{"id":162393,"date":"2016-03-12T03:50:42","date_gmt":"2016-03-12T08:50:42","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/cuaresma-5-c-2016\/"},"modified":"2020-12-03T10:43:39","modified_gmt":"2020-12-03T15:43:39","slug":"cuaresma-5-c-2016","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-c-2016\/","title":{"rendered":"Cuaresma 5 (C) &#8211; 2016"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>El d\u00eda de hoy, el evangelio de Juan nos invita a participar de una cena muy \u00edntima preparada en honor a Jes\u00fas en una casa de Betania a escasos dos kil\u00f3metros de Jerusal\u00e9n. El escenario de esta celebraci\u00f3n es el hogar de unos viejos y muy cercanos amigos de Jes\u00fas, los hermanos Mar\u00eda, Marta y L\u00e1zaro. Jes\u00fas se dispone a visitar esta casa antes de entrar a Jerusal\u00e9n por \u00faltima vez. Pocos d\u00edas antes este peque\u00f1o grupo de amigos hab\u00eda experimentado la conclusi\u00f3n milagrosa de una gran crisis emocional que a todos ten\u00eda sumidos en el llanto y el dolor\u2013 la muerte y resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro. Aunque no de una manera formal, ellos eran disc\u00edpulos de Jes\u00fas. Ellos le llamaban Se\u00f1or porque sab\u00edan qui\u00e9n era \u00e9l. Con ellos Jes\u00fas pod\u00eda ser un amigo \u00edntimo, y a la vez Mes\u00edas.<\/p>\n\n<p>La acci\u00f3n milagrosa y amorosa de Jes\u00fas de resucitar a su querido amigo trajo paz y alivio a los corazones de sus amigos. Tambi\u00e9n elev\u00f3 la alarma de las autoridades religiosas y aceler\u00f3 la voluntad pol\u00edtica de Pilatos de eliminar de una vez por todas, lo que ya no era una simple molestia, sino una verdadera amenaza. Jes\u00fas siempre supo las consecuencias de estas acciones, comenzando con su primer milagro p\u00fablico en las Bodas de Can\u00e1. Buscaban a Jes\u00fas por todas partes, mientras a la vez avanzaba una conspiraci\u00f3n para asesinar a L\u00e1zaro debido al gran n\u00famero de personas que al verlo cre\u00edan en Jes\u00fas.<\/p>\n\n<p>Algunos dicen que Juan, con su particular estilo simb\u00f3lico, nos representa en esta escena \u00edntima un modelo de lo que son la Iglesia y el verdadero discipulado. Con la proximidad de la Pascua, la hora de Jes\u00fas se acerca. La referencia que hace Jes\u00fas sobre la preparaci\u00f3n de su cuerpo para la sepultura, s\u00f3lo confirma que su final ha llegado. No obstante, la presencia de L\u00e1zaro disfrutando de la buena mesa de aquella noche confirma que la muerte no tiene la \u00faltima palabra. \u00a1Muchos, al igual que L\u00e1zaro, nos recuerdan hoy en nuestras comunidades de fe los milagros portentosos de Dios entre nosotros! \u00a1Muchos son testimonios y vivos ejemplos del poder liberador de Dios sobre la muerte, la injusticia y la discriminaci\u00f3n!<\/p>\n\n<p>Las acciones de Marta tambi\u00e9n encarnan las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas sobre los verdaderos disc\u00edpulos. Ella es mencionada brevemente: \u201cAll\u00ed hicieron una cena en honor de Jes\u00fas; Marta serv\u00eda\u2026\u201d. Muchos int\u00e9rpretes en el pasado han relacionado las acciones de Marta aqu\u00ed con la descripci\u00f3n que hace de ella Lucas cuando dice: \u201catareada con sus muchos quehaceres\u201d. No obstante, es mejor ver el sentido que Juan le otorga a las acciones de Marta con su narraci\u00f3n. Las acciones de Marta toman un nuevo sentido al reflejar las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas. \u00c9l se refiere al servicio del verdadero disc\u00edpulo usando la misma palabra aplicada a Marta: \u201cSi alguno quiere servirme, que me siga; y donde yo est\u00e9, all\u00ed estar\u00e1 tambi\u00e9n el que me sirva. Si alguno me sirve, mi Padre lo honrar\u00e1\u201d. \u00a1Cu\u00e1n importantes son las \u201cMartas\u201d de nuestras iglesias y comunidades! \u00a1Cu\u00e1n clave y decisiva es su labor tanto para sus hogares, como para sus trabajos y comunidades de fe! \u00a1C\u00f3mo se sacrifican mientras otros s\u00f3lo disfrutamos de sus dones y talentos!<\/p>\n\n<p>Por otra parte est\u00e1 la cr\u00edtica de Judas Iscariote, uno de los disc\u00edpulos \u00edntimos de Jes\u00fas, el que lo entrega a la muerte. Judas prefiere que se venda el perfume que Mar\u00eda derrama sobre los pies de Jes\u00fas, no para d\u00e1rselo a los pobres, sino porque a \u00e9l le interesaba. A veces, estos actos de gracia y amor terminan calumniados como sospechosos. Normalmente, la extravagancia, el placer, la efusividad y la exuberancia no son ideas que asociamos con la Cuaresma y el preludio de la Pasi\u00f3n de Jes\u00fas. Sin embargo, vemos que Jes\u00fas no rechaza a Mar\u00eda.<\/p>\n\n<p>Pero \u00bfpor qu\u00e9 Judas estaba a cargo del dinero destinado al ministerio de Jes\u00fas y sus disc\u00edpulos? \u00bfSer\u00eda esto por alg\u00fan talento especial en el que se destacaba? \u00bfFue este uno de los dones especiales que Judas recibi\u00f3 de hacer seguimiento de los gastos y pagar las cuentas? Si as\u00ed fue, este es un buen ejemplo de c\u00f3mo una persona que es dotada y calificada en un \u00e1rea particular de la vida, poco a poco puede sufrir una transformaci\u00f3n al interior de s\u00ed llegando a distorsionar, torcer y abusar del don y el talento dado por Dios. Esto es lo que le ocurri\u00f3 a Judas. Judas desea manchar la reputaci\u00f3n de Mar\u00eda porque sus intereses son s\u00f3lo mundanos.