidebar_id":"","_kad_post_content_style":"","_kad_post_vertical_padding":"","_kad_post_feature":"","_kad_post_feature_position":"","_kad_post_header":false,"_kad_post_footer":false,"_kad_post_classname":"","ep_exclude_from_search":false,"footnotes":"","_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1961],"tags":[],"class_list":["post-3483833","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-public-affairs"],"acf":[],"taxonomy_info":{"category":[{"value":1961,"label":"Public Affairs"}]},"featured_image_src_large":false,"author_info":{"display_name":"srands","author_link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/author\/srands\/"},"comment_info":0,"category_info":[{"term_id":1961,"name":"Public Affairs","slug":"public-affairs","term_group":0,"term_taxonomy_id":1961,"taxonomy":"category","description":"","parent":0,"count":2415,"filter":"raw","cat_ID":1961,"category_count":2415,"category_description":"","cat_name":"Public Affairs","category_nicename":"public-affairs","category_parent":0}],"tag_info":false,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3483833","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3483833"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3483833\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":3483835,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3483833\/revisions\/3483835"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3483833"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3483833"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3483833"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}