{"id":162401,"date":"2016-01-23T04:04:42","date_gmt":"2016-01-23T09:04:42","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/epifania-3-c-2016\/"},"modified":"2020-12-03T10:44:37","modified_gmt":"2020-12-03T15:44:37","slug":"epifania-3-c-2016","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-3-c-2016\/","title":{"rendered":"Epifan\u00eda 3 (C) &#8211; 2016"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>Una maestra de baile les ense\u00f1aba a sus estudiantes ejercicios para que se hicieran fuertes, para mejorar el equilibrio, la postura, y su forma de bailar. Les ense\u00f1aba los pasos correctos del ballet que preparaban para su primer recital. Se hab\u00eda preparado la m\u00fasica y ya estaban listos los disfraces que llevar\u00edan los ni\u00f1os y las ni\u00f1as.<\/p>\n\n<p>En esta ocasi\u00f3n bailar\u00edan dos grupos. En uno de los grupos hab\u00eda alumnos que no practicaban fuera de la clase como se les ped\u00eda. Inclusive, pensaban que ellos lo sab\u00edan todo, interrump\u00edan, y no dejaban que el resto del grupo se concentrara.<\/p>\n\n<p>En el otro grupo, por el contrario, los estudiantes trabajaban mucho. Practicaban como la maestra lo ped\u00eda, prestando mucha atenci\u00f3n a sus instrucciones.<\/p>\n\n<p>Cuando lleg\u00f3 el d\u00eda del recital, el escenario estaba listo. Al fondo se hab\u00eda pintado un bello jard\u00edn con flores de muchos colores alumbrado con luces brillantes y variadas. Los m\u00fasicos afinaban sus instrumentos y llevaban lindos trajes hechos con mucho esmero por las madres de los ni\u00f1os y las ni\u00f1as de la escuela de baile.<\/p>\n\n<p>Cuando el segundo grupo entr\u00f3 en el escenario, bail\u00f3 con gracia y aplomo. Se notaba lo mucho que hab\u00edan trabajado y lo bien que segu\u00edan de cerca las instrucciones y el liderazgo de su maestra.<\/p>\n\n<p>El primer grupo no lo hizo tan bien. Algunos tropezaban y perd\u00edan el equilibrio por no haber practicado fuera de la clase y a otros se les olvidaban los pasos. Ellos se ve\u00edan perdidos mientras que los que cre\u00edan que se lo sab\u00edan todo llamaban la atenci\u00f3n haciendo caras e invent\u00e1ndose pasos fuera de la coreograf\u00eda que se les hab\u00eda ense\u00f1ado. Fue un caos impresionante. Al final los que siguieron las instrucciones de su maestra se sintieron muy contentos de su logro, mientras que los otros se echaban la culpa unos a otros y a la maestra por no haberles ensa\u00f1ado bien. Parece que a este grupo le hac\u00eda mucha falta aprender c\u00f3mo trabajar en grupo y sobre la importancia de seguir al l\u00edder indicado\u2014en este caso a la maestra. Cuando pertenecemos a un grupo, tenemos la responsabilidad de trabajar juntos para lograr la meta que tenemos en com\u00fan.<\/p>\n\n<p>Muchos conocemos la lectura de San Pablo la cual acabamos de escuchar y que dice: \u201cEl ojo no puede decirle a la mano \u2018no te necesito\u2019; ni la cabeza puede decirles a los pies: \u2018No los necesito.\u2019\u201d El mensaje parece sencillo\u2014cada miembro del Cuerpo de Cristo tiene su papel y debemos respetar y trabajar juntos para contestar el llamado a ser iglesia. Aunque sean muchos los miembros, el cuerpo solamente es un cuerpo y nosotros formamos ese cuerpo que es el Cuerpo de Cristo.<\/p>\n\n<p>El ejemplo que usa San Pablo del cuerpo, nos puede ayudar mucho. F\u00edjense por un momento en su mano. \u00bfC\u00f3mo es que podemos levantar algo\u2014hasta una aguja? El cerebro tiene que indicarle a los ojos para que puedan trabajar con el brazo, la mano y los dedos y comunicarles qu\u00e9 hacer. Cada parte tiene que trabajar como si fuera un equipo, dej\u00e1ndose llevar por el cerebro.<\/p>\n\n<p>Si Jes\u00fas es nuestra cabeza, y nosotros su cuerpo \u00bfqu\u00e9 implica esto para nuestra vida de fe? \u00bfqu\u00e9 implica esto para nuestra vida personal, en familia, y en comunidad?<\/p>\n\n<p>Muy parecida a la clase de baile, nuestra iglesia tiene un maestro que es nuestra gu\u00eda. \u00c9l nos dice por d\u00f3nde caminar y nos une en comunidades de fe\u2014en iglesias\u2014para que logremos su misi\u00f3n de compartir su amor reconciliador en toda parte del mundo. Desde el m\u00e1s estudiado a la persona que no pudo aprender a leer\u2014todos, absolutamente todos somos importantes y tenemos un llamado sagrado a servir y a hacerlo el uno con el otro y con Cristo nuestra cabeza.<\/p>\n\n<p>No se trata de dejar que la mano izquierda haga todo o que el pie derecho se crea m\u00e1s importante que el resto del cuerpo. Se trata de que podamos crecer y fortalecernos como iglesia para caminar juntos, y de esa forma celebrar el amor reconciliador que Dios nos ofrece y compartirlo con todos. El mejor testimonio es la forma en que vivimos como iglesia. Nos ver\u00e1n y dir\u00e1n, \u201cmira como se aman\u201d.<\/p>\n\n<p>Pero \u00bfcual es la pr\u00e1ctica necesaria para que podamos formar parte de una comunidad de fe que responda al llamado del Se\u00f1or con generosidad y eficacia?<\/p>\n\n<p>Primero que nada tenemos que ser individuos comprometidos a nuestra fe en Jesucristo. Tenemos que hacernos sus disc\u00edpulos\u2014que significa lo mismo que ser alumno.