<\/p>\n\n<p>Y esto puede ocurrirnos a nosotros. A nosotros, tambi\u00e9n se nos han dado talentos y habilidades, y podemos sufrir una malformaci\u00f3n interior y abusar de los dones que Dios nos ha dado.<\/p>\n\n<p>Nuevamente Juan hace que Jes\u00fas, al hablarle a Judas, se nos dirija a nosotros en realidad; a todos aquellos que se preguntan si la aparente imprudencia de Mar\u00eda crea un precedente peligroso. Jes\u00fas estaba del lado de los pobres y contra la pobreza. El olvido selectivo omite el contexto de \u201cNunca dejar\u00e1 de haber necesitados en la tierra\u201d, y el imperativo divino: \u201cy por eso yo te mando que seas generoso con aquellos compatriotas tuyos que sufran pobreza y miseria en tu pa\u00eds\u201d. Jes\u00fas no est\u00e1 eternalizando la pobreza sino erradic\u00e1ndola. No hay duda de que la pobreza extrema responde a la riqueza extrema. Estas dos realidades son dos caras de la misma moneda.<\/p>\n\n<p>En el centro de esta memorable historia est\u00e1 Mar\u00eda de Betania. Gracias a unos incidentes previos, recordamos que Mar\u00eda fue alabada porque \u201csentada a los pies del Se\u00f1or, escuchaba su palabra\u201d. M\u00e1s tarde, luego de que su hermano L\u00e1zaro hubiera muerto, Mar\u00eda sale al encuentro de Jes\u00fas cuando vino a casa de L\u00e1zaro y le suplic\u00f3 llorando a sus pies; y nuevamente aqu\u00ed, en Juan, volvemos a ver a Mar\u00eda a los pies de Jes\u00fas. Algunos hacen referencia a lo inapropiado que era para una mujer el contacto corporal con los hombres en dicha cultura. Quiz\u00e1s la escena ofendi\u00f3 a m\u00e1s de uno, pero es Judas quien reacciona. \u00bfSe arrepiente de perder la oportunidad de robar de los 300 denarios, \u00bfo es el pr\u00f3digo amor de Mar\u00eda lo que es demasiado molesto ver? \u00bfO es acaso el rechazo a la idea de que una mujer pueda acceder al discipulado tanto como lo hac\u00edan ellos?<\/p>\n\n<p>La limpieza que hace Mar\u00eda de los pies de Jes\u00fas prefigura prof\u00e9ticamente el momento en que \u00e9l limpiar\u00e1 los pies de sus disc\u00edpulos. Esto le revela como un modelo de disc\u00edpulo. El lavado y limpieza de los pies expresa una unidad con Jes\u00fas, su Maestro. Asimismo, el dulce aroma del perfume de Mar\u00eda contrarresta el hedor de la tumba de L\u00e1zaro. Jes\u00fas no ver\u00e1 corrupci\u00f3n. La vida y la muerte, la integridad y la corrupci\u00f3n permanecen contrastadas a lo largo de ambas escenas.<\/p>\n\n<p>El regalo de Mar\u00eda supera la extravagancia. Ella gasta una libra de perfume de un valor aproximado al sueldo anual de un obrero. La devoci\u00f3n lujosa contrasta con la taca\u00f1er\u00eda cr\u00edtica. Este pasaje da permiso, por as\u00ed decirlo, para honrar a Jes\u00fas en formas extravagantes, quiz\u00e1s incluso dando una donaci\u00f3n masiva a los pobres. Abracemos el afecto de Mar\u00eda como parte de la devoci\u00f3n a Jes\u00fas, que consiste nada m\u00e1s y nada menos que en el costoso y precioso regalo de la entrega completa, \u201chasta el \u00faltimo mech\u00f3n de pelo\u201d.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1017,1012],"class_list":["post-162393","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-cuaresma-5c","category-cuaresma-c"],"acf":{"sermon_date":"2016-03-14","drupal_id":"303546","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":157098},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Cuaresma 5 (C) - 2016 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-c-2016\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Cuaresma 5 (C) - 2016\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"El d\u00eda de hoy, el evangelio de Juan nos invita a participar de una cena muy \u00edntima preparada en honor a Jes\u00fas en una casa de Betania a escasos dos kil\u00f3metros de Jerusal\u00e9n. El escenario de esta celebraci\u00f3n es el hogar de unos viejos y muy cercanos amigos de Jes\u00fas, los hermanos Mar\u00eda, Marta y [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-c-2016\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"The Episcopal Church\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2020-12-03T15:43:39+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"928\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"927\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@iamepiscopalian\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Est. reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"7 minutes\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-c-2016\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-c-2016\/\",\"name\":\"Cuaresma 5 (C) - 2016 &#8211; The Episcopal Church\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-c-2016\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-c-2016\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"datePublished\":\"2016-03-12T08:50:42+00:00\",\"dateModified\":\"2020-12-03T15:43:39+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-c-2016\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es-ES\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-c-2016\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-c-2016\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"width\":928,\"height\":927,\"caption\":\"Sermones