{"id":162421,"date":"2013-11-23T03:23:14","date_gmt":"2013-11-23T08:23:14","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/cristo-rey-c-2013\/"},"modified":"2020-12-03T10:42:57","modified_gmt":"2020-12-03T15:42:57","slug":"cristo-rey-c-2013","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cristo-rey-c-2013\/","title":{"rendered":"Cristo Rey (C) &#8211; 2013"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>Con la solemnidad de Cristo Rey de reyes,&nbsp; Se\u00f1or de se\u00f1ores, culminamos este a\u00f1o lit\u00fargico y nos preparamos para iniciar el pr\u00f3ximo domingo, el a\u00f1o nuevo lit\u00fargico con el primero de Adviento.<\/p>\n\n<p>La finalidad de la solemnidad de este domingo es resaltar el se\u00f1or\u00edo universal de Jes\u00fas, confesado as\u00ed por las primitivas comunidades cristianas;&nbsp;Cristo&nbsp;viene de la palabra griega&nbsp;Christ\u00f3s&nbsp;que significa&nbsp;el ungido, y equivale al hebreo&nbsp;Mesiah&nbsp;que tambi\u00e9n significa&nbsp;ungido. Para las primeras comunidades cristianas qued\u00f3 claro que la vida y la obra de Jes\u00fas le merecieron por parte del Padre el t\u00edtulo de Mes\u00edas o Ungido lo cual qued\u00f3 probado con la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n\n<p>La convicci\u00f3n de los disc\u00edpulos del Maestro y de los dem\u00e1s seguidores desde aquellas primeras generaciones es que Jes\u00fas ha recibido ese t\u00edtulo a fuerza de servicio, de aceptaci\u00f3n y acogida de todos los \u201cdesechados\u201d por la sociedad, por la religi\u00f3n, por el sistema vigente a quienes les devolvi\u00f3 la aut\u00e9ntica figura Dios, Padre misericordioso que a todos ama con la misma medida sin distinci\u00f3n de raza, pueblo o naci\u00f3n.<\/p>\n\n<p>Ahora, es cierto que Jes\u00fas no colma en un principio las expectativas mesi\u00e1nicas de sus contempor\u00e1neos precisamente por eso, porque ni sus palabras ni sus acciones se ajustan para nada a lo que com\u00fanmente se pensaba que deb\u00eda ser el Mes\u00edas. Quiere decir esto que para la \u00e9poca de Jes\u00fas, la esperanza mesi\u00e1nica ten\u00eda varios matices: religiosos, pol\u00edticos y sociales. Miremos esto con un poco m\u00e1s de precisi\u00f3n.<\/p>\n\n<p>Desde muy antiguo el pueblo israelita esperaba una intervenci\u00f3n especial de Dios a trav\u00e9s de un enviado; una intervenci\u00f3n que se encaminara directamente a un cambio de situaci\u00f3n. Ya desde la \u00e9poca en que empez\u00f3 a decaer el per\u00edodo de los jueces, unos mil a\u00f1os antes de Jes\u00fas,&nbsp; el pueblo, que viv\u00eda en la tierra prometida, comienza a experimentar la opresi\u00f3n a manos de los nuevos dirigentes: los reyes.<\/p>\n\n<p>Podemos decir con toda claridad que el per\u00edodo de la monarqu\u00eda fue el gran pecado de infidelidad al proyecto comunitario de Dios cuando condujo a su pueblo a la tierra de la libertad. Y todo comienza cuando los jueces empiezan a corromperse; de esto nos da testimonio el segundo libro de Samuel, el \u00faltimo de los jueces de Israel. Los ancianos de Israel van hasta donde \u00e9l para decirle: \u201cMira, t\u00fa ya eres viejo y tus hijos no se comportan como t\u00fa. N\u00f3mbranos un rey que nos gobierne, como es costumbre en todas las naciones.&nbsp;&nbsp;A Samuel le disgust\u00f3 que le pidieran ser gobernados por un rey, y se puso a orar al Se\u00f1or.&nbsp;&nbsp;El Se\u00f1or le respondi\u00f3: \u2013Escucha al pueblo en todo lo que te pidan. No te rechazan a ti, sino a m\u00ed; no me quieren por rey\u201d (2 Samuel 8:5-7).<\/p>\n\n<p>Y aqu\u00ed arranca el \u201ccalvario\u201d hist\u00f3rico para Israel. A pesar de que al pueblo sencillo se le hizo creer que la monarqu\u00eda era voluntad de Dios y que el rey era se\u00f1alado por el mismo Dios; es necesario decir que en realidad esta fue una jugada de los grupos dominantes del momento, y ese es un grave peligro que tienen las comunidades de todos los tiempos: hacerles creer que los intereses de una minor\u00eda dominante expresan de alg\u00fan modo el querer de Dios.