{"id":162438,"date":"2013-08-11T03:41:31","date_gmt":"2013-08-11T07:41:31","guid":{"rendered":"http:\/\/episcopalchurch:8888\/sermon\/propio-14-c-2013\/"},"modified":"2020-12-03T10:47:42","modified_gmt":"2020-12-03T15:47:42","slug":"propio-14-c-2013","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-14-c-2013\/","title":{"rendered":"Propio 14 (C) &#8211; 2013"},"content":{"rendered":"<hr \/>\n<p>Todo el mensaje de la palabra de hoy nos invita reflexionar acerca de la fe y el compromiso. El centro de inter\u00e9s de nuestra vida de cristianos tiene que ser el reino de Dios, ese reino que \u00e9l mismo nos da, pero cuya presencia entre nosotros no logramos sin dificultades y esfuerzos.<\/p>\n\n<p>Para entender bien lo que el evangelio de hoy nos quiere inculcar tenemos que ponernos en la perspectiva de Jes\u00fas, entrar en el reino de Dios. Ponernos en esa actitud de fe que tanto profundizan la primera y segunda lectura del G\u00e9nesis y la carta a los hebreos respectivamente.<\/p>\n\n<p>As\u00ed lo expresa el autor de la carta a los hebreos: \u201cTener fe es la plena seguridad de recibir lo que se espera; es estar convencidos de la realidad de cosas que no vemos. Nuestros antepasados, especialmente Abrah\u00e1n, Sara, Jacob e Isaac fueron aprobados porque tuvieron fe\u201d (Hebreos 11: 1-2).<\/p>\n\n<p>Estos modelos de fe se comprometieron en toda su vida con algo que no pod\u00edan comprobar, pero que los empujaba y motivaba a entregarse a Dios. Vivieron en consecuencia con esa confianza que los llev\u00f3 a asumir y adoptar actitudes b\u00e1sicas y establecer una relaci\u00f3n real con Dios. Por eso son alabados.<\/p>\n\n<p>De aqu\u00ed se deriva para nuestro tiempo una rica ense\u00f1anza. Si estas personas, a\u00fan cuando no ten\u00edan tantos elementos como nosotros, se entregaron a Dios tan profundamente, cu\u00e1nto m\u00e1s los que vivimos despu\u00e9s del acontecimiento del triunfo de Jes\u00fas sobre la muerte. Este puede ser un buen momento para revisar nuestra vivencia de fe. Si es algo solo pensado, algo que se queda puramente en ideas, o una vida en relaci\u00f3n con Dios.<\/p>\n\n<p>En el evangelio san Lucas 12: 32-40 destaca la ense\u00f1anza de Jes\u00fas a los disc\u00edpulos acerca de los valores del reino por encima de todo deseo de bienes pasajeros.<\/p>\n\n<p>As\u00ed lo expresa Jes\u00fas: \u201cNo tengan miedo ovejas m\u00edas; ustedes son pocos, pero el Padre en su bondad, ha decidido darles el reino. Vendan lo que tienen, y den a los necesitados; proc\u00farense bolsas que no se hagan viejas, riquezas sin fin en el cielo, donde el ladr\u00f3n no puede entrar ni la polilla destruir\u201d (Lucas 12:32-34).<\/p>\n\n<p>Sin esta fe y confianza en Dios pueden resultar incomprensibles las palabras de Jes\u00fas invit\u00e1ndonos a desprendernos de los bienes materiales. Solamente cuando ponemos los valores del reino en primer lugar podemos entender y llevar a la pr\u00e1ctica lo que Jes\u00fas nos dice. La riqueza sin fin en el cielo no son nuestras obras, sino Dios.<\/p>\n\n<p>Esto es, sin duda, lo que le ha sucedido a la humanidad de todos los tiempos, como el mismo evangelio ya previene, pero aparece muy claro en un gran porcentaje entre los hombres y las mujeres de nuestros d\u00edas entregados al af\u00e1n de enriquecerse a toda costa y de vivir los placeres de la vida a tope. A esto lo podr\u00edamos llamar hoy materialismo y hedonismo, pero viene a ser lo mismo que poner el coraz\u00f3n en las riquezas que se terminan.<\/p>\n\n<p>Solo desde la riqueza del reino se puede ser pobre como Jes\u00fas predica. Solo aquellos a quienes Dios ha tenido la bondad de dar el reino, a ese peque\u00f1o reba\u00f1o, se les puede decir que no teman y pedir esas cosas. Pero si somos desconfiados y no creemos y vivimos al margen del reino de Dios, de cualquier fe en Dios, no podemos pedir esas cosas, es in\u00fatil.<\/p>\n\n<p>Una fe puramente social no resiste la coherencia y radicalidad de las palabras de Jes\u00fas. Por eso, tal vez, los cristianos de verdad, hoy como ayer y como siempre, somos un peque\u00f1o reba\u00f1o. Es dif\u00edcil, por no decir imposible, que compaginemos una fe verdadera con la entrega del coraz\u00f3n.