{"id":162408,"date":"2015-12-12T04:22:58","date_gmt":"2015-12-12T09:22:58","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/fiesta-de-la-virgen-de-guadalupe-2015\/"},"modified":"2020-12-03T10:45:04","modified_gmt":"2020-12-03T15:45:04","slug":"fiesta-de-la-virgen-de-guadalupe-2015","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/fiesta-de-la-virgen-de-guadalupe-2015\/","title":{"rendered":"Fiesta de la Virgen de Guadalupe &#8211; 2015"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>Estamos a mitad del tiempo de adviento, camino hacia la Navidad. En esta etapa del adviento celebramos la fiesta de la aparici\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda de Guadalupe, en el cerro de Tepeyac en M\u00e9xico.<\/p>\n\n<p>A nivel hist\u00f3rico, el relato de la guadalupana se atribuye al ind\u00edgena Don Antonio Valeriano (1520-1605), disc\u00edpulo de Fray Bernardino de Sahag\u00fan. Seg\u00fan su testimonio nos transmite las apariciones ocurridas del 9 al 12 de Diciembre de 1531, tal como el vidente Juan Diego, ind\u00edgena azteca, se las cont\u00f3.<\/p>\n\n<p>El hecho de la aparici\u00f3n toma como instrumento al indio azteca Juan Diego. Mientras caminaba de madrugada para asistir a Misa, al subir al cerro de Tepeyac, escucha la voz de una mujer que le dice que es la madre de Dios, creador del universo, y le pide que le construya un templo en el cerro.<\/p>\n\n<p>Juan Diego se puso en contacto con el Obispo Fray Juan Zum\u00e1rraga, le cont\u00f3 lo sucedido, pero no le crey\u00f3. Procur\u00f3 rechazar la misi\u00f3n y que fuera otro que llevara el encargo por considerar que no le iban a creer, pero la mujer le dijo que le tocaba a \u00e9l llevar el mensaje. Todo se concret\u00f3 cuando llev\u00f3 al Obispo por orden de la mujer las flores que recogi\u00f3 en el cerro, como prueba de lo acontecido.<\/p>\n\n<p>De esta manera, con el milagro de Tepeyac, se inicia para Am\u00e9rica Latina una profunda devoci\u00f3n a la madre de Dios que impulsa la evangelizaci\u00f3n. Cada naci\u00f3n, cada pueblo nuestro se encuentra bajo la especial protecci\u00f3n de Mar\u00eda en sus diversas advocaciones. Es como si la Virgen hubiera querido dar a cada uno de los pedazos del continente un regalo \u00fanico y particular.<\/p>\n\n<p>En la actualidad, M\u00e9xico no se entender\u00eda sin el fen\u00f3meno guadalupano: \u201csi quitas de nuestra historia a santa Mar\u00eda de Guadalupe, est\u00e1s hablando de otro pa\u00eds, de otra naci\u00f3n, de otro pueblo, pero no de M\u00e9xico, que se ha conformado en torno a santa Mar\u00eda de Guadalupe\u201d. (Cardenal de M\u00e9xico Norberto Rivera Carrera, 2003).<\/p>\n\n<p>Con este sencillo presupuesto hist\u00f3rico, consideramos ahora el aporte de la Virgen Mar\u00eda de Guadalupe la mujer del adviento y la navidad como nos muestra san Lucas en su evangelio: \u201cEn aquellos d\u00edas, Mar\u00eda se puso en camino y fue aprisa a la monta\u00f1a, a un pueblo de Jud\u00e1; entr\u00f3 en casa de Zacar\u00edas y salud\u00f3 a Isabel\u201d (Lucas 1,39).<\/p>\n\n<p>Mar\u00eda es la Virgen de la esperanza y est\u00e1 embarazada de la inmensidad de Dios. Es una presencia entra\u00f1able en el camino de Adviento hacia la Navidad. Se puso en camino y fue a toda prisa a anunciar la Buena Noticia. Es un gesto de solidaridad compartir con los hermanos el don recibido.<\/p>\n\n<p>Mar\u00eda se convierte en la sierva del se\u00f1or. Por eso, la Escritura nos la presenta como la que, yendo a servir a Isabel en la circunstancia del parto, le hace el servicio mucho mayor de anunciarle el evangelio con las palabras del magnificat.<\/p>\n\n<p>As\u00ed, en la boda de Can\u00e1 en Galilea est\u00e1 atenta a las necesidades de la fiesta y por su intercesi\u00f3n: \u201cJes\u00fas hace su primera se\u00f1al milagrosa mostrando su gloria, y sus disc\u00edpulos creyeron en \u00e9l\u201d (Juan 2,11). Todo su servicio consiste en abrirnos al evangelio e invitarnos a su obediencia; por eso nos dice: \u201cHagan lo que \u00e9l diga\u201d (Juan 2,5).<\/p>\n\n<p>Mar\u00eda es se\u00f1al de cercan\u00eda, de proximidad. Como cristianos tenemos que ser siempre testigos operantes de la proximidad y de la cercan\u00eda. Posibilitar siempre espacios abiertos de proximidad y cercan\u00eda. Cercan\u00eda de Dios en el camino, sea en el llano o en las abruptas monta\u00f1as, en la densidad de las ciudades o en la soledad de los pueblos.