{"id":162424,"date":"2013-11-03T03:25:52","date_gmt":"2013-11-03T08:25:52","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/propio-26-c-2013\/"},"modified":"2020-12-03T10:48:38","modified_gmt":"2020-12-03T15:48:38","slug":"propio-26-c-2013","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-26-c-2013\/","title":{"rendered":"Propio 26 (C) &#8211; 2013"},"content":{"rendered":"\n<p><hr>\n<p>El evangelio que leemos este domingo nos habla de la&nbsp;conversi\u00f3n. El personaje objeto de la acci\u00f3n salvadora de Jes\u00fas, es Zaqueo, palabra que usamos con mucha frecuencia para hablar de&nbsp;robo. Zaqueo es un jefe de publicanos, o sea, de cobradores de impuestos, personas de mala fama porque robaban a la gente cobrando m\u00e1s de lo debido, es decir, acostumbrados a cometer usura.<\/p>\n\n<p>Y es que las riquezas no son malas en cuanto tales, sino en cuanto que proceden, la mayor\u00eda de las veces, de la violencia, del despojo, del enga\u00f1o y de la usura. Zaqueo es un hombre rico. Al percatarse de la llegada de Jes\u00fas a Jeric\u00f3, quiso \u201cverlo\u201d y fue \u201cvisto\u201d por el Se\u00f1or. Su&nbsp;peque\u00f1a estatura&nbsp;no obedece tanto a&nbsp;poca altura, sino a su&nbsp;exclusi\u00f3n&nbsp;por parte de la gente que lo ve\u00eda como un ladr\u00f3n, como alguien detestable, adem\u00e1s de ser odiado por muchos.<\/p>\n\n<p>El \u201ctrataba de distinguir qui\u00e9n era Jes\u00fas\u201d, pero la gente se lo imped\u00eda. No pretend\u00eda comprar a Jes\u00fas, ni manipularlo, ni obtener de \u00e9l su bendici\u00f3n. Al percatarse de la perdici\u00f3n a que le arrastraban las riquezas, tom\u00f3&nbsp;una decisi\u00f3n: \u201cbajar del \u00e1rbol\u201d, es decir,&nbsp;cambia, da un viraje, se convierte,&nbsp;cambia de rumbo; y \u201clo hace inmediatamente\u201d, es decir, sin demora alguna, sin dar tiempo al arrepentimiento ni cambio de decisi\u00f3n, para \u201cdar lo que ten\u00eda\u201d, es decir, volverse generoso y entregar o devolver, a quien hab\u00eda hurtado, robado, despojado, aquello que le pertenec\u00eda. Devuelve a los pobres y despose\u00eddos por el mismo, todo aquello que hab\u00eda arrancado de sus manos.<\/p>\n\n<p>De Zaqueo salen estas palabras, de lo m\u00e1s profundo de su coraz\u00f3n: \u201cMira, Se\u00f1or, voy a dar a los pobres la mitad de todo lo que tengo; y si le he robado algo a alguien, le devolver\u00e9 cuatro veces m\u00e1s\u201d. Jes\u00fas es el siervo-profeta del lado de los pobres y oprimidos, que invita a la conversi\u00f3n de todos y a todos ofrece su palabra. La conversi\u00f3n es un anuncio diario y a diario, para todos por igual, no importa su estatura espiritual, no importa su condici\u00f3n de pecadores, ni de pecado cometido, a todos por igual sin distingo alguno, sin excluir a alguien por su espec\u00edfica o especial condici\u00f3n. No importa su cercan\u00eda a Dios, o por el contrario, su lejan\u00eda de Dios. No importa su gracia abundante o por el contrario, su carencia de la bendici\u00f3n divina.<\/p>\n\n<p>En el caso de Zaqueo, o de cada uno de nosotros, la conversi\u00f3n seguida de un banquete de comida, es signo del&nbsp;banquete eucar\u00edstico&nbsp;de los reconciliados. Cada Eucarist\u00eda, diaria o dominical, es el banquete de todos los que a diario, acuden all\u00ed para reconciliarse con Dios y con el hermano. All\u00ed debemos reconocer el da\u00f1o hecho a otros, lo que les hemos hurtado, lo que hemos hablado mal, lo que hemos hecho para destruir a otros. De all\u00ed debemos salir renovados, convertidos, para dar generosamente lo que abundantemente, hemos recibido de Dios.<\/p>\n\n<p>El profeta Habacuc, cap\u00edtulo 2:1-4, nos invita a estar vigilantes, \u201ctrepados en el \u00e1rbol\u201d, para saber cu\u00e1ndo el Se\u00f1or se acerca. El profeta bien dice: \u201cEstar\u00e9 atento y vigilante, como lo est\u00e1 el centinela en su puesto, para ver qu\u00e9 me dice el Se\u00f1or y qu\u00e9 respuesta da a mis quejas\u201d.<\/p>\n\n<p>El cristiano es aquel que permanece en vela, vigilante a la espera del Se\u00f1or para llenarse de su bendici\u00f3n y acceder al proceso de conversi\u00f3n que es parte de su itinerario, de su jornada de profeta, de ap\u00f3stol de Jes\u00fas. Es aquel que mira, observa y se percata, de la presencia del Se\u00f1or para llenarse de su amor. Solo as\u00ed lograremos el cambio radical de nuestras vidas, la conversi\u00f3n, el viraje, que nos lleve a la generosidad, al amor por el pr\u00f3jimo a quien hemos ofendido, a quien posiblemente hemos explotado. No ser\u00e1 de otra manera, solo as\u00ed. La llegada de Jes\u00fas, tarda pero llega, como dice el profeta Habacuc: \u201cA\u00fan no ha llegado el momento de que esta visi\u00f3n se cumpla; pero no dejar\u00e1 de cumplirse. T\u00fa espera, aunque parezca tardar, pues llegar\u00e1 en el momento preciso\u201d.