<\/p>\n\n<p>Por eso Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos esta ense\u00f1anza: \u201cTengan ce\u00f1ida la cintura y encendidas las l\u00e1mparas\u201d (Lucas 12:35). En una cultura del vestido basada en las t\u00fanicas que llegaban hasta los pies, la disposici\u00f3n para el trabajo o para emprender una marcha era apretarse bien el cintur\u00f3n. Y mantener las l\u00e1mparas encendidas expresa prontitud vigilante y dispuesta.<\/p>\n\n<p>Esta actitud vigilante obedece a lo imprevisible de la venida del Hijo del hombre. Y tambi\u00e9n guarda relaci\u00f3n con la precedente actitud de desapego a las posesiones materiales. Por tanto, es una raz\u00f3n m\u00e1s para dedicarnos a la b\u00fasqueda del reino de Dios.<\/p>\n\n<p>Bien sabemos todos que la fe no es solo un modo de entender la vida, sino de vivirla. M\u00e1s que cosa de cabeza es cosa de experiencia, vida y coraz\u00f3n. Y m\u00e1s que por las palabras se mide por las actitudes que tengamos ante la vida.<\/p>\n\n<p>El evangelio de hoy nos da a conocer las actitudes cristianas m\u00e1s importantes que son: confianza en el Padre, desprendimiento o pobreza, vigilancia y esp\u00edritu de servicio. Por eso Jes\u00fas exhort\u00f3 a los disc\u00edpulos y tambi\u00e9n a nosotros: \u201cEst\u00e9n preparados, porque a la hora que menos piensen viene el Hijo del hombre\u201d (Lucas 12:40).<\/p>\n\n<p>Pedro se sinti\u00f3 motivado y le pregunt\u00f3 a Jes\u00fas: \u201cSe\u00f1or, \u00bfdijiste esta par\u00e1bola solamente para nosotros o para todos? Y el Se\u00f1or le contest\u00f3, por todos aquellos que quieran ser administradores fieles y sol\u00edcitos de Dios y de los hermanos\u201d (Lucas 12: 41-42).<\/p>\n\n<p>Podemos considerar esta respuesta como una buena definici\u00f3n de lo que tenemos que ser y hacer como cristianos. Pues si hemos entendido la riqueza del reino de Dios y la hemos experimentado estaremos dispuestos a desprendernos de nuestras riquezas por Dios y por los hermanos. Porque nuestro coraz\u00f3n sabe d\u00f3nde est\u00e1 el verdadero tesoro.<\/p>\n\n<p>Si hemos vivido en s\u00ed el amor del Padre y la entrega de Jes\u00fas estaremos dispuestos al servicio vigilante por los hermanos, especialmente hacia los m\u00e1s peque\u00f1os y necesitados. Si servimos al estilo de Jes\u00fas definimos claramente nuestro perfil de cristianos.<\/p>\n\n<p>\u201cAl que mucho se le dio, mucho se le exigir\u00e1\u201d (Lucas 19:26). Estas palabras del evangelio tienen un sentido humano muy claro, pero si observamos, Jes\u00fas les da un sentido m\u00e1s profundo. Al que se le ha dado el reino de Dios se le puede exigir mucho porque se le ha dado lo m\u00e1s grande.<\/p>\n\n<p>Por eso, como cristianos, se nos exige que seamos humildes y serviciales. Esta exigencia no deber\u00eda ser externa, sino interna, que surja espont\u00e1neamente del amor y de la fe con generosidad. Porque si ya hemos entendido algo del reino de Dios, ser como el Padre y como Jes\u00fas, m\u00e1s que una obligaci\u00f3n, es un gozo. As\u00ed lo han experimentado siempre los buenos disc\u00edpulos de Jes\u00fas.<\/p>\n\n<p>Al que mucho se le exigi\u00f3, m\u00e1s se le exigir\u00e1. Exactamente, el fondo del problema es la confianza, es la fe. Este es el punto de partida de todas las exigencias radicales de Jes\u00fas. Solo desde esta base podemos explicar las actitudes cristianas que nos identifican como promotores del reino de Dios.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":201217,"template":"","meta":{"_acf_changed":false,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1029,1045],"class_list":["post-162438","sermon","type-sermon","status-publish","has-post-thumbnail","hentry","category-pentecostes-c","category-propio-14c"],"acf":{"sermon_date":"2013-08-12","drupal_id":"303821","sermon_language":"es","lectionary_id":false,"author_id":168891},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 14 (C) - 2013 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/propio-14-c-2013\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 14 (C) - 2013\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Todo el mensaje de la palabra de hoy nos invita reflexionar acerca de la fe y el compromiso. 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