{"id":162426,"date":"2013-10-26T03:29:02","date_gmt":"2013-10-26T07:29:02","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/propio-25-c-2013\/"},"modified":"2020-12-03T10:48:37","modified_gmt":"2020-12-03T15:48:37","slug":"propio-25-c-2013","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-25-c-2013\/","title":{"rendered":"Propio 25 (C) &#8211; 2013"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>Amados hermanos y hermanas, al llegar a este vig\u00e9simo quinto domingo del tiempo propio, alabemos a Dios, Padre-Madre que&nbsp; nos ha dado en su Hijo Jesucristo el don inmerecido de ser sus hijos e hijas; que en este nuevo encuentro de la congregaci\u00f3n nuestras mentes y nuestros corazones logren esa necesaria sinton\u00eda entre s\u00ed y con la fuente inagotable de vida: Dios, que a trav\u00e9s de su Palabra y con la fuerza del Esp\u00edritu nos convoca para hablarnos, para ablandar nuestro coraz\u00f3n, para calmar nuestros \u00e1nimos y, en definitiva, para hacernos personas nuevas. Por eso, es importante que nos soseguemos; dejemos que la marea de pensamientos, preocupaciones, tensiones, se aquieten para poder entrar en este \u00e1mbito de escucha del mensaje que nos trae hoy la liturgia.<\/p>\n\n<p>Escuchamos hoy en la primera lectura dos fragmentos de una hermosa oraci\u00f3n del profeta Jerem\u00edas que tiene como tel\u00f3n de fondo el riesgo inminente de la invasi\u00f3n de los babilonios al territorio israelita. Por encima de toda consideraci\u00f3n pol\u00edtica, tanto el profeta Jerem\u00edas como los dem\u00e1s profetas de antes del exilio, perciben este acontecimiento como un castigo de Dios debido a las m\u00faltiples infidelidades del pueblo y a sus numerosos pecados. Era as\u00ed la manera de entender la din\u00e1mica de Dios respecto al comportamiento humano: al buen comportamiento, a la rectitud, al reconocimiento del \u00fanico se\u00f1or\u00edo de Dios, correspond\u00eda la prosperidad y el bienestar del pueblo; y, al contrario, a los malos comportamientos, al descuido en la pr\u00e1ctica de la rectitud y la justicia, correspond\u00eda una serie de maldiciones y castigos que el pueblo sab\u00eda descubrir en cosas tan naturales como una sequ\u00eda, una plaga que acababa con las cosechas, una peste, una invasi\u00f3n de un pueblo extranjero\u2026 Es lo que se denomina la \u201cley de la retribuci\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n<p>Pero bien, lo importante es que hay quien se preocupa por el pueblo, hay quien le llama la atenci\u00f3n para que enderece su camino. El profeta est\u00e1 convencido y conf\u00eda en que si el pueblo se arrepiente, tal vez la suerte de Israel cambie. El mensaje se puede aplicar tambi\u00e9n hoy para nosotros; si bien, estamos llamados a la conversi\u00f3n, no es tanto para que los asuntos pol\u00edticos y econ\u00f3micos cambien, sino para que nuestra vida sea realmente m\u00e1s humana, m\u00e1s fraterna, m\u00e1s cercana al querer de Dios.<\/p>\n\n<p>En l\u00ednea semejante a la oraci\u00f3n del profeta, escuchamos tambi\u00e9n hoy en el Evangelio una hermosa par\u00e1bola que a simple vista nos deja at\u00f3nitos. No deja uno de sentir un poco de repulsi\u00f3n al ver la arrogancia y soberbia con que el fariseo se dirige a Dios: \u201cOh Dios, te doy gracias porque no soy como el resto de los hombres, ladrones, injustos, ad\u00falteros, o como ese recaudador de impuestos. Ayuno dos veces por semana y doy la d\u00e9cima parte de cuanto poseo\u201d. M\u00e1s que oraci\u00f3n, es una \u00a1cuenta de cobro lo que este hombre le est\u00e1 pasando a Dios! Directamente le est\u00e1 recordando a Dios lo bueno que es para que Dios act\u00fae de conformidad llen\u00e1ndolo de bendiciones.<\/p>\n\n<p>Como hemos visto quiz\u00e1s meditando sobre otras par\u00e1bolas, recordemos que cada uno de estos bellos relatos que Jes\u00fas se va ingeniando, hay siempre una denuncia y un anuncio. La denuncia que est\u00e1 haciendo aqu\u00ed Jes\u00fas es suficientemente clara: el legalismo practicado por los fariseos y doctores de la Ley los ha llevado a tal extremo que les ha hecho creer que en verdad son mejores que todos los hombres, que no tienen nada de qu\u00e9 arrepentirse y, por tanto no tienen nada qu\u00e9 pedir.<\/p>\n\n<p>En la cotidianidad de su ministerio p\u00fablico, Jes\u00fas tuvo que lidiar constantemente con esta mentalidad y hasta sufrir se\u00f1alamientos, acusaciones, juicio y condena a muerte. Eso fue lo que llev\u00f3 a Jes\u00fas a la cruz, el legalismo, una religi\u00f3n fanatizada que se cre\u00eda due\u00f1a de la verdad absoluta y, por tanto, capacitada para decidir sobre la vida o la muerte de los dem\u00e1s. A eso nos lleva la absolutizaci\u00f3n de ciertos mandatos o de ciertas normas cuando se nos olvida que una ley, una norma, unos c\u00e1nones, son simplemente medios -no fines- para ayudarnos a vivir en la mejor armon\u00eda con los otros.