{"id":162406,"date":"2015-12-19T04:19:12","date_gmt":"2015-12-19T09:19:12","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/adviento-4-c-2015\/"},"modified":"2020-12-03T10:42:56","modified_gmt":"2020-12-03T15:42:56","slug":"adviento-4-c-2015","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/adviento-4-c-2015\/","title":{"rendered":"Adviento 4 (C) &#8211; 2015"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>En este cuarto domingo de Adviento, todas las iglesias que siguen la tradici\u00f3n de encender una de las velas en la corona de Adviento, est\u00e1n encendiendo la \u00faltima vela morada. Esta representa la paz y es tambi\u00e9n llamada \u201cVela de los \u00e1ngeles\u201d. El d\u00eda de hoy ser\u00eda muy bueno reflexionar sobre el la paz en el contexto de la justicia. Creo que este el mensaje centra del evangelio cuando Mar\u00eda proclama el magn\u00edficat.<\/p>\n\n<p>Durante estos \u00faltimos domingos, hemos venido diciendo que el Adviento, es cuando entendemos mejor lo que significa esperar la venida de Cristo. Esperamos el arribo de la Navidad, la llegada del Cristo ni\u00f1o. Nuestra atenci\u00f3n, tiempo, dinero y energ\u00eda se centran en la preparaci\u00f3n de nuestras festividades familiares y de la iglesia. Este es nuestro punto de enfoque primordial. Sin embargo, no debemos olvidarnos que en la esperanza cristiana tambi\u00e9n existe la espera de la segunda venida de Cristo. No sabemos el d\u00eda, no sabemos la hora, pero todos los cristianos tenemos esperanza en ella, puesto que es una promesa hecha por el mismo Jes\u00fas a sus disc\u00edpulos.<\/p>\n\n<p>El primer tipo, la espera de la Navidad, llega todos los a\u00f1os, siempre llega a tiempo y como se esperaba. No hay duda de que vamos a celebrar la Navidad. El momento de la segunda venida de Cristo, sin embargo, es un misterio. No sabemos cu\u00e1l ser\u00e1 el momento ni el lugar. Sabemos que debemos estar atentos y preparados para la recepci\u00f3n de este d\u00eda portentoso. La Segunda Carta de Pedro, cap\u00edtulo tres, vers\u00edculo 10 dice, \u201cPero el d\u00eda del Se\u00f1or vendr\u00e1 como un ladr\u00f3n. Entonces los cielos se deshar\u00e1n con un ruido espantoso, los elementos ser\u00e1n destruidos por el fuego, y la tierra, con todo lo que hay en ella, quedar\u00e1 sometida al juicio de Dios\u201d (2 Pedro 3:10).<\/p>\n\n<p>Tal escena dram\u00e1tica puede motivarnos, asustarnos y enfocar nuestras vidas para estar listos. El escritor de la Segunda Carta de Pedro se refiere a la paciencia del Se\u00f1or como un hecho de salvaci\u00f3n. A pesar de que nuestra espera, de casi dos mil a\u00f1os desde la primera venida de Cristo, parece seguir sin un t\u00e9rmino fijo, Pedro nos recuerda que cada d\u00eda es una nueva oportunidad para preparar nuestros corazones, mentes y almas para el gran acontecimiento de la venida de Cristo. De alguna manera bien podemos decir que estamos viviendo un tiempo de Adviento constante, de preparaci\u00f3n perene para la segunda venida del Se\u00f1or. En efecto, hermanos y hermanas, nuestro tiempo de Adviento no es tan s\u00f3lo un tiempo de preparaci\u00f3n para la llegada predecible de la Navidad, sino tambi\u00e9n una preparaci\u00f3n para la segunda venida misteriosa e impredecible de Cristo y la sanaci\u00f3n completa de toda la creaci\u00f3n. \u00a1Qu\u00e9 gran d\u00eda ser\u00e1!<\/p>\n\n<p>\u00bfY qu\u00e9 vamos a hacer mientras esperamos? En las \u00faltimas semanas nuestras reflexiones se han enfocado a usar el tiempo de Adviento como un tiempo para la revisi\u00f3n de nuestras vidas. La invitaci\u00f3n concreta ha sido a usar cuatro importantes valores humanos fundamentales \u2013esperanza, amor, alegr\u00eda y paz- como punto de referencia para nuestra revisi\u00f3n de vida. Hoy queremos resaltar el hecho de la paz en el contexto de la justicia. No puede existir la paz verdadera si no se practica la justicia. Por esta raz\u00f3n, como Mar\u00eda lo hace en el magn\u00edficat, el evento de la justicia depende de la manera c\u00f3mo pudi\u00e9semos estar al servicio de los pobres. Esto es lo que dice Mar\u00eda:<\/p>\n\n<p>\u201cSu misericordia con sus fieles se extiende<br \/>\nde generaci\u00f3n en generaci\u00f3n.<br \/>\nDespliega la fuerza de su brazo,<br \/>\ndispersa a los soberbios en sus planes,<br \/>\nderriba del trono a los poderosos<br \/>\ny eleva a los humildes,<br \/>\ncolma de bienes a los hambrientos<br \/>\ny despide vac\u00edos a los ricos\u201d.