{"id":162411,"date":"2015-12-25T04:26:32","date_gmt":"2015-12-25T09:26:32","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/navidad-i-2015\/"},"modified":"2020-12-03T10:45:41","modified_gmt":"2020-12-03T15:45:41","slug":"navidad-i-2015","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/navidad-i-2015\/","title":{"rendered":"Navidad (I) &#8211; 2015"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>Con la celebraci\u00f3n del nacimiento del Ni\u00f1o Dios, esta noche, concluye el tiempo de Adviento; ese tiempo durante el cual la liturgia nos fue ayudando a trav\u00e9s de las diferentes lecturas de la Palabra de Dios a prepararnos adecuadamente para celebrar el nacimiento del Mes\u00edas y Salvador Jesucristo.<\/p>\n\n<p>Para nosotros, como cristianos, la celebraci\u00f3n del nacimiento del Ni\u00f1o Dios es algo m\u00e1s que un simple aniversario, un nuevo cumplea\u00f1os de Jes\u00fas. Nos hemos preparado durante cuatro semanas para celebrar la venida de Jes\u00fas. Dejando a un lado todo el aparato consumista que se ha montado en torno a la Navidad, nosotros nos dejamos invadir de esa alegr\u00eda inmensa que nos produce el hecho de saber que hoy, el Dios Todopoderoso y eterno, ha venido hasta nosotros en forma de un d\u00e9bil ni\u00f1o.<\/p>\n\n<p>Hemos escuchado hoy una lectura muy sugestiva del Antiguo Testamento y hemos aclamado el salmo 96 donde el salmista nos invita al gozo y la alabanza al constatar las obras grandes del Se\u00f1or. Eso es lo que hacemos en esta Nochebuena, alabar y bendecir al Se\u00f1or por sus obras; pero por encima de todo alabarlo y darle gracias porque a pesar de su infinita grandeza ha decidido venir hasta nosotros, hacerse uno de nosotros y compartir nuestras alegr\u00edas y tristezas, nuestros sue\u00f1os y esperanzas. Ese es el gran sentido de la celebraci\u00f3n de esta noche.<\/p>\n\n<p>Como acabamos de escuchar en el pasaje del libro de Isa\u00edas que nos trae la liturgia de hoy, el profeta invita a la alegr\u00eda por dos motivos especialmente: porque \u201cel pueblo que caminaba a oscuras vio un luz intensa\u201d, y el segundo motivo es porque \u201cun ni\u00f1o nos ha nacido\u201d. Por una parte, Isa\u00edas invita a vivir esa alegr\u00eda y regocijo en actitud de agradecimiento a Dios porque la opresi\u00f3n que pesaba sobre su pueblo se ha retirado. El trasfondo hist\u00f3rico de este pasaje es la devastaci\u00f3n y muerte que produjo en la regi\u00f3n el imperio Asirio quien derram\u00f3 mucha sangre y produjo gran dolor a los israelitas del Norte del pa\u00eds. En medio de todo, el profeta invita a mantener viva la fe y a confiar siempre en el poder inigualable de Dios, \u00fanico que puede doblegar a los m\u00e1s poderosos del mundo.<\/p>\n\n<p>El otro motivo de alegr\u00eda se refiere al nacimiento de un ni\u00f1o; al parecer, se trata de un descendiente real que acaba de nacer. Era normal que cuando se produc\u00eda el nacimiento del descendiente, hubiera alegr\u00eda y se renovaran las esperanzas del pueblo. Desde la \u00e9poca del rey David, el pueblo siempre aliment\u00f3 la esperanza de un rey a la medida de sus expectativas y necesidades; sin embargo, ning\u00fan descendiente del legendario David dio la talla; por eso, siempre se mantuvo la esperanza en que alg\u00fan d\u00eda, Dios enviar\u00eda un Mes\u00edas que s\u00ed fuera capaz de realizar el papel aut\u00e9nticamente liberador.<\/p>\n\n<p>Ya en la \u00e9poca del Nuevo Testamento, las comunidades cristianas primitivas muy pronto encontraron el cumplimiento de estas profec\u00edas en Jes\u00fas de Nazaret. Ese ni\u00f1o que anunciaba Isa\u00edas fue para los primeros cristianos Jes\u00fas, el hijo de Jos\u00e9 y Mar\u00eda que hoy contemplamos en el pesebre.<\/p>\n\n<p>Llenos de gozo contemplamos pues al ni\u00f1o de Bel\u00e9n. En este ni\u00f1o se cumplen hoy todas las profec\u00edas, ah\u00ed est\u00e1 en el silencio y la humildad del pesebre la realizaci\u00f3n de todas las promesas divinas; no importa cuanta oscuridad, cuanta soledad, cuantas tristezas y angustias ha experimentado la humanidad y cada uno de nosotros; ese llanto y esa desnudez de este Ni\u00f1o nos est\u00e1n diciendo que no estamos solos; que la vida no es dolor ni llanto, que la vida, nuestra vida, tiene un sentido porque Dios en su amor infinito ha venido a hacerse uno con nosotros, a llenar de sentido nuestra existencia.