<\/p>\n\n<p>El otro aspecto de la par\u00e1bola, el anuncio que quiere hacer Jes\u00fas, queda tambi\u00e9n suficientemente ilustrado con la actitud del cobrador de impuestos. En la mentalidad de los contempor\u00e1neos de Jes\u00fas, el cobrador de impuestos era alguien tremendamente despreciable, pecador, impuro, indigno siquiera de entrar al templo. Un piadoso jud\u00edo no conceb\u00eda siquiera entrar en casa de un cobrador de impuestos, incurrir\u00eda en \u00a1impureza legal!<\/p>\n\n<p>Pues bien, es justamente el cobrador de impuestos, la figura que emplea Jes\u00fas para ilustrar la actitud con que debemos dirigirnos a Dios: no importa qu\u00e9 tan empecatados estemos, lo que importa es el sentimiento sincero de que hay algo que nos impide esa comuni\u00f3n armoniosa con Dios y con nuestros semejantes y que en su presencia es necesario reconocerlo. En contraste con la actitud soberbia del fariseo, Jes\u00fas muestra otra imagen del publicano: \u201c\u2026 ni siquiera alzaba los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: Oh Dios, ten piedad de este pecador\u201d.&nbsp; Y nos dice Jes\u00fas que en efecto,&nbsp; \u201c\u00e9ste volvi\u00f3 a casa absuelto y el otro no\u201d.<\/p>\n\n<p>Era l\u00f3gico; al fariseo no se le ocurre que delante de Dios todos somos pecadores, que cuando reconocemos su inmenso amor, bondad y misericordia, quedan al descubierto nuestras miserias, nuestras infidelidades, nuestras grandes fallas. Eso es lo que un legalista no puede reconocer. Como dijimos, el legalismo ha perdido el horizonte, se le ha olvidado, que las normas son meras ayudas, simples instrumentos para apoyarnos en nuestro camino de crecimiento. El legalista se cree en el derecho entonces, de exigir ya su paga, la recompensa por ser tan bueno. \u00a1Terrible! El legalismo ni sospecha siquiera que Dios es la fuente misma&nbsp; del amor, la bondad, la misericordia; Dios para \u00e9l es un simple capataz, un juez implacable que hay que tener contento a base del fr\u00edo cumplimiento de unas normas.<\/p>\n\n<p>A la luz de esta ense\u00f1anza de Jes\u00fas, examinemos nuestra vida de fe, nuestra relaci\u00f3n con Dios y con nuestros hermanos. Pensemos en esas relaciones familiares, cu\u00e1ntas veces por orgullo, por soberbia, nos resistimos a reconocer nuestras fallas quiz\u00e1s porque nos sentimos mejor que nuestra esposa o esposo, o porque no queremos que nuestros hijos descubran que tambi\u00e9n uno como padre o madre tiene debilidades. Uno comienza a ser verdaderamente grande y objeto de respeto, justamente cuando reconoce con humildad y sencillez sus debilidades, as\u00ed sea delante de los ni\u00f1os; es quiz\u00e1s la lecci\u00f3n de vida que jam\u00e1s ellos van a olvidar.<\/p>\n\n<p>Pensemos tambi\u00e9n en la calidad de nuestras relaciones con los hermanos y hermanas de nuestra congregaci\u00f3n: cu\u00e1ntas veces miramos con desd\u00e9n a quienes por alguna causa consideramos que son inferiores a nosotros; cu\u00e1ntas veces nos creemos mejor que este o aquel hermano porque no asiste con la regularidad con que yo asisto al templo; porque no se le ve externamente inter\u00e9s en la oraci\u00f3n o en las pr\u00e1cticas piadosas. \u00a1Cuidado&nbsp; no estemos cayendo en la actitud del fariseo! Cuando nos asalte un pensamiento como este, pensemos que nada de lo que hacemos atrae m\u00e1s gracia de la que la que ya nos ha sido donada por Dios por puro amor, y que los otros, como yo, son tambi\u00e9n sujetos del amor del Padre aunque no se les vea hacer las mismas cosas que yo hago.<\/p>\n\n<p>Finalmente, pensemos en la calidad de nuestra relaci\u00f3n con Dios; c\u00f3mo oramos, c\u00f3mo nos sentimos delante de Dios; \u00bfes nuestra oraci\u00f3n un reclamo a Dios para que compense nuestras buenas obras? \u00bfLe exigimos que cambie nuestra suerte o nuestra situaci\u00f3n simplemente porque cumplimos con lo que est\u00e1 mandado? Cuando no sintamos que delante de Dios se experimenta m\u00e1s fuertemente nuestra limitaci\u00f3n humana, que nuestras fallas y culpas vienen a nuestra mente y que nuestra actitud debe ser de humildad, cuando no sintamos esto, entonces estamos cayendo en la actitud orgullosa y soberbia del fariseo.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1029,1056],"class_list":["post-162426","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-c","category-propio-25c"],"acf":{"sermon_date":"2013-10-28","drupal_id":"303761","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168899},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 25 (C) - 2013 &#8211; 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