{"id":162427,"date":"2013-10-19T03:29:50","date_gmt":"2013-10-19T07:29:50","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/propio-24-c-2013\/"},"modified":"2020-12-03T10:48:36","modified_gmt":"2020-12-03T15:48:36","slug":"propio-24-c-2013","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-24-c-2013\/","title":{"rendered":"Propio 24 (C) &#8211; 2013"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>Guardemos un momento de silencio y tomemos conciencia de la presencia de Dios con todos nosotros y en nosotros.<\/p>\n\n<p>Oremos,<\/p>\n\n<p>Oh Santo Dios, Esp\u00edritu de la rectitud,<br \/>\nT\u00fa que mitigas tus juicios con la misericordia,<br \/>\nay\u00fadanos a vivir el pacto que has escrito en nuestros corazones<br \/>\npara que cuando Cristo regrese seamos encontrados propicios<br \/>\npara ser recibidos por tu gracia en tu presencia.&nbsp; Am\u00e9n.<\/p>\n\n<p>Jes\u00fas constantemente nos dice que el reino de Dios est\u00e1 en nosotros. De hecho, nunca estamos separados del Reino. Todo aquello que existe en el Reino \u2013 el amor de Dios, la paz, la justicia, la gracia y el gozo \u2013 tambi\u00e9n habita en ustedes y en m\u00ed. \u00a1Qu\u00e9 interesante! \u00bfNo es as\u00ed? Cuando uno piensa en realizar algo amoroso y justo, uno inmediatamente siente en el coraz\u00f3n lo que significa ser amoroso y justo. \u00bfNo les ha pasado a ustedes que cuando pensamos en aquellos que amamos inmediatamente sentimos amor por ellos? Esa misma destreza es la que requerimos cuando deseamos sentir el amor de Dios y queremos tambi\u00e9n experienciar nuestro amor por \u00c9l. En este momento ustedes podr\u00edan ser conscientes de ese amor. De hecho, ser\u00eda muy bueno mirarnos los unos a los otros \u2013 pero mir\u00e1ndonos a los ojos con bondad \u2013 y compartir esa bondad a trav\u00e9s de la mirada. Int\u00e9ntenlo, no teman \u2026 \u00a1Qu\u00e9 lindo es darse la bienvenida los unos a los otros de esta manera!<\/p>\n\n<p>Pues bien, \u00bfen alguna ocasi\u00f3n ustedes han dicho o han escuchado decir \u201clo que Dios quiere realmente es que seamos buenas personas\u201d? De hecho, la mayor\u00eda de los cristianos piensa que el prop\u00f3sito de la fe cristiana es controlar nuestros comportamientos. En realidad, \u00e9sta es tan s\u00f3lo una de las varias maneras de entender lo que Dios quiere de nosotros. Por esto, el d\u00eda de hoy quiero que abordemos este asunto de manera diferente. \u00bfSab\u00edan ustedes que en ning\u00fan lugar de los evangelios Jes\u00fas nos pide que seamos personas bien comportadas? Es verdad, Jes\u00fas no nos dice que portarse bien sea lo m\u00e1s importante para Dios. Por favor, no se asusten con lo que estoy diciendo; y no piensen que el prop\u00f3sito de esta reflexi\u00f3n es invitarles a hacer lo que les plazca y no prestar atenci\u00f3n a sus comportamientos diarios. Todo lo contrario, el d\u00eda de hoy quiero que hagamos una reflexi\u00f3n m\u00e1s profunda acerca del mensaje de Jes\u00fas. O sea, para entender a Jes\u00fas es importante que prestemos atenci\u00f3n a sus prioridades, a aquello que es verdaderamente importante para \u00e9l. En otras palabras, lo que Jes\u00fas quiere es que conozcamos e imitemos lo que \u00c9l ha venido a hacer en el nombre de Dios. Ser fiel a Dios no significa, pues, tan s\u00f3lo portarse bien; sino ante todo saber entender y seguir la voluntad de Dios.<\/p>\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 es lo que Jes\u00fas hizo? El vino a predicarnos el reino de Dios. Constantemente escuchamos en los evangelios, \u201cel tiempo ya ha llegado, y el reino de Dios est\u00e1 cerca; arrepi\u00e9ntanse de sus pecados y crean en las buenas noticias\u201d. La lectura del profeta Jerem\u00edas nos habla de que Dios desea establecer una \u201cnueva alianza\u201d. La predicaci\u00f3n de Jes\u00fas sobre el reino de Dios es esa nueva alianza. Entonces la expectativa de Dios hacia nosotros es de ajustar nuestra vida mostrando que verdaderamente Dios reina en nuestros corazones. Con esto podemos decir que el buen comportamiento es una consecuencia de algo m\u00e1s profundo la opci\u00f3n por hacer presente que Dios reina en mi coraz\u00f3n.<\/p>\n\n<p>Demos un paso m\u00e1s escuchando de Jes\u00fas mismo c\u00f3mo es que este Reino nuevo habr\u00e1 de ser. En el evangelio de Lucas Jes\u00fas lee el pasaje del profeta Isa\u00edas y dice: \u201cYo he venido para traer las buenas nuevas a los pobres, a proclamar la libertad a los cautivos, y anunciar la liberaci\u00f3n a los oprimidos\u201d. \u00bfQu\u00e9 es lo que significa para cada uno de nosotros escuchar estas \u201cbuenas nuevas\u201d? De hecho, \u00bfqu\u00e9 clase de buenas noticias son estas? \u00bfQu\u00e9 es lo que verdaderamente significa ser libre?