<\/p>\n\n<p>Ser disc\u00edpulo no es f\u00e1cil. Requiere compromiso. Desde el comienzo de la iglesia de Cristo, se han reconocido algunos puntos claves para ser disc\u00edpulo:<\/p>\n\n<p>Primero: los disc\u00edpulos somos llamados a reconocer nuestra necesidad constante de reconciliaci\u00f3n con Dios y el uno con el otro. Esto es lo que significa conversi\u00f3n. No se trata de arrepentirnos una vez, sino cada vez que hacemos algo contra nosotros mismos o contra nuestro pr\u00f3jimo.<\/p>\n\n<p>Segundo: los disc\u00edpulos debemos orar. A trav\u00e9s de la oraci\u00f3n individual junto con la oraci\u00f3n en comunidad nuestra relaci\u00f3n con Dios se fortalece. Le damos gracias y le rendimos honor a Dios. La oraci\u00f3n es una forma constante de comunicarnos con \u00c9l y permitir que el Esp\u00edritu Santo entre en nuestras vidas.<\/p>\n\n<p>Tercero: el estudio. S\u00ed, debemos estudiar la palabra de Dios, debemos estudiar lo que es formar iglesia y la historia de nuestra propia iglesia. Sobre todo, debemos estudiar la vida de Cristo, nuestro buen maestro.<\/p>\n\n<p>Cuarto: servir a la comunidad. \u00bfCu\u00e1les son las necesidades alrededor de nuestra comunidad? Debemos de actuar en el nombre de Cristo respondiendo por ejemplo, a la necesidad de acompa\u00f1amiento a los ancianos y enfermos, de proveer cuidado a ni\u00f1os y ni\u00f1as que se quedan solos en las tardes y alimentar a las personas que no tienen qu\u00e9 comer. A nosotros, el Cuerpo de Cristo, nos corresponde extender la misma mano de Cristo a los m\u00e1s necesitados entre nosotros.<\/p>\n\n<p>Por \u00faltimo, la vida del disc\u00edpulo tiene que incluir tiempo para pensar\u2014para reflexionar. Podemos detenernos cada noche para buscar los momentos durante el d\u00eda en que Dios ha estado presente sin que nosotros lo percibi\u00e9ramos. Debemos tomar tiempo para reflexionar sobre nuestras vidas y sobre la palabra de Dios.<\/p>\n\n<p>Es \u00fanicamente cuando como miembros de la iglesia, tomemos en serio nuestro llamado a seguir a Cristo y a ser sus disc\u00edpulos, que vamos a tener la fortaleza de llamarnos comunidad cristiana e iglesia. No debemos ser como la clase de baile que no practicaba en casa ni se dejaban llevar por su maestra. Tenemos un gran maestro que nos dice que no s\u00f3lo somos cristianos, o sea llamados a ser como Cristo, sino que formamos su propio cuerpo\u2014que somos \u201cCristos\u201d en el mundo.<\/p>\n\n<p>Tal vez nos preguntemos, \u00bfqu\u00e9 parte del cuerpo soy yo? \u00bfCu\u00e1l es mi llamado particular? Ese discernimiento lo podemos hacer mientras practicamos la vida del disc\u00edpulo. Es entonces que nuestro llamado se nos puede revelar. Lo m\u00e1s importante es establecernos como una comunidad de fe comprometida, una comunidad de fe que entiende su parte en el cuerpo de Cristo manifestado en la iglesia universal, la iglesia local, y la iglesia en su propio vecindario y hogar.<\/p>\n\n<p>Al igual que en el momento en que Jes\u00fas estuvo en la sinagoga y proclam\u00f3 la profec\u00eda de Isa\u00edas que el esp\u00edritu del Se\u00f1or estaba sobre \u00e9l, nosotros que hemos sido bautizados hemos recibido ese mismo esp\u00edritu e igual hemos sido enviados a llevar la buena noticia a los pobres, a anunciar libertad a los presos y dar vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos y a anunciar el a\u00f1o favorable del Se\u00f1or. \u00a1Vayamos juntos a ser Cristos en el mundo!<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1007,1004],"class_list":["post-162401","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-epifania-3c","category-epifania-c"],"acf":{"sermon_date":"2016-01-24","drupal_id":"303586","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":169010},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Epifan\u00eda 3 (C) - 2016 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-3-c-2016\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Epifan\u00eda 3 (C) - 2016\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Una maestra de baile les ense\u00f1aba a sus estudiantes ejercicios para que se hicieran fuertes, para mejorar el equilibrio, la postura, y su forma de bailar. Les ense\u00f1aba los pasos correctos del ballet que preparaban para su primer recital. Se hab\u00eda preparado la m\u00fasica y ya estaban listos los disfraces que llevar\u00edan los ni\u00f1os y [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-3-c-2016\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"The Episcopal Church\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2020-12-03T15:44:37+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"928\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"927\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@iamepiscopalian\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Est. reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"7 minutes\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-3-c-2016\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-3-c-2016\/\",\"name\":\"Epifan\u00eda 3 (C) - 2016 &#8211; The Episcopal Church\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-3-c-2016\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-3-c-2016\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"datePublished\":\"2016-01-23T09:04:42+00:00\",\"dateModified\":\"2020-12-03T15:44:37+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-3-c-2016\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es-ES\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-3-c-2016\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-3-c-2016\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"width\":928,\"height\":927,\"caption\":\"Sermones