{"id":162405,"date":"2015-12-25T04:16:31","date_gmt":"2015-12-25T09:16:31","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/navidad-ii-2015\/"},"modified":"2020-12-03T10:45:42","modified_gmt":"2020-12-03T15:45:42","slug":"navidad-ii-2015","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/navidad-ii-2015\/","title":{"rendered":"Navidad (II) &#8211; 2015"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>Nos encontramos de nuevo junto al pesebre para continuar meditando sobre este gran misterio de la Encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios en medio de nosotros; dispongamos nuestro esp\u00edritu y nuestro coraz\u00f3n no tanto para comprender ese hermoso misterio, pues jam\u00e1s la raz\u00f3n humana podr\u00eda comprenderlo, sino m\u00e1s bien para dejarnos envolver por \u00e9l, para imbuirnos en \u00e9l y permitir que la fuerza del amor de nuestro buen Padre-Madre Dios nos transforme y haga de nosotros criaturas tiernas y pac\u00edficas al estilo de su Hijo.<\/p>\n\n<p>Escuchamos anoche, en la misa de Nochebuena, el pasaje del evangelio de san Lucas donde el evangelista describe las circunstancias hist\u00f3ricas y geogr\u00e1ficas donde nace el Hijo de Dios, y dijimos que esa descripci\u00f3n era muy importante para la comunidad a la cual escribe Lucas porque quiz\u00e1s muchos cristianos estaban ya considerando al personaje Jes\u00fas como una especie de leyenda o de mito.<\/p>\n\n<p>Recordemos que Lucas no es un personaje contempor\u00e1neo de Jes\u00fas; por tanto, su evangelio es fruto de las investigaciones y confrontaciones con muchas otras tradiciones que ya exist\u00edan en su tiempo sobre Jes\u00fas de Nazaret. \u00c9l mismo lo manifiesta as\u00ed al inicio de su evangelio: \u201cYa que muchos emprendieron la tarea de relatar los sucesos que nos han acontecido, tal como nos lo transmitieron los primeros testigos presenciales y servidores de la palabra, tambi\u00e9n yo he pensado, ilustre Te\u00f3filo, escribirte todo por orden y exactamente, comenzando desde el principio; as\u00ed comprender\u00e1s con certeza las ense\u00f1anzas que has recibido\u201d (Lucas 1:1-4).<\/p>\n\n<p>Pero vimos tambi\u00e9n que m\u00e1s all\u00e1 de unos datos hist\u00f3ricos en torno al origen de Jes\u00fas, lo que m\u00e1s resalta el evangelista es el aspecto teol\u00f3gico que subyace en el nacimiento de Jes\u00fas. Y descubrimos que uno de esos aspectos est\u00e1 en el hecho de que Mar\u00eda y Jos\u00e9 no encontraron lugar en la posada de Bel\u00e9n para el alumbramiento de su hijo. Dicho de otro modo, la criatura anunciada por el \u00e1ngel a Mar\u00eda como el que ser\u00eda el Salvador, no encontr\u00f3 sitio entre los hombres para su nacimiento. No es mera casualidad que esta misma idea la encontremos tambi\u00e9n en el evangelio de Juan: \u201cLa luz verdadera que ilumina a todo hombre estaba viniendo al mundo. En el mundo estaba, el mundo existi\u00f3 por ella, y el mundo no la reconoci\u00f3. Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron\u201d (Juan 1:9-11).<\/p>\n\n<p>No dejemos pasar por alto ese detalle que al parecer no reviste ninguna importancia. Quiz\u00e1s el folclore y los diferentes modos tradicionales de celebrar la Navidad en nuestros pa\u00edses de origen hayan ocultado de alguna manera este aspecto; sin embargo, hoy delante del pesebre es el momento de volver a reconocer con humildad que quiz\u00e1s, con nuestras actitudes de vida, estemos cerrando la puerta a ese Dios que se ha encarnado y quiere establecer su morada entre nosotros.<\/p>\n\n<p>El evangelio que escuchamos hoy es la continuaci\u00f3n del mismo que se ley\u00f3 en la misa de Nochebuena; Mar\u00eda ha tenido que dar a luz en el establo, ha envuelto el ni\u00f1o en pa\u00f1ales y lo ha recostado en el pesebre. Y de aqu\u00ed el evangelista nos traslada hasta el campo donde unos humildes pastores se encuentran custodiando los reba\u00f1os; a ellos, se dirige un \u00e1ngel para contarles la alegre noticia del nacimiento del Salvador, el Mes\u00edas y Se\u00f1or. El tono de alegr\u00eda queda de manifiesto con el canto del Gloria que entona una multitud de \u00e1ngeles que se suman al que habla con los pastores.