Que Iluminan\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-c-2016\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Cuaresma 5 (C) &#8211; 2016\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"description\":\"Welcomes You\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es-ES\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"width\":770,\"height\":662,\"caption\":\"The Episcopal Church\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\",\"https:\/\/x.com\/iamepiscopalian\",\"https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A\"]}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Cuaresma 5 (C) - 2016 &#8211; The Episcopal Church","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-c-2016\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Cuaresma 5 (C) - 2016","og_description":"El d\u00eda de hoy, el evangelio de Juan nos invita a participar de una cena muy \u00edntima preparada en honor a Jes\u00fas en una casa de Betania a escasos dos kil\u00f3metros de Jerusal\u00e9n. El escenario de esta celebraci\u00f3n es el hogar de unos viejos y muy cercanos amigos de Jes\u00fas, los hermanos Mar\u00eda, Marta y [&hellip;]","og_url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-c-2016\/","og_site_name":"The Episcopal Church","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","article_modified_time":"2020-12-03T15:43:39+00:00","og_image":[{"width":928,"height":927,"url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","type":"image\/png"}],"twitter_card":"summary_large_image","twitter_site":"@iamepiscopalian","twitter_misc":{"Est. reading time":"7 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-c-2016\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-c-2016\/","name":"Cuaresma 5 (C) - 2016 &#8211; The Episcopal Church","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-c-2016\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-c-2016\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","datePublished":"2016-03-12T08:50:42+00:00","dateModified":"2020-12-03T15:43:39+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-c-2016\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es-ES","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-c-2016\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-c-2016\/#primaryimage","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","width":928,"height":927,"caption":"Sermones Que Iluminan"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-5-c-2016\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Cuaresma 5 (C) &#8211; 2016"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","name":"The Episcopal Church","description":"Welcomes You","publisher":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es-ES"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization","name":"The Episcopal Church","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","width":770,"height":662,"caption":"The Episcopal Church"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","https:\/\/x.com\/iamepiscopalian","https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A"]}]}},"taxonomy_info":{"category":[{"value":1017,"label":"Cuaresma 5c"},{"value":1012,"label":"Cuaresma C"}]},"featured_image_src_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"author_info":[],"comment_info":"","uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"thumbnail":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-300x300.png",300,300,true],"medium_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-768x767.png",768,767,true],"large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"1536x1536":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"2048x2048":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"menu":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-330x200.png",330,200,true],"hero":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-928x550.png",928,550,true],"callout-image":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-480x479.png",480,479,true]},"uagb_author_info":{"display_name":"Christopher Sikkema","author_link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/author\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"El d\u00eda de hoy, el evangelio de Juan nos invita a participar de una cena muy \u00edntima preparada en honor a Jes\u00fas en una casa de Betania a escasos dos kil\u00f3metros de Jerusal\u00e9n. El escenario de esta celebraci\u00f3n es el hogar de unos viejos y muy cercanos amigos de Jes\u00fas, los hermanos Mar\u00eda, Marta y&hellip;","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon\/162393","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/sermon"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/201217"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=162393"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=162393"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}