<\/p>\n\n<p>Son muchas las cosas que nos condicionan en la vida, bien sabemos esto. Y lo que Dios verdaderamente quiere es que vivamos una vida aut\u00e9ntica, honesta y plena usando de nuestra libertad y nuestra conciencia de forma tal que esto nos ayude a reconocer su presencia en el mundo. La vida del Reino es una realidad espiritual que ya est\u00e1 en nosotros. Habitar en el reino de Dios, m\u00e1s que un lugar externo, es una manera de ser. Ah\u00ed estamos en esa relaci\u00f3n profunda con Dios, tomando consciencia de su constante presencia. O sea, ser libre es una de las realidades del reino de Dios. Imag\u00ednate, \u00bfcu\u00e1l es la diferencia que hace en tu vida el hecho de sentirte libre? Libre de problemas \u2026 Libre de los sufrimientos \u2026 Libre del pecado \u2013 sean estos los propios o los ajenos \u2026 A esto es a lo que llamamos experimentar la gracia de Dios \u2013 amor incondicional, perd\u00f3n y aceptaci\u00f3n de Dios. Esta relaci\u00f3n mutua significa que en algunos casos no solamente estamos en la necesidad de ser perdonados por Dios, sino tambi\u00e9n estamos llamados a perdonar a Dios; o sea, en aceptar a Dios como \u00c9l es, en amar a Dios como es. Lo mutuo significa no s\u00f3lo recibir, sino tambi\u00e9n dar. \u00bfLes parece extra\u00f1o escuchar que nosotros tambi\u00e9n debamos perdonar a Dios? Si piensan bien, todos pasamos por momentos en que le pedimos a Dios algo y aquello que pedimos no sucede; esto nos genera resentimientos contra \u00c9l, y la mejor manera para superar el resentimiento es reconcili\u00e1ndonos. Es decir, perdon\u00e1ndonos los unos a los otros para darnos una nueva oportunidad a crecer juntos.<\/p>\n\n<p>Cuando iniciamos este momento de reflexi\u00f3n y nos hac\u00edamos conscientes de la presencia amorosa de Dios en nosotros y a nuestro alrededor, posiblemente en ese momento nos llegamos a sentir especialmente libres. Nos sentimos m\u00e1s ligeros y con menos molestias en la vida. Quiz\u00e1s, eso a\u00fan contin\u00faa en este momento, pues siempre que nos hacemos conscientes de la presencia de Dios, nos estamos haciendo conscientes tambi\u00e9n de la presencia del reino de Dios en nosotros y eso nos hace descubrir nuestra libertad en Cristo. Es como si nos haya sido dada una vida nueva o, quiz\u00e1s, estamos tan tranquilos que nos sentimos \u00a1como si un demonio se haya salido de nosotros! En ocasiones nos sentimos tan ansiosos en nuestras vidas que pareciera que estamos pose\u00eddos, \u00bfa poco no? Es como si nos invadiera algo que no es la presencia de Dios.<\/p>\n\n<p>Les ofrezco esta historia, en una ocasi\u00f3n un joven y el catequista discut\u00edan sobre lo que significa ser confirmado en la iglesia. Aquel joven describ\u00eda c\u00f3mo es que sus padres le estaban obligando a hacerlo, pero \u00e9l no quer\u00eda ser parte de la iglesia. Para \u00e9l esto era algo in\u00fatil. El profesor entonces le dijo, \u201cla confirmaci\u00f3n no es acerca de hacer un compromiso con la iglesia o con el hecho de hacerte un miembro de ella; esto es acerca de conscientemente unir tus manos con las de Jes\u00fas y caminar en tu vida con \u00c9l. Esta debe ser tu propia opci\u00f3n\u201d. El joven, considerando bien lo dicho, se sent\u00f3 por un momento y finalmente dijo, \u201cest\u00e1 bien, si esto es solamente sobre lo que me dices, \u00a1entonces quiero hacerlo!\u201d<\/p>\n\n<p>Conforme Jes\u00fas camina proclamando su mensaje \u2013 las buenas nuevas del reino de Dios \u2013 \u00c9l nos est\u00e1 ofreciendo la mano de Dios y dici\u00e9ndonos a todos \u2013 y cada una de las personas que encuentra \u2013 que Dios quiere conocerte, hacerte libre, y ofrecerte expresiones poderosas de su gracia. Como bautizados, cada uno de nosotros nos unimos a Jes\u00fas para proclamar \u201cque con esto tenemos el derecho de ser llamados hijos e hijas de Dios\u201d. Vivir en el reino de Dios, pues, es tomar de la mano a Jes\u00fas y hacer p\u00fablico nuestro compromiso con \u00c9l. Con esto le estamos diciendo al mundo con nuestras vidas, \u201clo que Dios verdaderamente desea es desarrollar una amistad conmigo \u2026 y tambi\u00e9n quiere tener una amistad contigo\u201d. Roguemos al Se\u00f1or que nos conceda reconocer los signos de su Reino \u2013 la paz, la justicia, la gracia y el amor entre nosotros- y nos asista en la proclamaci\u00f3n de su Reino al mundo.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1029,1055],"class_list":["post-162427","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-c","category-propio-24c"],"acf":{"sermon_date":"2013-10-21","drupal_id":"303766","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168898},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 24 (C) - 2013 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-24-c-2013\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 24 (C) - 2013\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Guardemos un momento de silencio y tomemos conciencia de la presencia de Dios con todos nosotros y en nosotros. Oremos, Oh Santo Dios, Esp\u00edritu de la rectitud, T\u00fa que mitigas tus juicios con la misericordia, ay\u00fadanos a vivir el pacto que has escrito en nuestros corazones para que cuando Cristo regrese seamos encontrados propicios para [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-24-c-2013\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"The Episcopal Church\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2020-12-03T15:48:36+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"928\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"927\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@iamepiscopalian\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Est. reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"7 minutes\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-24-c-2013\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-24-c-2013\/\",\"name\":\"Propio 24 (C) - 2013 &#8211; The Episcopal