<\/p>\n\n<p>Despu\u00e9s del anuncio, los pastores van hasta el lugar indicado por el \u00e1ngel y efectivamente encuentran a Mar\u00eda, a Jos\u00e9 y al Ni\u00f1o recostado en el pesebre; y aqu\u00ed se forma la algarab\u00eda de los pastores que cuentan a los humildes esposos todo lo acontecido. Nadie comprende nada del sentido profundo que encierra este nacimiento y por eso nos dice el evangelista que \u201cMar\u00eda guardaba todas estas cosas en su coraz\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n<p>Miremos entonces con atenci\u00f3n este segundo detalle teol\u00f3gico que Lucas ha querido subrayar en su relato. Pero antes, tengamos presente el primero: el Salvador, el Mes\u00edas y Se\u00f1or no encontr\u00f3 un lugar para su nacimiento. En torno a esta idea, el cristiano de todos los tiempos ha de cuestionarse si acaso en su coraz\u00f3n hay espacio para el nacimiento de su Salvador.<\/p>\n\n<p>El segundo aspecto teol\u00f3gico de este pasaje de san Lucas, tiene que ver con los primeros destinatarios de la noticia de la venida del Mes\u00edas. El relato del nacimiento del Ni\u00f1o Dios nos lo narra tambi\u00e9n el evangelista Mateo; pero es muy curioso que en ese evangelio quienes se constituyen en los primeros visitantes del pesebre no son los humildes pastores, sino unos reyes que vinieron desde oriente trayendo para el Ni\u00f1o oro, incienso y mirra.<br \/>\nPues en Lucas, como lo acabamos de escuchar, los primeros que reciben el anuncio del nacimiento del Mes\u00edas y quienes se convierten en sus primeros visitantes, son unos pobres pastores, unos campesinos, humildes, unos personajes marginados que no contaban para nadie. En el juda\u00edsmo de la \u00e9poca de Jes\u00fas, los pastores eran personas legalmente impuras, indignas de entrar al templo a orar o a ofrecer sacrificio alguno.<\/p>\n\n<p>Vamos meditando entonces en la profundidad que tiene este relato y en la gran actualidad que tiene hoy para nosotros. En primer lugar, en el pesebre quedan cumplidas todas las promesas hechas desde antiguo por Dios; en segundo lugar, Dios cumple sus promesas, pero no seg\u00fan los criterios humanos; no es el hombre quien impone sus criterios a Dios, quien dirige los destinos de Dios, \u00a1qu\u00e9 gran atrevimiento! Pues aunque nos parezca descabellado, a eso hab\u00eda llegado la religi\u00f3n en los tiempos de Jes\u00fas. Pero, pensemos: \u00bfno estar\u00e9 yo tambi\u00e9n en ese mismo plano de intentar manipular a Dios, de imponerle mis criterios?<\/p>\n\n<p>En tercer lugar, la mirada de Dios s\u00f3lo se dirige a quien no cuenta para nadie. Ya desde el Antiguo Testamento, Dios hab\u00eda tomado partido por un mont\u00f3n de esclavos que gem\u00edan y se lamentaban en Egipto, por ellos se enfrenta al fara\u00f3n y los libera, hace una alianza con ellos, los convierte en un pueblo y les permite habitar la tierra de la libertad. Cada acci\u00f3n, cada palabra, cada mensaje que Dios transmit\u00eda a trav\u00e9s de sus profetas, ten\u00eda como objeto defender siempre a los excluidos, a los marginados y oprimidos.<\/p>\n\n<p>Ahora, al cumplirse la plenitud de los tiempos, ese mismo Dios se encarna tomando la forma humana y nace entre los hombres como cualquier otro hombre; no por ser Dios encarnado, su aparici\u00f3n tiene lugar en la corte real, en un palacio. Precisamente, porque ha decidido encarnarse en la humanidad, lo hace entre aquellos a quienes se les ha arrebatado su m\u00e1s preciado tesoro: su humanidad; y lo hace para rescatar y devolver al hombre su dignidad humana. El Verbo encarnado, ha querido entonces que sean esas personas \u201cindignas\u201d para una religi\u00f3n excluyente, las primeras en ir a visitarlo; a contemplarlo en el m\u00e1ximo extremo de debilidad y de impotencia como lo es un ni\u00f1o.<\/p>\n\n<p>Si por alg\u00fan motivo nosotros nos sentimos excluidos, marginados, por nosotros mismos o por una instituci\u00f3n que excluye y pisotea nuestra dignidad humana, junt\u00e9monos con estos pastorcitos, acerqu\u00e9monos gozosos y confiados al pesebre y dejemos a los pies del Ni\u00f1o nuestra vida, nuestros anhelos, nuestras esperanzas y nuestros m\u00e1s profundos deseos de surgir y elevarnos de nuevo a la dignidad de hijos e hijas del aut\u00e9ntico Dios que en su Hijo se ha hecho uno con nosotros.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[876,881],"class_list":["post-162405","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-navidad","category-navidad-ii"],"acf":{"sermon_date":"2015-12-25","drupal_id":"303606","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168899},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Navidad (II) - 2015 &#8211; 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