<\/p>\n\n<p>La demostraci\u00f3n m\u00e1s clara e hist\u00f3rica, de que Dios nunca estuvo de acuerdo con la monarqu\u00eda fue precisamente la aparici\u00f3n de profetas que desde su libertad e independencia del poder, no les tembl\u00f3 la voz para denunciar valientemente el descuido de cada nuevo monarca respecto a sus deberes como gu\u00eda, como l\u00edder principal del pueblo. La cuesti\u00f3n es muy simple: la&nbsp; monarqu\u00eda fue para Israel un retroceso a la \u00e9poca de la servidumbre en Egipto, pues se trata de una estructura esencialmente injusta, creadora de una sociedad desigual, excluyente y esclavizante. Cuando una estructura es as\u00ed, por m\u00e1s que quien la dirija sea un santo, no por eso, desaparece el pecado estructural del fondo. Desafortunadamente, esto no lo detect\u00f3 ning\u00fan profeta y por eso ninguno de ellos lleg\u00f3 a proponer la eliminaci\u00f3n de la monarqu\u00eda a pesar de que criticaron duramente a los monarcas. La monarqu\u00eda llega a su fin con la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n y del templo y con la deportaci\u00f3n de la clase dirigente a Babilonia (587 a.C.). Ya para esta \u00e9poca, gracias a la predicaci\u00f3n de los profetas, se hab\u00eda comenzado a formar la esperanza de un rey bueno y justo, un Mes\u00edas que hiciera todo lo que los reyes o pastores anteriores no hab\u00edan logrado hacer (cf. la primera lectura de este domingo).<\/p>\n\n<p>Para la \u00e9poca m\u00e1s inmediata al advenimiento de Jes\u00fas, esta esperanza ten\u00eda varios matices: los dirigentes pol\u00edticos, que no se sent\u00edan c\u00f3modos con la presencia romana en el territorio esperaban un Mes\u00edas con la suficiente fuerza para expulsar de Israel la porci\u00f3n de ej\u00e9rcito romano acantonado en Palestina y que le devolviera a los dirigentes jud\u00edos la autonom\u00eda en sus asuntos; los interesados en una vivencia religiosa m\u00e1s acorde con la rutina cultual del templo, esperaban un Mes\u00edas que purificara el templo y el culto de un modo definitivo; otros, por fin, las masas oprimidas y empobrecidas, esperaban un Mes\u00edas comprometido con las necesidades sociales, que les garantizara el alimento, la tenencia de un pedazo de tierra\u2026 en fin, que los liberara de la opresi\u00f3n de los pol\u00edticos, de los representantes del templo y de los romanos.<\/p>\n\n<p>A pesar de los diferentes tintes de la esperanza mesi\u00e1nica, hab\u00eda en todos un sentir com\u00fan: la tarea del Mes\u00edas, vista desde cualquier \u00e1ngulo, era exclusivamente suya, pues para eso \u00a1vendr\u00eda investido con todos los poderes otorgados por Dios! La irrupci\u00f3n de un Mes\u00edas considerado as\u00ed, no pod\u00eda darse sino en medio de truenos y todo tipo de fen\u00f3menos c\u00f3smicos; en cuanto al lugar, se supon\u00eda que deb\u00eda ser en Jerusal\u00e9n.<\/p>\n\n<p>De acuerdo con todo lo anterior, es apenas l\u00f3gico que nadie creyera en Jes\u00fas como Mes\u00edas; recordemos que sus paisanos por poco lo tiran por un despe\u00f1adero cuando anunci\u00f3 en la sinagoga de Nazaret que los dicho por el profeta Isa\u00edas comenzaba a cumplirse en ese momento (Lucas 4:16-30), hasta sus mismos parientes lo tomaron por loco y buscaban la manera de aislarlo de la gente (Marcos 3:21); pero antes de estas cosas, recordemos que el mismo Tentador hizo todo lo posible por hacerlo desistir de su proyecto de vida que hab\u00eda sellado ya con su bautismo y que el Padre hab\u00eda refrendado con sus palabras: \u201cEste es mi hijo, el predilecto, esc\u00fachenlo\u201d (Marcos 1:9; Mt 3:13-17; Lucas 3:21s; Juan 1:29-34); cierto que a medida que va avanzando su ministerio, \u201cLa gente se asombraba de su ense\u00f1anza porque les ense\u00f1aba con autoridad, no como los letrados\u201d (Marcos 1:22), y en otra ocasi\u00f3n la gente se preguntaba \u201c\u00bfqui\u00e9n es este que hasta el viento y el lago le obedecen?