Church\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-24-c-2013\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-24-c-2013\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"datePublished\":\"2013-10-19T07:29:50+00:00\",\"dateModified\":\"2020-12-03T15:48:36+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-24-c-2013\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es-ES\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-24-c-2013\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-24-c-2013\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png\",\"width\":928,\"height\":927,\"caption\":\"Sermones Que Iluminan\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-24-c-2013\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Propio 24 (C) &#8211; 2013\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"description\":\"Welcomes You\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es-ES\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"width\":770,\"height\":662,\"caption\":\"The Episcopal Church\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\",\"https:\/\/x.com\/iamepiscopalian\",\"https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A\"]}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Propio 24 (C) - 2013 &#8211; The Episcopal Church","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-24-c-2013\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Propio 24 (C) - 2013","og_description":"Guardemos un momento de silencio y tomemos conciencia de la presencia de Dios con todos nosotros y en nosotros. Oremos, Oh Santo Dios, Esp\u00edritu de la rectitud, T\u00fa que mitigas tus juicios con la misericordia, ay\u00fadanos a vivir el pacto que has escrito en nuestros corazones para que cuando Cristo regrese seamos encontrados propicios para [&hellip;]","og_url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-24-c-2013\/","og_site_name":"The Episcopal Church","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","article_modified_time":"2020-12-03T15:48:36+00:00","og_image":[{"width":928,"height":927,"url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","type":"image\/png"}],"twitter_card":"summary_large_image","twitter_site":"@iamepiscopalian","twitter_misc":{"Est. reading time":"7 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-24-c-2013\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-24-c-2013\/","name":"Propio 24 (C) - 2013 &#8211; The Episcopal Church","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-24-c-2013\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-24-c-2013\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","datePublished":"2013-10-19T07:29:50+00:00","dateModified":"2020-12-03T15:48:36+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-24-c-2013\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es-ES","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-24-c-2013\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-24-c-2013\/#primaryimage","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png","width":928,"height":927,"caption":"Sermones Que Iluminan"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-24-c-2013\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Propio 24 (C) &#8211; 2013"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","name":"The Episcopal Church","description":"Welcomes You","publisher":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es-ES"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization","name":"The Episcopal Church","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","width":770,"height":662,"caption":"The Episcopal Church"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","https:\/\/x.com\/iamepiscopalian","https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A"]}]}},"taxonomy_info":{"category":[{"value":1029,"label":"Pentecost\u00e9s C"},{"value":1055,"label":"Propio 24c"}]},"featured_image_src_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"author_info":[],"comment_info":"","uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"thumbnail":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-300x300.png",300,300,true],"medium_large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-768x767.png",768,767,true],"large":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"1536x1536":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"2048x2048":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ.png",928,927,false],"menu":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-330x200.png",330,200,true],"hero":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-928x550.png",928,550,true],"callout-image":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2020\/12\/Sermons_that_Work_Spanish_SQ-480x479.png",480,479,true]},"uagb_author_info":{"display_name":"Christopher Sikkema","author_link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/author\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"Guardemos un momento de silencio y tomemos conciencia de la presencia de Dios con todos nosotros y en nosotros. Oremos, Oh Santo Dios, Esp\u00edritu de la rectitud, T\u00fa que mitigas tus juicios con la misericordia, ay\u00fadanos a vivir el pacto que has escrito en nuestros corazones para que cuando Cristo regrese seamos encontrados propicios para&hellip;","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon\/162427","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/sermon"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/201217"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=162427"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=162427"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}