<\/p>\n\n<p>El tiempo de Dios, nuestro peregrinar, nuestro trabajo de ap\u00f3stoles, el proceso de conversi\u00f3n, y muchas cosas m\u00e1s dentro de nuestra vida cristiana, son demoradas si las analizamos dentro de nuestro tiempo y de nuestra forma de esperar. Pero en el tiempo de Dios, todo llega, todo se da, todo se realiza. Solo hay que esperar sin desesperar. Hay que esperar en Dios.&nbsp; El tiempo de conversi\u00f3n de alguien no se puede medir en tiempo. Dios irrumpe all\u00ed para amar, para reconocer, pero solo despu\u00e9s de haber recibido la orden de entrar all\u00ed, no antes.&nbsp;El Se\u00f1or toca a la puerta del coraz\u00f3n, pero no tumba la puerta del coraz\u00f3n del ser humano. Es el respeto de Dios a la libertad, maravilloso don, que dio al ser humano.<\/p>\n\n<p>Como en el caso de Zaqueo, Jes\u00fas solo entra en casa de \u00e9ste, cuando, despu\u00e9s de alertarlo: \u201cZaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que quedarme en tu casa\u201d. Luego Lucas dice: \u201cZaqueo baj\u00f3 aprisa, y con gusto recibi\u00f3 a Jes\u00fas\u201d. Solamente despu\u00e9s de este suceso, llega a la persona la conversi\u00f3n, que no es ning\u00fan desmayo, ni ninguna convulsi\u00f3n, sino la alegr\u00eda de sentirse salvo, lleno de la presencia de Dios. Por esto Jes\u00fas, al final del presente evangelio, exclama lleno de alegr\u00eda: \u201cHoy ha llegado la salvaci\u00f3n a esta casa, porque este hombre tambi\u00e9n es descendiente de Abrah\u00e1n. Pues el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que se hab\u00eda perdido\u201d.<\/p>\n\n<p>La conversi\u00f3n y el cambio de la persona, ser\u00e1n motivo de alegr\u00eda tambi\u00e9n. Solo leamos en la Segunda carta a los Tesalonicenses, capitulo 1, vers\u00edculos del 1 a 4 y del 11 a 12: \u201cHermanos, siempre tenemos que dar gracias a Dios por ustedes, como es justo que hagamos, porque la fe de ustedes est\u00e1 creciendo y el amor que cada uno tiene por los dem\u00e1s es cada vez mayor. De modo que nosotros mismos hablamos de ustedes con satisfacci\u00f3n en las iglesias de Dios, por la fortaleza y la fe que ustedes muestran en medio de todas las persecuciones y aflicciones que sufren\u201d.<\/p>\n\n<p>No en vano nos convertimos, no en vano cambiamos de vida, motivo no solo de alegr\u00eda para Dios, sino tambi\u00e9n para aquellos que viven y practican la justicia divina. Nuestra conversi\u00f3n, que adem\u00e1s de ser una gran bendici\u00f3n de Dios para nosotros, es instrumento de predicaci\u00f3n. El testimonio de nuestra vida atrae a muchos hacia Jes\u00fas. Nuestra predicaci\u00f3n viva, a trav\u00e9s del testimonio de lo que sucedi\u00f3 en lo m\u00e1s profundo de nuestro ser, se convierte en gran atractivo, llena de expectaci\u00f3n a aquellos que a\u00fan no conocen a Jes\u00fas. Los atrae de tal manera que embelesa, y lleva a mirar en sus corazones para encontrar sus miserias, objeto de cambio por la gracia de Dios. \u00bfNo creen que Zaqueo una vez convertido, una vez despojado por s\u00ed mismo de todo cuando ten\u00eda, y que pertenec\u00eda a otros, y una vez devuelto a sus due\u00f1os, no se convirti\u00f3 en el centro de las miradas de miles que antes lo despreciaban? Claro que s\u00ed. Ahora Zaqueo, una vez convertido y despojado por s\u00ed mismo de riquezas robadas y obtenidas de mala forma, es un nuevo disc\u00edpulo de Jes\u00fas. La mejor predicaci\u00f3n es aquella que brota del testimonio de vida que se comparte sinceramente, no del texto aprendido o memorizado.<\/p><\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1029,1057],"class_list":["post-162424","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-c","category-propio-26c"],"acf":{"sermon_date":"2013-11-04","drupal_id":"303751","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168900,"sermon_other_translation":false},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 26 (C) - 2013 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-26-c-2013\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 26 (C) - 2013\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"El evangelio que leemos este domingo nos habla de la&nbsp;conversi\u00f3n. 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