<\/p>\n\n<p>El evangelista Lucas es quien nos cuenta con m\u00e1s detalle el nacimiento del Ni\u00f1o Dios. Como hemos escuchado, Lucas menciona una circunstancia muy particular que rode\u00f3 este nacimiento: Mar\u00eda y Jos\u00e9 que habitaban el peque\u00f1o y escondido caser\u00edo de Nazaret en Galilea, tuvieron que desplazarse hasta Bel\u00e9n, muy cerca de Jerusal\u00e9n, para registrarse en un censo que hab\u00eda decretado el emperador romano. La ley era que cada jud\u00edo ten\u00eda que ir hasta su lugar de origen a censarse; y como Jos\u00e9 no era de Galilea, sino de Bel\u00e9n de Jud\u00e1, por eso tuvo que hacer este viaje.<\/p>\n\n<p>Estando entonces en esta penosa diligencia, se le cumpli\u00f3 el tiempo a Mar\u00eda y tuvo que dar a luz all\u00ed en Bel\u00e9n, lejos de su casa, entre gente desconocida. Y nos dice Lucas que como no hubo sitio para Mar\u00eda y Jos\u00e9 en la posada, tuvo que alumbrar en una pesebrera. Fue lo m\u00e1s \u00edntimo que pudieron encontrar Mar\u00eda y su esposo, el lugar donde habitualmente pasaban la noche los animales de trabajo.<\/p>\n\n<p>No se trata simplemente de un relato pintoresco. El evangelista quiere subrayar aqu\u00ed tres cosas muy importantes: la primera tiene que ver con el origen hist\u00f3rico de Jes\u00fas, el Mes\u00edas: aun trat\u00e1ndose del esperado de los tiempos, no cae del cielo, ni viene entre \u00e1ngeles y nubes; su nacimiento tuvo lugar en un momento preciso: en los d\u00edas del censo impuesto por la autoridad romana; la segunda tiene que ver con la localidad o la ciudad donde nace el Mes\u00edas: en Bel\u00e9n, ciudad de David; de este modo, Lucas conecta el nacimiento de Jes\u00fas con las expectativas mesi\u00e1nicas seg\u00fan las cuales, el mes\u00edas ten\u00eda que ser un descendiente de David y, aparte de eso, ten\u00eda que nacer all\u00ed en la ciudad de David.<\/p>\n\n<p>Sin embargo, para nosotros, el tercer elemento que subraya Lucas es el m\u00e1s importante de todos ya que se trata del sentido teol\u00f3gico que el evangelista quiere darle a su relato. Prestemos mucha atenci\u00f3n. Se trata del lugar exacto del nacimiento; nos dice san Lucas que \u00e9ste se realiz\u00f3 en un pesebre o una pesebrera, como quieran mirarlo. Como quien dice, al Mes\u00edas, al enviado de Dios, su propio Hijo, no le ha tocado nacer, como a la gran mayor\u00eda de criaturas, en la intimidad de un hogar -por aquel tiempo cuando no hab\u00eda cl\u00ednicas ni hospitales, los ni\u00f1os nac\u00edan en la casa y la madre era asistida por una partera.<\/p>\n\n<p>Para Mar\u00eda y Jos\u00e9 \u201cno hubo lugar en la posada de Bel\u00e9n\u201d, nos dice san Lucas. Hab\u00eda mucha gente aquel d\u00eda en la ciudad a causa del censo. Este detalle lo utiliza el evangelista para hacer entender a los cristianos y cristianas de su comunidad -y a nosotros hoy- que no podemos quedarnos contemplando s\u00f3lo la dimensi\u00f3n gloriosa de Jes\u00fas, el Cristo. Es importante tener en cuenta que Lucas es un cristiano probablemente de la segunda generaci\u00f3n de cristianos, cuando ya el cristianismo tiene ra\u00edces muy fuertes, pero est\u00e1 olvidando muchos aspectos que tienen que ver con la sencillez, la humildad y el despojo de toda vanagloria que rodearon el origen humano de su Se\u00f1or.<\/p>\n\n<p>Delante del pesebre hoy pensemos con toda sinceridad si hay o no, lugar en nuestro coraz\u00f3n para el Hijo de Dios; qu\u00e9 situaciones, qu\u00e9 intereses, qu\u00e9 obst\u00e1culos ponemos para no abrir la posada de nuestra vida a Jes\u00fas. No le cerremos la puerta, no dejemos pasar la oportunidad de dejarlo entrar en cada uno de nosotros para que \u00e9l nos transforme, para que \u00e9l nos reconstruya, para que \u00e9l vuelva a hacer de cada uno de nosotros seres nuevos, m\u00e1s humanos, m\u00e1s dignos de ser hijos e hijas de Dios.<\/p>\n\n<p>Que las luces, la m\u00fasica y el consumismo de la Navidad no sean m\u00e1s un motivo para cerrar la puerta a la humilde pareja de Mar\u00eda y Jos\u00e9 que quieren hoy pasar la noche de la vida con nosotros.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[876,880],"class_list":["post-162411","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-navidad","category-navidad-i"],"acf":{"sermon_date":"2015-12-25","drupal_id":"303641","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168899},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Navidad (I) - 2015 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/navidad-i-2015\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Navidad (I) - 2015\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Con la celebraci\u00f3n del nacimiento del Ni\u00f1o Dios, esta noche, concluye el tiempo de Adviento; ese tiempo durante el cual la liturgia nos fue ayudando a trav\u00e9s de las diferentes lecturas de la Palabra de Dios a prepararnos adecuadamente para celebrar el nacimiento del Mes\u00edas y Salvador Jesucristo. 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