<\/p>\n\n<p>En este tiempo especial de Adviento y en este d\u00eda de celebraci\u00f3n, Mar\u00eda de Guadalupe desea que en cada uno de nosotros como creyentes, el misterio de Dios est\u00e9 presente, no para guardarlo celosamente, sino para transmitirlo a los hermanos. Desea que seamos testigos de la realidad de Dios en el coraz\u00f3n del mundo.<\/p>\n\n<p>Nosotros estaremos en medio de nuestro pueblo para proclamar que Dios est\u00e1 muy cerca de nosotros y nos salva. Nuestro mundo, nuestro peque\u00f1o mundo, tiene necesidad, hoy m\u00e1s que nunca, de humanidad, de fraternidad, de respeto mutuo y confianza rec\u00edproca. Mar\u00eda Virgen y madre nos regala el sentido de vivir y celebrar.<\/p>\n\n<p>Mar\u00eda es una de las figuras fuertes de adviento y el evangelio nos la presenta como modelo de fe. No es una diosa, si hubiera sido una diosa no habr\u00eda sido modelo para nosotros. Pues, lo que el evangelio nos propone como modelo de ella es precisamente su fe.<\/p>\n\n<p>Por esta raz\u00f3n escribe Lucas en su evangelio: \u201cDichosa t\u00fa que has cre\u00eddo\u201d (Lucas 1,45). Mar\u00eda ha cre\u00eddo. Lo que le ha sido propuesto podr\u00eda haberle parecido m\u00e1s bien algo incre\u00edble. Pero ella cree. Se le anuncia que ella puede ser madre del Mes\u00edas por encima de los caminos humanos. Ella no entiende. Pero conf\u00eda, y se entrega al plan de Dios.<\/p>\n\n<p>Dios tiene un plan de salvaci\u00f3n, pero no quiere llevarlo a cabo en solitario. Busca la cooperaci\u00f3n de nosotros, y baja para pedir su consentimiento a una muchacha nazarena. Ella decide dejar hacer, en todo caso, y poner en todo caso su propia vida a la disposici\u00f3n de Dios. Por eso respondi\u00f3 al querer de Dios: \u201cYo soy la esclava del se\u00f1or; que Dios haga conmigo como me has dicho\u201d (Lucas 1,38).<\/p>\n\n<p>As\u00ed lo escribe el evangelista: \u201cPorque lo que te ha dicho el se\u00f1or se cumplir\u00e1\u201d (Lucas 1,45). La fe de Mar\u00eda es una fe hecha de esperanza. No se trata de creer en afirmaciones te\u00f3ricas, sino de confiar en la acci\u00f3n del se\u00f1or en la historia y secundarla. Esa es la fe de Mar\u00eda. Pide un templo en el cerro de Tepeyac y est\u00e1 segura que se construir\u00e1, porque conf\u00eda enteramente en Dios.<\/p>\n\n<p>En Mar\u00eda se cumple aquello de la primera lectura: \u201cLa confianza que t\u00fa has mostrado nunca se apartara del coraz\u00f3n de los hombres, que siempre recordaran el poder de Dios\u201d (Judith 13,19). En esta situaci\u00f3n la fe de Mar\u00eda de Guadalupe est\u00e1 hecha de esperanza y de confianza.<\/p>\n\n<p>Nuestra encomienda es, creer y esperar como Mar\u00eda. Mirar a Mar\u00eda puede ser un est\u00edmulo para nuestra esperanza. Todos atravesamos momentos dif\u00edciles, sin esperanza. Hay en toda vida humana, por lo menos, algunos momentos de crisis, en los que nos parece perder pie, o tocar fondo en la vida, son los momentos para explorar nuestra propia esperanza.<\/p>\n\n<p>Estamos en la mitad de la estaci\u00f3n de Adviento. Junto a la Virgen Mar\u00eda de Guadalupe, estamos invitados a confiar, a no desesperarnos, hacer un acto de coraje y confiar.<\/p>\n\n<p>Ya hemos escuchado muchas veces las promesas del se\u00f1or. Quiz\u00e1 tambi\u00e9n muchas veces las hemos acogido. Bastar\u00eda que, una vez m\u00e1s, al concluir el Adviento, nos entreg\u00e1ramos confiadamente a creer y esperar en sus promesas.<\/p>\n\n<p>Todo alcanzar\u00e1 su plenitud, si al igual que Mar\u00eda, ponemos toda nuestra vida en la tarea de cooperar con el Se\u00f1or en la realizaci\u00f3n de sus promesas. Con una fe llena de coraje y una esperanza activa, en el fondo hacemos nuestras las promesas del Se\u00f1or.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1003],"class_list":["post-162408","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-varias-ocasiones"],"acf":{"sermon_date":"2015-12-12","drupal_id":"303626","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168891},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Fiesta de la Virgen de Guadalupe - 2015 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/fiesta-de-la-virgen-de-guadalupe-2015\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Fiesta de la Virgen de Guadalupe - 2015\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Estamos a mitad del tiempo de adviento, camino hacia la Navidad. 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