<\/p>\n\n<p>Esto mismo es expresado el cap\u00edtulo 25 del Evangelio de San Mateo, cuando Jes\u00fas describe la dram\u00e1tica escena de su segunda venida y que el juicio final es acerca de c\u00f3mo es que los pobres hab\u00edan sido servidos. Se nos recuerda que si hemos servido al m\u00e1s pobre entre nosotros, entonces hemos servido a Cristo mismo. Es importante estar donde los pobres est\u00e1n. Y no s\u00f3lo para que los pobres sean atendidos, sino para nuestra propia transformaci\u00f3n. El acercanos a los pobres es una manera mediante la cual descubrimos nuestra propia pobreza. Cuando descubrimos nuestra pobreza, descubrimos nuestra profunda necesidad de Dios, y estamos m\u00e1s abiertos a reconocer la presencia de Dios. Por as\u00ed decirlo, es en estos momentos de servicio cundo experimentamos una venida de Cristo.<\/p>\n\n<p>Se cuenta que una persona de nuestra Iglesia Episcopal fue a Hait\u00ed en un viaje de misi\u00f3n m\u00e9dica. Llev\u00f3 consigo a un par de mujeres que nunca hab\u00edan estado en un pa\u00eds pobre. Todas ellas estaban profundamente conmovidas con lo experimentado en ese pa\u00eds; pero una de las mujeres, en particular, regres\u00f3 a Estados Unidos con ganas de volver a Hait\u00ed inmediatamente. Ella dijo: \u201cNo tienen nada y, sin embargo, est\u00e1n tan llenos de alegr\u00eda. Cuando estoy con ellos, \u00a1yo tambi\u00e9n me lleno de alegr\u00eda!\u201d<\/p>\n\n<p>Esta persona fue a aquellos que viven en la pobreza y descubri\u00f3 su propia pobreza. Creo que, adem\u00e1s de ayudar a los necesitados, esta es la raz\u00f3n por la que Jes\u00fas nos pide que sirvamos a los pobres; para que aquellos de nosotros que tenemos la capacidad de servirles de alguna manera, descubramos nuestra propia pobreza y con ello nuestra necesidad profunda de Dios.<\/p>\n\n<p>Para aquellos de nosotros que podemos tener nuestras necesidades f\u00edsicas satisfechas, especialmente, es tan f\u00e1cil pensar que no necesitamos de Dios; que no estamos espiritualmente empobrecidos de alguna manera. Ahora bien, aquellos cuyas vidas son espiritualmente ricas, pero viven en estado de necesidad f\u00edsica, ellos est\u00e1n llamados a pasar tiempo con los espiritualmente empobrecidos. As\u00ed unos alimentan a los otros. El ministerio como la construcci\u00f3n de la justicia son eventos de alimento mutuo. Uno alimento al otro de aquello que carece.<\/p>\n\n<p>Cuando descubrimos nuestra pobreza, nos encontramos en un cierto tipo de desierto. Un lugar est\u00e9ril, que es peligroso y donde los recursos son escasos. Es ah\u00ed donde descubrimos nuestra fragilidad. Y es ah\u00ed tambi\u00e9n cuando descubrimos nuestra dependencia. En las Escrituras, el desierto es un lugar sagrado y poderoso. Los rigores, la aridez, eliminan toda ilusi\u00f3n de nuestra fragilidad. Cuando estamos en el desierto, sabemos que, literalmente, podemos ser consumidos en vida, y que estamos a merced de todo. Estamos dispuestos a recibir cualquier tipo de ayuda en nuestra impotencia.<\/p>\n\n<p>El domingo pasado escuch\u00e1bamos acerca de Juan el Bautista. El vagaba por el desierto, comiendo lo que encontraba en ese lugar desolado. Si usted ha estado en un desierto, usted sabr\u00e1 que el desierto es un lugar salvaje. En este lugar Juan proclama que Dios est\u00e1 cerca. La noticia de la salvaci\u00f3n viene desde este peligroso y empobrecido lugar fuera de la seguridad de la ciudad. Y algunas personas sabias dejan sus espacios seguros para salir al desierto y exponerse a este mensaje trasformado sobre la venida de Cristo. \u00a1Qu\u00e9 hermoso testimonio de fe nos ofrecen! Especialmente cuando nuestra tentaci\u00f3n inicial pudiese ser correr hacia un espacio seguro en nuestro peque\u00f1o mundo de certeza. Estos fieles han estado expuestos al empobrecimiento, al riesgo, al desierto, a la fragilidad de la vida. \u00bfPodr\u00edamos unirnos a ellos, y abrirnos a nuestra propia pobreza y necesidad de Dios?<\/p>\n\n<p>Este Adviento, prepar\u00e9monos para la llegada de la Navidad mediante el acercamiento a los lugares empobrecidos que vemos en el mundo. Conforme estemos presentes en ellos, y para ellos, entonces conoceremos nuestra propia pobreza. Nuestra capacidad para recibir la venida de Cristo se fortalecer\u00e1 y podremos decir en voz alta: \u201cVen Se\u00f1or Jes\u00fas \u00a1Ven!\u201d \u00a1Qu\u00e9 gran regalo ser\u00e1 este!<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[873,869],"class_list":["post-162406","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-adviento-4c","category-adviento-c"],"acf":{"sermon_date":"2015-12-20","drupal_id":"303616","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168898},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Adviento 4 (C) - 2015 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/adviento-4-c-2015\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Adviento 4 (C) - 2015\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"En este cuarto domingo de Adviento, todas las iglesias que siguen la tradici\u00f3n de encender una de las velas en la corona de Adviento, est\u00e1n encendiendo la \u00faltima vela morada. 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