Que Iluminan\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-3-c-2016\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Epifan\u00eda 3 (C) &#8211; 2016\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"description\":\"Welcomes You\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es-ES\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"width\":770,\"height\":662,\"caption\":\"The Episcopal Church\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\",\"https:\/\/x.com\/iamepiscopalian\",\"https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A\"]}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Epifan\u00eda 3 (C) - 2016 &#8211; The Episcopal Church","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-3-c-2016\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Epifan\u00eda 3 (C) - 2016","og_description":"Una maestra de baile les ense\u00f1aba a sus estudiantes ejercicios para que se hicieran fuertes, para mejorar el equilibrio, la postura, y su forma de bailar. Les ense\u00f1aba los pasos correctos del ballet que preparaban para su primer recital. Se hab\u00eda preparado la m\u00fasica y ya estaban listos los disfraces que llevar\u00edan los ni\u00f1os y [&hellip;]","og_url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-3-c-2016\/","og_site_name":"The Episcopal Church","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","article_modified_time":"2020-12-03T15:44:37+00:00","og_image":[{"width":928,"height":927,"url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","type":"image\/png"}],"twitter_card":"summary_large_image","twitter_site":"@iamepiscopalian","twitter_misc":{"Est. reading time":"7 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-3-c-2016\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-3-c-2016\/","name":"Epifan\u00eda 3 (C) - 2016 &#8211; The Episcopal Church","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-3-c-2016\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-3-c-2016\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","datePublished":"2016-01-23T09:04:42+00:00","dateModified":"2020-12-03T15:44:37+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-3-c-2016\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es-ES","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-3-c-2016\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-3-c-2016\/#primaryimage","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","width":928,"height":927,"caption":"Sermones Que Iluminan"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-3-c-2016\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Epifan\u00eda 3 (C) &#8211; 2016"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","name":"The Episcopal Church","description":"Welcomes You","publisher":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es-ES"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization","name":"The Episcopal Church","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","width":770,"height":662,"caption":"The Episcopal Church"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","https:\/\/x.com\/iamepiscopalian","https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A"]}]}},"taxonomy_info":{"category":[{"value":1007,"label":"Epifan\u00eda 3c"},{"value":1004,"label":"Epifan\u00eda C"}]},"featured_image_src_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"author_info":[],"comment_info":"","uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"thumbnail":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-300x300.png",300,300,true],"medium_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-768x767.png",768,767,true],"large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"1536x1536":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"2048x2048":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"menu":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-330x200.png",330,200,true],"hero":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-928x550.png",928,550,true],"callout-image":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-480x479.png",480,479,true]},"uagb_author_info":{"display_name":"Christopher Sikkema","author_link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/author\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"Una maestra de baile les ense\u00f1aba a sus estudiantes ejercicios para que se hicieran fuertes, para mejorar el equilibrio, la postura, y su forma de bailar. Les ense\u00f1aba los pasos correctos del ballet que preparaban para su primer recital. Se hab\u00eda preparado la m\u00fasica y ya estaban listos los disfraces que llevar\u00edan los ni\u00f1os y&hellip;","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon\/162401","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/sermon"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/201217"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=162401"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=162401"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}