\u201d (Marcos 4:41).<\/p>\n\n<p>De todos modos, ni los mismos disc\u00edpulos a quienes Jes\u00fas escogi\u00f3 como seguidores suyos fueron capaces de entender ni de ver en su Maestro la presencia del Mes\u00edas; es que ellos tambi\u00e9n ten\u00edan expectativas semejantes a las de sus contempor\u00e1neos; por eso Pedro reprende a Jes\u00fas cuando les anuncia que el Mes\u00edas deb\u00eda padecer a manos de las autoridades de Jerusal\u00e9n, morir y despu\u00e9s resucitar (Marcos 8:32 y par.); por eso, las autoridades de Jerusal\u00e9n s\u00f3lo pueden ver en Jes\u00fas a un blasfemo (Marcos 14:64), un agitador (Lucas 23:1,5), un evasor de impuestos (Lucas 23:5) y un impostor (Lucas 23:2); por eso, Jes\u00fas decepciona tanto a Judas que no duda en ponerlo en manos de los sumos sacerdotes (Marcos 14:10; par.).<\/p>\n\n<p>Para nosotros hoy, es \u201cf\u00e1cil\u201d confesar que Jes\u00fas es el Mes\u00edas, el Hijo de Dios, el Rey del universo, porque desde ni\u00f1os nos ense\u00f1aron esa fe; valdr\u00eda la pena ahora que nos pusi\u00e9ramos en el lugar de Jes\u00fas para intentar comprender cu\u00e1nto tendr\u00eda \u00e9l que luchar para descubrir y aceptar su vocaci\u00f3n de Hijo de Dios, cu\u00e1nto le cost\u00f3 aceptar que su tarea mesi\u00e1nica no pod\u00eda encaminarse por la espectacularidad ni por el populismo, sino desde el acercamiento humano a cada uno para sembrar en cada coraz\u00f3n la semilla del cambio hasta lograr que esa transformaci\u00f3n que todos anhelaban germinara primero en cada coraz\u00f3n. Nos hace falta identificarnos m\u00e1s con Jes\u00fas, vivir la experiencia del anonadamiento, del despojo, de la entrega, hasta convertirnos en instrumentos vivos del amor del Padre; experimentar con entereza la derrota, la cruz, el rechazo, al estilo de Jes\u00fas, sin perder la confianza en el Padre as\u00ed como Jes\u00fas, convencidos de que en la derrota est\u00e1 la victoria, en el rechazo est\u00e1 la aceptaci\u00f3n, en la cruz est\u00e1 la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n\n<p>Abramos hoy nuestro coraz\u00f3n a Jes\u00fas, dig\u00e1mosle que estamos dispuestos a que reine en nosotros y que nos haga d\u00f3ciles de esp\u00edritu para entender la din\u00e1mica de su reinado.<\/p>\n\n<p>\u2014 El Rvdo. Gonzalo Antonio Rend\u00f3n-Ospina es sacerdote de la Iglesia Episcopal en Colombia. Por algunos a\u00f1os sirvi\u00f3 en la Di\u00f3cesis Episcopal de Colombia en San Lucas (Medell\u00edn) y en la Catedral de San Pablo (Bogot\u00e1). Tambi\u00e9n fue comentador de las lecturas dominicales del Ciclo A y parte del Ciclo B. Ha colaborado en otras publicaciones como Diario B\u00edblico Latinoamericano y los comentarios pastorales de La Biblia de nuestro pueblo. Ahora trabaja como profesor virtual de una importante universidad virtual de Colombia.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1030,1029],"class_list":["post-162421","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-cristo-rey-c","category-pentecostes-c"],"acf":{"sermon_date":"2013-11-25","drupal_id":"303736","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168899},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Cristo Rey (C) - 2013 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cristo-rey-c-2013\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Cristo Rey (C) - 2013\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Con la solemnidad de Cristo Rey de reyes,&nbsp; Se\u00f1or de se\u00f1ores, culminamos este a\u00f1o lit\u00fargico y nos preparamos para iniciar el pr\u00f3ximo domingo, el a\u00f1o nuevo lit\u00fargico con el primero de Adviento. 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